El sorprendente caso que demuestra que América Latina también puede librarse de la malaria

Granjero de Sri Lanka carga caña Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption Las culturas pueden ser distintas, pero la geografía de Sri Lanka se asemeja a las zonas húmedas y tropicales de América Latina. Este es el ambiente ideal para el mosquito transmisor.

Se llama también paludismo y se esparce por el continente americano desde México hasta Argentina. Según la Organización Mundial de la Salud, en 2015 provocó 438.000 muertes en el mundo.

Pero en Sri Lanka no hubo ni un sólo caso en los últimos tres años.

Después de una batalla de décadas, finalmente la isla ubicada al sur de India fue declarada libre de malaria por la OMS. Y pensar que en 1950 el país reportaba un millón de casos de paludismo al año cuando su población no llegaba ni a diez millones.

¿Cuál es el secreto de este éxito impresionante en la lucha contra esta enfermedad?

Pandemia Global

La historia latinoamericana registra cientos de miles de muertes producto de las fiebres y convulsiones características del paludismo.

Aún hoy, las intrincadas selvas y ciénagas que surcan el continente son hogar de enjambres bíblicos del mosquito Anopheles, cuya hembra transmite el parásito que provoca la enfermedad.

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Image caption Esta microfotografía muestra el estómago de un mosquito anopheles con el Plasmodium vivax gametes, el parásito que causa la malaria.

Según la Organización Panamericana de la Salud, durante el último año se han registrado 660.000 casos de malaria en América Latina y 500 muertes.

Esta cifra está lejos de los casi 400.000 fallecidos en África, donde se producen el 90% de las víctimas en el mundo.

Sin embargo, sería un grave error pensar que estamos libres de una epidemia.

"La erradicación total es la única solución sostenible contra la malaria", dijo Bill Gates cuando presentó el plan de su fundación Bill y Melinda Gates para erradicar esta enfermedad definitivamente para el año 2040.

Y la OMS le da la razón.

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Image caption Niños menores de cinco años, y especialmente bebés, son las principales víctimas mortales del paludismo a nivel mundial.

"Hasta que no se llegue a cero casos, jamás se deben de relajar los esfuerzos ni quitar el pie del acelerador", señala a BBC Mundo Pedro Alonso, director del Programa Contra la Malaria de la Organización Mundial de la Salud.

Más de un tercio de la población del planeta corre el riesgo de infectarse y 95 países están expuestos a brotes masivos de la enfermedad, entre ellos casi todos los latinoamericanos.

Y aunque la región ha tenido avances significativos en la lucha contra el paludismo, si no está erradicada completamente puede resurgir de manera descontrolada.

Este último drama es justamente la experiencia de Sri Lanka que puede ser útil para América Latina.

Rebrote explosivo

Con la misma ilusión que tienen hoy países como México, Paraguay, Costa Rica y Ecuador, Sri Lanka estuvo también a punto de eliminar la malaria en 1963.

Luego vino el desastre.

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Image caption Si en zonas tropicales es casi imposible erradicar al mosquito transmisor debido a su sorprendente abundancia ¿Cual fue la estrategia que aplicó Sri Lanka?

El gobierno de la isla dejo de financiar las campañas contra el paludismo, el mosquito desarrolló resistencia a los pesticidas y así también el fármaco cloroquina dejó de afectar al parásito.

De registrar apenas 17 casos anuales, en menos de 7 años Sri Lanka pasó a tener medio millón de infectados por año.

"Ellos no terminaron el trabajo y la malaria regresó con mucha fuerza", señala Alonso.

Sri Lanka, sin embargo, aprendió de sus errores.

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Image caption Desde México hasta Argentina, la malaria es endémica de Latinoamérica, especialmente en las zonas rurales y boscosas.

Pese al conflicto armado interno que vivió durante la última década, el gobierno se propuso financiar la lucha contra el paludismo hasta erradicarlo.

"En un mundo lleno de declaraciones, la mejor manera de trasladar los compromisos hacia acciones reales es poniendo recursos reales en ellas", apunta Alonso a BBC Mundo.

Erradicación Definitiva

Sri Lanka no se limitó a repartir mosquiteros y fármacos a su población. Durante años ejecutó una estrategia pensada en las particularidades del país.

Ya que resultaba muy difícil eliminar el mosquito de las selvas, el gobierno se enfocó en romper la cadena de reproducción del parásito que causa la enfermedad.

A través de un sistema de diagnóstico rápido, se trató a las personas infectadas para impedir que un nuevo mosquito los picara y luego contagiara a alguien más.

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Image caption Para combatir la malaria se necesita mucho más que mosquiteros. La vacuna, por el momento, tampoco es completamente efectiva.

Esto fue posible gracias a un sistema de clínicas móviles que se destinó a las zonas rurales más afectadas.

"Eliminar la malaria de todos los países es posible. Esa es la lección que he aprendido. Sólo hay que trabajar fuerte", señaló al diario The Guardian Palitha Mahipala, director general de los Servicios de Salud de Sri Lanka.

Malaria en América Latina

La OMS considera que una enfermedad ha sido erradicada si durante tres años no se reporta ningún caso.

Según el director del Programa Contra la Malaria de la OMS, si sus gobiernos siguen comprometidos en la lucha contra el paludismo, es muy probable que para el año 2020 México, Paraguay, Surinam, Belice, Costa Rica, Ecuador y El Salvador sean países libres de la enfermedad.

Argentina ya sumó su tercer año sin registrar ningún caso de paludismo y aunque aún no se le otorga la certificación ya se puede considerar un país libre de malaria.

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Image caption Mientras algunos países de la región están en el umbral de erradicar la malaria, la crisis económica y social en Venezuela también ha impactado en la lucha contra la enfermedad.

En el caso de Colombia y Perú, la presencia de la enfermedad ha disminuido considerablemente aunque hubo un incremento en las costas del océano Pacífico de ambos países debido a factores climáticos.

Lo que sucede en Venezuela, en cambio, es preocupante.

Doce organizaciones vinculadas a la salud, entre ellas la Sociedad Venezolana de Parasitología y el Instituto de Medicina Tropical de la Universidad Central de Venezuela advirtieron que se han registrado 148.000 casos de paludismo sólo entre enero y agosto de 2016.

"Si se tienen los recursos y la decisión política se puede avanzar rápido en el combate de la enfermedad", dice Alonso.

Pese al drama venezolano, los indicadores globales generan expectativa.

Durante los últimos 15 años, las muertes ocasionadas por la malaria se han reducido en 60%.

De seguir a este ritmo ( y si se mantiene la decisión política) es posible que en dos décadas el paludismo acompañe a la viruela en el panteón de enfermedades erradicadas del mundo.

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