La agorafobia no es lo que seguramente creías: también se siente en espacios cerrados

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Image caption La agorafobia va más allá del miedo a los espacios abiertos.

Zoe tenía pavor de que, durante un ataque de pánico, colapsara y muriera.

Todo comenzó con un ataque que tuvo en un autobús. La siguiente vez que intentó subirse a otro, empezó a sentirse ansiosa. Y en adelante, lo mismo.

Así que decidió que aprendería a manejar para no tener que trasladarse en autobús.

Pero eso no solucionó el problema, empezó a tener ataques de pánico en centros comerciales y supermercados. Todo empeoró, se deprimió, perdió interés en las cosas y no quería ni salir de su casa.

A Zoe le diagnosticaron agorafobia.

Y si, todo empezó dentro de un autobús, no en un espacio al aire libre.

Su historia se cuenta en un libro escrito acerca del tema por Karina Lovell, profesora de la Universidad de Manchester, en Reino Unido.

Creencia errónea

Se suele creer que la agorafobia es un trastorno que hace que la gente tenga miedo a estar en áreas abiertas. Pero no es así.

"Es una condición más compleja. Es el temor de estar en situaciones en las que escapar puede ser difícil o en circunstancias en las que no sería posible recibir ayuda si algo sale mal", explica el sitio web de la Clínica Mayo, en Estados Unidos.

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Image caption Las mujeres son más propensas a sufrir del trastorno.

Alguien con agorafobia puede tener miedo de subirse a un ascensor, viajar en transporte público, hacer compras en alguna tienda, esperar en una fila o, incluso, salir de casa.

"Su mundo se vuelve cada vez más pequeño. Puede ser imposible para ellos moverse más allá de los límites en los que se sienten seguros sin sufrir de ansiedad severa", indica la Asociación Americana de la Ansiedad y la Depresión.

Fue lo que le pasó a Claire, quien cuenta su historia en el sitio web del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS, por sus siglas en inglés).

Cinco meses después de tener el primer ataque de pánico en una tienda, dejó de salir. Tuvo que abandonar su trabajo. Se quedó en su casa y no volvió a salir en los próximos dos años y medio.

"Me avergonzaba que mis vecinos, de 70 años, tuvieran que hacer las compras por mí", refiere Claire.

Los síntomas

La enfermedad se manifiesta de la siguiente manera:

  • Miedo de perder el control en lugares públicos o estar con mucha gente
  • Excesiva dependencia de otros
  • Miedo de estar solo en cualquier situación
  • Desánimo

También se pueden experimentar síntomas de un ataque de pánico como:

  • Aceleración del latido cardíaco
  • Sudoración
  • Dificultades para respirar
  • Dolor en el pecho
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Image caption En casos extremos, el agorafóbico no puede ni salir de su casa.

Según el NHS, la agorafobia afecta con mucha más frecuencia a las mujeres que a los hombres. Suele iniciarse cuando la persona tiene entre 18 y 35 años de edad.

"Generalmente se desarrolla como una complicación del trastorno del pánico, en donde hay momentos de miedo intenso, estableciendo una relación entre el ataque y el lugar en el que ocurrió, por eso se evita volver allí".

Eventos traumáticos, como el luto, y aspectos genéticos heredados, también contribuyen a la condición.

Esperanza

Cuando la agorafobia es severa, la única manera de superarla es con tratamiento.

La Clínica Mayo recomienda psicoterapia y medicación: puede que tome tiempo, pero en la mayoría de los casos, la persona mejora.

Zoe inició una terapia cognitiva - conductual para mejorar su condición.

Claire hizo lo mismo, pero cuenta que para ella fue más efectivo apoyarse en grupos de personas que también sufrían de agorafobia para poder superar la condición.

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*Este es un sitio de información general y su contenido no debe tomarse como una alternativa a la consulta médica.

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