El fármaco revolucionario que detiene el deterioro cerebral en pacientes con esclerosis múltiple

Paciente con EM Derechos de autor de la imagen SPL
Image caption Los síntomas de la EM incluyen fatiga, pérdida de sensibilidad y fuerza en las extremidades, dificultades para coordinar los movimientos, y paulatinamente, discapacidad.

En tres ensayos clínicos con pacientes con esclerósis múltiple (EM) los médicos lograron frenar la progresión del daño cerebral utilizando un fármaco.

Ocrelizumab es la primera droga que funciona en la EM primaria progresiva, contra la que hasta el momento no se había hallado ningún tratamiento eficaz.

Expertos describieron a la droga que altera el sistema inmunológico como un hito en el tratamiento de la esclerosis múltiple.

La Agencia de Alimentos y Fármacos de EE.UU. y las autoridades sanitarias europeas evaluarán ahora su eficacia y seguridad para autorizar su comercialización.

Enfermedad incurable

La esclerosis múltiple está causada por una falla en el sistema inmunológico que confunde a una parte del cerebro con un invasor y lo ataca.

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Image caption El sistema inmunológico de una persona con EM destruye la mielina de las células nerviosas.

El sistema inmunológico destruye la capa de proteína, llamada mielina, que cubre y protege las células nerviosas, y ayuda a enviar las señales eléctricas desde el cerebro al resto del cuerpo.

Esto provoca pérdida de fuerza, dificultades para caminar, fatiga y visión borrosa.

Los síntomas pueden empeorar, que es lo que se conoce como EM primaria progresiva, o pueden aparecer y desaparecer (remitente-recurrente).

Ambas formas son incurables, aunque existen tratamientos para la segunda.

Hito

Ocrelizumab mata a una parte del sistema inmunológico -las llamadas células B- que participan en el ataque la mielina.

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Image caption La enfermedad, en sus dos formas, no tiene cura.

En 732 pacientes con EM primaria progresiva, el porcentaje que sufrió un deterioro cayó de 39% sin tratamiento a 33% con ocrelizumab.

Aquellos que tomaron la droga también necesitaron menos tiempo para caminar una distancia de menos de 10 metros y un diagnóstico por imágenes mostró que perdieron menos neuronas.

En 1656 pacientes con EM remitente-recurrente, la probabilidad de sufrir una recaída se redujo de un 29% con otra droga a un 16% con ocrelizumab.

"Los resultados de estos estudios tienen el potencial de cambiar cómo tratamos la EM primaria progresiva y la remitente-recurrente", señaló Gavin Giovannoni, profesor de la Escuela de Medicina y Odontología de Londres, quien participó en los ensayos.

"Es una noticia muy importante (...). Es la primera vez que un tratamiento muestra potencial para reducir la progresión de la discapacidad para la EM primaria progresiva, lo cual trae muchas esperanzas para el futuro", comentó Aisling McMahon, director de ensayos clínicos de la Sociedad de Esclerosis Múltiple.

Peter Calabresi, doctor de la Universidad John Hopkins en Baltimore, EE.UU. se refirió al nuevo tratamiento como un hito, pero advirtió sobre la necesidad de estar atentos a los efectos colaterales de la droga.

Debilitar el sistema inmunológico aumenta el riesgo de infección y de cáncer.

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