¿Por qué el bicarbonato de sodio puede ayudar a sobrevivir a las víctimas de un terremoto?

Rescatitas en un terremoto Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption Es esencial que los rescatistas administren cuanto antes suero o soluciones con bicarbonato de sodio para evitar daños a los riñones de las personas atrapadas entre los escombros.

Los daños renales no se asocian normalmente a los sismos, pero ambos están íntimamente conectados.

Una de las causas de muerte de sobrevivientes de terremotos es el "síndrome de aplastamiento", en que las células destruidas de los músculos liberan a la sangre sustancias tan tóxicas para los riñones, que algunas víctimas acaban requiriendo diálisis de por vida.

Por eso es crucial que, aún antes de rescatar una persona de entre los escombros, si es posible alcanzar al menos un brazo o una pierna, se comiencen a administrar fluidos y sustancias como el bicarbonato de sodio que pueden reducir la acidez en la sangre.

En el terremoto de marzo de 1995 en Japón se constataron más de 370 víctimas con síndrome de aplastamiento, de las cuales más de 30 fallecieron.

En Chile, tras el terremoto de 2010, la Sociedad Chilena de Nefrología publicó una guía para emergencias renales en casos de catástrofe.

¿Cómo se produce exactamente el síndrome de aplastamiento y cómo debe ser tratado?

Qué es el síndrome de aplastamiento

"El síndrome de aplastamiento se manifiesta fundamentalmente en víctimas con aplastamientos superiores a los 30 minutos", explicó a BBC Mundo el Dr. Eric Zúñiga, nefrólogo y representante en la Zona Norte de Chile del Comité de Catástrofe de la Sociedad Chilena de Nefrología.

El trastorno tiene lugar cuando hay compresión traumática de los músculos y puede tener diferentes manifestaciones clínicas serias, incluyendo injuria renal, elevación de potasio sanguíneo (hiperkalemia), o bajo volumen de sangre circulante, lo que se conoce como shock hipovolémico, según explicó el experto chileno.

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Image caption El síndrome de aplastamiento se manifiesta fundamentalmente en víctimas con aplastamientos superiores a los 30 minutos.

Los músculos se disponen en compartimentos a lo largo de las extremidades. Cuando ocurre un traumatismo severo, se produce una acumulación de líquido y un aumento de la presión dentro de esos compartimentos, explicó el Dr. Zúñiga.

"Cuando la presión sobrepasa los 35-45 mmHg, se produce el colapso de los capilares sanguíneos y disminución del flujo de sangre hacia los tejidos. Si esto persiste durante horas (4 a 6 horas en la mayoría de los casos), puede producirse necrosis muscular".

"Pero además se libera a la circulación una proteína esencial para el transporte de oxígeno en los músculos, la llamada mioglobina, que puede causar injuria renal de manera directa".

Orina oscura

La injuria renal aguda se debe a la toxicidad para el riñón de un pigmento liberado en la mioglobina.

Cilindros pigmentarios se acumulan en los diminutos túbulos de los riñones y bloquean el sistema de filtración de estos órganos. Los riñones no pueden filtrar adecuadamente y la sangre se vuelve peligrosamente ácida.

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Image caption Cuando se destruyen células en los músculos se libera a la sangre mioglobina. Un pigmento en esa proteína puede bloquear el sistema de filtración de los riñones.

La degradación de la mioglobina dentro del riñon libera fierro, el cual resulta tóxico para los túbulos renales.

Por otra parte, grandes cantidades de potasio se vierten de las células a la sangre, algo que tampoco pueden filtrar los riñones. La cantidad excesiva de potasio afecta el funcionamiento del corazón.

Y el problema se agrava porque las víctimas de sismos pasan largos períodos sin beber agua.

El color diferente de la orina se debe precisamente a la mioglobina.

"La aparición de orinas oscuras, disminución del volumen urinario o aparición de arritmias son evidencia de falla renal establecida", afirmó el Dr. Zúñiga.

