Por qué un joven estadounidense se dedica a juntar miles de trocitos de jabón de hoteles en Camboya

Samir Lakhani
Image caption Samir Lakhani aprendió solo a reciclar jabón.

Cuando Samir Lakhani, un estudiante estadounidense, vio a una mujer camboyana bañando a su hijo con detergente para lavar ropa, se horrorizó.

Quedó devastado, dice. El detergente puede dañar la piel y contiene productos químicos tóxicos que pueden causar picazón en los ojos y vómitos.

La higiene es importante para prevenir enfermedades, pero no era una forma adecuada de limpiar a un ser humano.

Pero en vez de quedarse con su indignación, Lakhani comenzó a pensar dónde podía conseguir grandes cantidades de jabón de forma gratuita para intentar cambiar esa práctica.

"Inmediatamente, cualquier occidental hubiera pensado que la práctica debía ser rectificada, que había que hacer algo al respecto", cuenta.

El joven estaba pasando el verano construyendo estanques de peces en una aldea en el noroeste de Camboya.

La ONG para la que trabajaba mientras se tomaba un descanso de sus estudios en la Universidad de Pittsburgh, Pensilvania, se encontraba en Siem Reap, un centro turístico muy próspero, cercano a los magníficos templos de Angkor, de 800 años de antigüedad, que atraen a más de dos millones de visitantes al año.

Entonces tuvo una idea.

Image caption Mientras los turistas sigan llegando a Angkor, siempre habrá trocitos de jabón.

Montones de sobras de jabón

Con más de 500 hoteles y casas de huéspedes, Siem Reap produce montones de sobras de jabón.

"Probablemente no hay mejor lugar en la Tierra para iniciar el reciclaje de jabón que Siem Reap", dice Lakhani.

Regresó inmediatamente a su habitación de hotel, decidido a encontrar una manera de hacerlo.

Image caption Utensilios del "laboratorio" de Samir Lakhani.

"Compré trituradores de carne y ralladores de queso. Convertí la habitación de mi hotel en un laboratorio, con calderas burbujeantes. Probablemente empezaron a vigilarme", dice.

Comenzó a leer de química, pidió ayuda a amigos científicos y pronto desarrolló una técnica para combinar las trocitos desechados de jabón delos hospedajes en una nueva barra compuesta de "eco-jabón".

Image caption El jabón reduce en 40 o 60% las probabilidades de sufrir de diarrea.

A partir de ahí las cosas crecieron rápidamente.

Primero iba de hotel en hotel, pidiendo sobras de jabón. La ONG con la que trabajaba como voluntario, Trailblazer Cambodia Organization (TCO), lo puso en contacto con estudiantes locales para que lo ayudaran con la producción de jabón, y les dio espacio para trabajar.

Una vez de vuelta en Pittsburgh para su último año de estudios, comenzó a reunir fondos. Luego consiguió el patrocinio de grandes cadenas hoteleras, que lo capacitaron para entrenar y remunerar a sus colaboradores.

Image caption El mismo Samir Lakhani enseñó a sus trabajadores cómo fabricar el jabón.

"El último año ya no estudié en absoluto, como podrás imaginar. Estaba enfocado en esto", dice.

Sin embargo, Lakhani se graduó en 2015 y ahora divide su tiempo entre Camboya y Estados Unidos.

Dos años después de su momento "eureka", su organización Eco-Soap Bank emplea a 30 trabajadores en tres centros de Camboya, recibe jabón de 170 hoteles y provee a 650.000 camboyanos de una forma segura de limpieza.

Image caption Unas doscientas escuelas reciben Eco-Soap gratis.

Las mujeres venden jabón ecológico en las aldeas, unas "doscientas" escuelas los reciben de forma gratuita, y "embajadores de higiene" de las ONG asociadas les enseñan a los escolares a lavarse las manos correctamente.

Tercer asesino de niños

En muchas comunidades rurales de Camboya el jabón es visto como un lujo. Mientras que algunas personas utilizan detergente, otros sólo pueden frotar su piel con cenizas o tierra. Rara vez, el lavado de manos es algo más que mojarse con agua.

Esta situación causa una serie de enfermedades, incluyendo infecciones parasitarias, pulmonares o diarrea.

Image caption En algunos lugares de Camboya la gente se lava las manos solo con agua, lo que aumenta el riesgo de sufrir de diarrea.

"La diarrea es el tercer asesino de niños en Camboya", dice el doctor Nget Pises, un pediatra del Hospital Infantil Angkor, en Siem Reap. "Los niños pierden clases en la escuela y las infecciones se contagian al resto de la familia, impidiendo que los padres trabajen".

El jabón puede matar alrededor del 70% de las bacterias, detalla. Los estudios demuestran que un lavado de manos adecuado puede reducir los casos de diarrea entre un 40 y 60%.

Para los fabricantes de jabón, Eco-Soap Bank también proporciona una forma de ganarse la vida.

Image caption Channy prefiere el trabajo de reciclaje de jabón al que realizaba en fábricas de ropa.

Channy, una madre de 40 años, se unió hace unos meses a la organización. Ella había trabajado previamente en una fábrica de prendas de vestir y una lavandería, pero elaborar jabón reciclado le parece mucho menos exigente físicamente.

Ella coge las sobras de jabón, les quita la capa externa y los corta en pedazos más pequeños. Estos se sumergen en una solución de cloro durante dos minutos y luego se colocan en un molde para que adquieran la forma de la nueva barra.

El Eco-Soap es multicolor, para recordar el hecho de que está compuesto de muchas barras diferentes. Huele bien, un poco como a piscina, y con notas de té de jazmín, debido a que Channy revuelve los trocitos en hojas de té o en flores que encuentra en el camino al trabajo.

Image caption Samir Lakhani recibe trocitos de jabón de 170 hoteles.

"Un producto que iba a ser arrojado a la basura, lo ponemos en las manos de un vendedor de la comunidad, que va a estimular económicamente al pueblo y a producirles ingresos", dice Lakhani.

Lakhani confía en que el futuro del reciclaje de jabón es brillante en Siem Reap.

"Si algo ha sido constante en Camboya es la industria turística de los templos de Angkor", dice. "Los viajeros vendrán y ellos generarán el jabón".

Contenido relacionado