AC Grayling: "El referendo del Brexit y la elección de Trump muestran que algo no funcionó en los sistemas democráticos"

AC Grayling Derechos de autor de la imagen AC Grayling
Image caption El filósofo nació en Zambia en 1949.

AC Grayling es hoy uno de los filósofos más conocidos en Reino Unido.

Con miles de seguidores en redes sociales y cientos de artículos publicados en algunos de los medios británicos más populares, el profesor AC Grayling es capaz de trasladar su trabajo de pensador al equivalente actual del ágora clásica.

En sus artículos periodísticos, algunos de ellos recogidos en sus libros The Challenge of Things (El desafío de las cosas), The Reason of Things (La razón de las cosas) y Thinking of Answers (Pensando respuestas), Grayling hace de la filosofía una herramienta práctica para el día a día.

En ellos, además de aportar propuestas y respuestas, el filósofo, nacido en la actual Zambia en 1949, siembra dudas e invita a la reflexión de sus lectores. No rehuir la polémica es quizá una de sus mejores estrategias.

Ateo y difusor del ateísmo, AC Grayling propuso en The Good book, una biblia secular, una guía ética para vivir sin dios ni religión.

Divulgador incansable, el escritor, autor de más de 30 libros, fundó en 2011 el New College of the Humanities, una universidad especializada en Humanidades en el centro de Londres, de la que es director.

Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption AC Grayling ha sido crítico de Brexit.

En los últimos meses, se posicionó claramente en contra del Brexit, criticó abiertamente la elección de Donald Trump en Estados Unidos y advirtió de los riesgos para la democracia que implica el uso poco transparente de internet y las redes sociales por grupos de presión con fines electorales.

Precisamente de la democracia, sus debilidades y fracasos y de cómo superarlas trata su último libro, Democracy and its crisis (La democracia y sus crisis).

Grayling debate esta semana sus ideas en el Hay Festival de Segovia. Y antes las debatió con BBC Mundo.

----------------------------------------------------------------

En su último libro usted asegura que la "democracia fracasó", ¿por qué?

El referendo del Brexit y la elección de Trump muestran que algo no funcionó en los sistemas democráticos y en la manera que evolucionaron en los países Occidentales.

Describo cómo el sistema de democracia representativa fue diseñado para que el pueblo pudiera tener la autoridad final en cuestiones de política y gobierno, pero al mismo tiempo de esas instituciones y de cómo se ponen en práctica los sistemas representativos depende que el resultado sea buen gobierno.

Y debido a varios factores, las instituciones y prácticas en cuestión fueron manipuladas: por el sistema de disciplina de los partidos, por la presencia de grandes cantidades de dinero que influyen en las elecciones…

Lo que llevó todo a esta crisis fue el uso de técnicas muy poderosas en internet, técnicas de análisis de big data (recolección y análisis de grandes volúmenes de datos) que potencian y convierten en un arma los argumentos de la propaganda política. Y lo hacen de una manera encubierta.

Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption El escritor fundó el New College of the Humanities en Londres.

Hay mucha manipulación, muchos gastos ocultos, muchos mensajes que influyen en la opinión pública en modos que la opinión pública no puede apreciar.

Es una crisis importante. El sistema democrático está siendo manejado, no en la forma en que fue diseñado para funcionar, sino en función de intereses y grupos de presión que persiguen su propia agenda de formas muy poco transparentes.

¿Es a eso a lo que se refiere cuando dice que las "democracias están diseñadas para fallar"?

Las están haciendo fracasar ahora. Están haciéndolas fracasar por la forma en que esos intereses son capaces de manipular el sistema.

Sin embargo, con algunas reformas muy moderadas, quizá incluso conservadoras, pero perfectamente aplicables, seríamos capaces de restaurar la integridad del sistema de la democracia representativa y protegerlo contra estas manipulaciones.

La cuestión clave es la transparencia. La clave es que deberíamos poder entender quién está pagando qué, por qué motivo y con qué intereses.

Pero también es importante que pudiéramos reformar ciertos elementos como el sistema de votaciones y el sistema de disciplina de los partidos.

Y deberíamos introducir en la enseñanza de una forma mucho más explícita una educación cívica que haga que los jóvenes aprendan la gran importancia de la responsabilidad de involucrarse directamente en el funcionamiento de la democracia.

Derechos de autor de la imagen Captura de internet.
Image caption AC Grayling ha escrito varios libros

Cuando habla de estas formas de manipular la democracia, ¿en qué medida nos encontramos ante algo nuevo consecuencia de las nuevas tecnologías y de las redes sociales?

Los intentos de influir y de cambiar la opinión siempre formaron parte de la política.

El uso de propaganda, incluso de la desinformación o de informaciones erróneas fueron prácticas comunes en el proceso político.

Lo que es nuevo son estas técnicas muy potentes que permiten a políticos y a grupos de interés afectar los resultados de una forma más poderosa. Son métodos más ocultos, más encubiertos.

Y estas técnicas utilizan las redes sociales de dos maneras: primero, introduciendo mensajes en ellas mediante el hackeo de los canales de redes sociales. Esto es algo que ya se conoce y que influyó en los resultados del Brexit y en la victoria de Trump el año pasado.

Pero también utilizan el profiling (la elaboración de perfiles de usuarios), basándose en millones de datos recogidos en las redes. Esto les permite desarrollar técnicas de hypertarget.

Esta es una técnica que cuestiono y que se utiliza con este propósito: el envío masivo de mensajes específicamente diseñados a muchos grupos pequeños pero con perfiles e intereses muy precisos.

Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption El filósofo británico tiene miles de seguidores en las redes sociales.

