"Acabé durmiendo en un parque": el dramático testimonio de un joven al que el alcohol le destruyó la vida

Joven en la sombra sosteniendo una botella. Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption Entre personas de 20 a 39 años, un 25% de las muertes totales son atribuibles al alcohol, según la OMS.

Cada año mueren en el mundo 3,3 millones de personas por abuso de alcohol, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

James Howard, un británico en la treintena, creyó que podría formar parte de esa estadística después de más de 20 años de abuso continuado.

"Llegué a creer que podía morir de tanto tomar", le cuenta a la BBC.

Howard empezó a beber alcohol cuando era tan solo un adolescente, y los problemas no tardaron en llegar.

Con apenas 20 años tuvo que ser ingresado en el hospital por problemas de salud mental: le diagnosticaron con psicosis.

Según el Servicio Nacional de Salud de Reino Unidos (NHS, por su sigla en inglés), consumir grandes cantidades de alcohol puede desencadenar episodios de psicosis con alucinaciones, de la misma manera que lo hacen las drogas o algunos trastornos de la personalidad.

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Image caption La adicción al alcohol hizo que James durmiese bajo un arbusto en un parque de la ciudad británica de Brighton durante 5 meses. (Foto: James Howard)

Pero eso no lo detuvo. Siguió tomando hasta ya entrado en la treintena.

"Acabé durmiendo en un parque durante cinco meses", confiesa.

"Fue el punto más bajo de dos décadas de alcoholismo. Me convertí en una persona sin hogar y sabía que tenía que hacer algo para cambiarlo o acabaría muriéndome".

Fue entonces, con 33 años, que decidió buscar ayuda.

Rehabilitación

En Inglaterra, el servicio de salud pública ofrece ayuda para las personas con alcoholismo pero no siempre es rápida y eficiente.

"Llevaba en la lista de espera un año y seguía tomando sin parar, hasta el punto de casi matarme. Finalmente conseguí una plaza en un centro de rehabilitación pero hubo momentos en los que pensé que no había ninguna esperanza de conseguir tratamiento".

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Image caption James Howard (izquierda) finalmente consiguió una plaza gratuita en un centro de rehabilitación. Aquí una imagen antigua con un amigo del propio centro. (Foto: James Howard).

A James lo acogieron en un Centro de Rehabilitación del Ejército de Salvación, financiado con fondos públicos.

Ahora lleva sobrio más de dos años y nunca ha tenido una recaída.

"Hace seis meses que volví a trabajar. Hago traducciones, algo para lo que me licencié en la Universidad, y estoy a punto de mudarme a un piso mejor".

James tiene claro que esa cama le salvó la vida.

"Sin ese lugar para mí en aquel centro, habría bebido hasta matarme. Mi hígado empezaba a sufrir de cirrosis así que ahora estaría muerto", cuenta para el programa de la BBC World at One.

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Image caption Parte del tratamiento para lidiar con el alcoholismo consiste en terapias grupales.

Riesgos para la salud

Las autoridades sanitarias advierten de las enfermedades físicas y mentales que puede desencadenar el consumo abusivo del alcohol.

A corto plazo, el NHS señala las siguientes:

  • Accidentes y lesiones que requieran de tratamiento hospitalario tales como heridas en la cabeza.
  • Comportamiento violento o ser víctima de ataques físicos.
  • Tener relaciones sexuales sin protección que pueden acabar en infecciones por enfermedades de transmisión sexual o embarazos no deseados.
  • Intoxicación etílica que puede provocar vómitos, contusiones y desvanecimientos.

A largo plazo, el abuso del alcohol puede llegar a desarrollar trastornos más serios como:

  • Problemas cardíacos, incluyendo infartos.
  • Cirrosis.
  • Cáncer de boca.
  • Disfunción del páncreas.
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Image caption A la izquierda la parte del hígado afectado por cirrosis, derecha el aspecto que tiene el órgano sano.

En un caso más extremo, las personas alcohólicas o con alcoholismo (aquellas con un profundo deseo por beber) también pueden padecer de:

  • Ansiedad.
  • Temblores en las manos.
  • Sudoración excesiva.
  • Alucinaciones.
  • Depresión.
  • Ansiedad.
  • Insomnio.

Esto son algunas de las consecuencias físicas y mentales. Pero tanto la OMS como el NHS advierten también de los riesgos sociales, tales como perder el trabajo, el impacto en tus relaciones personales y afectivas e incluso, como le ocurrió a James, el alcohol puede dejarte viviendo en la calle.

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