Suero y bicarbonato de sodio

"El manejo del síndrome de aplastamiento debe comenzar en el sitio mismo del desastre", explicó el Dr. Zúñiga.

El nefrólogo chileno explicó a BBC Mundo que existen distintos protocolos de administración de fluidos en pacientes "aplastados".

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Image caption "La aparición de orinas oscuras, disminución del volumen urinario o aparición de arritmias son evidencia de falla renal establecida", explicó el Dr. Eric Zúñiga, representante en la Zona Norte de Chile del Comité de Catástrofe de la Sociedad Chilena de Nefrología.

"Probablemente la solución más usada es la solución salina isotónica (suero fisiológico), dada su eficacia para reponer volumen (hidratar) al paciente, su capacidad de prevenir injuria renal aguda, su amplia disponibilidad y bajo riesgo de complicaciones".

"La administración de soluciones con bicarbonato de sodio ayudan a disminuir el daño por mioglobina, corrigen la acidosis de la sangre y reducen la hiperkalemia de estos pacientes, aun cuando en casos de catástrofe su disponibilidad no es tan amplia".

Posteriormente, "la hemodiálisis debe ser el procedimiento de preferencia en los casos de injuria renal aguda secundaria por síndrome de aplastamiento".

Construcción antisísmica

En el caso de Chile, a diferencia de otros países, el principal problema de desastre renal según el Dr. Zúñiga no ha sido el síndrome de aplastamiento. Sólo dos casos se registraron, por ejemplo, en el terremoto de 2010.

En Chile, nuestro principal problema frente a una catástrofe ha sido mantener operativos los centros de diálisis de pacientes crónicos

Dr. Eric Zúñiga

"Afortunadamente, nuestro país cuenta con una buena calidad de construcción antisísmica. El síndrome por aplastamiento no es frecuente en nuestros terremotos, hasta ahora y espero que así sea en el futuro", señaló el experto.

"Nuestro principal problema frente a un evento ha sido mantener operativos los centros de diálisis de pacientes crónicos. Lo propio ocurrió en el caso de aluvión en la tercera región, en el que se coordinó el traslado de pacientes de diálisis a otros centros operativos, dentro y fuera de la zona de catástrofe".

Un informe del nefrólogo chileno Carlos Zúñiga San Martín, "Hemodiálisis en Tiempo de Terremoto", investigó qué sucedió tras el terremoto de 8,8 en la escala de Richter y tsunami del 27 de febrero de 2010 con más de 1.600 enfermos renales crónicos que requerían diálisis.

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Image caption En Chile, tras el terremoto de 2010, se laboró una lista de recomendaciones para catástrofes, que están disponibles en la página web de la Sociedad Chilena de Nefrología.

"El terremoto…dejó en evidencia la escasa preparación de la red de salud para enfrentar esta emergencia, especialmente en lo relacionado con la terapia de diálisis", asegura el informe.

En esa ocasión seis de los pacientes fallecieron en el período post catástrofe y uno de los grandes desafíos fue hacer operativos centros de emergencia para diálisis.

Manual para catástrofes

La Sociedad Internacional de Nefrología posee una Fuerza de Tarea en Desastre Renal, una red mundial de expertos en el manejo de pacientes con falla renal aguda.

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Image caption Una red mundial de expertos en fallas renales en casos de catástrofe fue creada tras el terremoto de Armenia en 1988.

La red fue creada tras el Terremoto de Armenia en 1988 para asesorar en el manejo de injuria renal a través del mundo, en colaboración con Médicos sin Fronteras.

En Chile, tras el terremoto de 2010, que dejó más de 500 muertos, el nefrólogo Ronald Wainstein lideró un grupo de trabajo que elaboró una lista de recomendaciones para catástrofes, que están disponibles en la página web de la Sociedad Chilena de Nefrología (www.nefro.cl).

El objetivo es que cada vez más médicos y rescatistas sepan actuar en esa primera etapa crucial tras un sismo para evitar injurias renales y graves complicaciones de por vida.

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