Se trata de grupos que en principio pueden no tener nada en común los unos con los otros. Pero a través de esta técnica pueden ser agregados y su voto puede ser orientado hacia una única dirección.

Y lo interesante es que, con estas técnicas, no necesitan llegar a una mayoría del electorado. Solo necesitan obtener los votos en el lugar adecuado.

Por ejemplo, en las elecciones de Estados Unidos, Trump ganó en los colegios electorales porque, mediante esta técnica de hypertargeting se había centrado en los estados clave (…).

De modo que lo nuevo es el uso de estas tecnologías de difusión de mensajes para conseguir un fin, que es la manipulación del resultado de unas elecciones.

Y tanto el dinero que se gasta en esto como la técnica utilizada y la naturaleza de los mensajes tienen una falta de transparencia total.

Las personas no se dieron cuenta de que estaban siendo expuestas a esto hasta que salió a la luz, después del Brexit y justo antes de la elección de Trump, que se había recurrido a la compañía Cambridge Analytica, que utiliza a este tipo de técnicas.

Se podría pensar que tratar de controlar esto es como intentar ponerle puertas al campo…

Ahí identificaste un problema importante. Es muy difícil detener el uso de estas técnicas actualmente.

Hay un principio general según el cual "cualquier cosa que se pueda hacer se hará".

Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption ¿Se aproxima Suiza a la democracia ideal?

O sea, que la gente seguirá utilizando estas técnicas (…).

Lo que uno puede hacer frente a esto es centrarse en la cuestión de la transparencia y en los impuestos sobre los gastos en elecciones.

Transparencia y control de gastos. Creo que estas dos cuestiones pueden tener un impacto significativo de la siguiente manera.

De un lado, se establecen límites a la cantidad de dinero que se puede gastar para conseguir un determinado resultado electoral.

Y de otro, creo que sería de gran ayuda que la gente supiera quién paga esas campañas, así como quién emite el mensaje, por qué motivo, cuánto gastó en él y cuáles son sus intereses.

En cambio, si estás siendo influido por mensajes y no eres consciente de ello, se produce una situación insidiosa que supone un peligro para el proceso democrático, que necesita transparencia.

¿Cómo sería a su juicio una democracia ideal?

La democracia ideal sería una en la que la gente que tiene el derecho al voto esté muy bien informada y sea reflexiva, altruista, abierta de mente, tolerante y sin prejuicios. Porque hay una democracia ideal y hay un electorado ideal.

Pero siendo realistas, nadie está completamente informado, hay personas que se mueven por sus propios intereses, otras tienen prejuicios…

Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption AC Grayling criticó abiertamente a Donald Trump.

Este es un punto que mucha gente, desde Platón hasta Churchill, ha dicho: si tienes un electorado imperfecto, y los electorados son imperfectos muy a menudo, entonces, hay que intentar cultivar instituciones y prácticas que permitan traducir los intereses de las sociedades en un buen gobierno (…).

Y para esto es muy importante que se dé un funcionamiento transparente de las instituciones.

¿Cree que existe en la actualidad algún ejemplo que se aproxime a ese modelo?

Hay quienes mencionan a Suiza, que tiene una democracia más directa que ningún otro lugar, con referendos muy frecuentes.

En Suiza se ha desarrollado un electorado que, aunque tiende a ser conservador en sus decisiones, al mismo tiempo es reflexivo: suelen leer las propuestas, los argumentos a favor y en contra…

Ahí encontramos un ejemplo de un país pequeño, rico y bien pilotado que en su ADN político tiene el sistema de los referendos.

Pero para países más grandes, con una población mayor, y con tradiciones democráticas más cortas, el foco debe estar en las instituciones.

Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption El filósofo considera que la extrema derecha ha tomado control del debate sobre Brexit. Nigel Farage (en la foto) ha sido uno de los principales exponentes.

¿Cuáles son los riesgos para la democracia si estos fallos a los que hace referencia no se resuelven? ¿Qué puede llegar después, o en lugar de la democracia?

Lo que ha sucedido en estos casos es que tienes una oligarquía. Un grupo de gente que tiene el poder, la influencia, el conocimiento, el dinero y que son capaces de controlar el sistema, manipularlo y manejarlo de acuerdo con sus intereses y preferencias particulares.

Y muy a menudo, esos intereses son contrarios a los de la sociedad en su conjunto.

Lo que hemos visto en Reino Unido es que un 37% del electorado votó por salir de la UE. Y el gobierno, bajo la influencia de un grupo de personas que tiene mucho interés en esa salida, está siendo secuestrado para aplicar esa decisión. O al menos intentándolo…

Por supuesto la lucha contra el Brexit continúa. Y quienes somos partidarios apasionados de la permanencia aún no hemos perdido la esperanza en esta cuestión.

Pero parece que el ala de extrema derecha del Partido Conservador y el UKIP consiguieron dominar este proceso. Y esto a pesar de que si te preguntas cuál sería el resultado de un posible segundo referendo con toda la información sobre la mesa y completamente transparente, no está claro que el país deseara la consumación del Brexit (…).

La lección que nos enseñaron los fenómenos del Brexit y de Trump el año pasado es que se podría hacer que nuestras democracias funcionen con reformas relativamente conservadoras y modestas, pero necesitan ser reformadas.

----------------------------------------------------------------------------------

Este artículo es parte de la versión digital del Hay Festival Segovia, un encuentro de escritores y pensadores que se realiza en esa ciudad española entre el 22 y el 24 de septiembre.

Sigue toda la información relacionada con el Hay Festival

Temas relacionados

Contenido relacionado