Las mujeres que lucharon contra la igualdad de género

Phyllis Schlafly con manifestantes en contra de la ERA. Derechos de autor de la imagen Bettmann Archive/Getty Images
Image caption En 1976, Phyllis Schlafly lideró las protestas contra la ERA en Washington DC.

El estado de Illinois, en Estados Unidos, votó el miércoles para agregar una enmienda a la Constitución estadounidense que garantice la igualdad de derechos para las mujeres. La votación se produce casi un siglo después de que la Enmienda de Igualdad de Derechos (ERA, por sus siglas en inglés) se introdujera por primera vez en el Congreso.

Ahora, solo se necesita un estado más para que la 28ª enmienda forme parte de la Carta Magna de Estados Unidos.

La disposición no cambiaría ninguna ley, pero busca dar formalmente a las mujeres el mismo estatus de ciudadanía que a los hombres.

Mientras el 76% de las constituciones de todo el mundo garantiza de alguna manera la igualdad de las mujeres, la estadounidense, técnicamente, no lo hace.

En la estela del movimiento #MeToo, es sencillo suponer por qué la ERA regresó a la agenda de los legisladores, pero ¿por qué ha llevado tanto tiempo?

¿Qué es la Enmienda de Igualdad de Derechos?

La Enmienda de Igualdad de Derechos declara: "La igualdad de derechos ante la ley no puede ser negada ni restringida por Estados Unidos o por cualquier Estado por motivos de sexo".

El Congreso introdujo por primera vez la enmienda en 1923, pero la campaña de ratificación despegó en la década de los 60, durante el movimiento por los derechos civiles.

En 1972, el Congreso aprobó la enmienda y la envió a los estados para su ratificación. Treinta y ocho estados debían ratificarla para que pudiera ser agregada a la Constitución.

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Image caption Desde 2017, se llevan a cabo las Marchas de las Mujeres en Estados Unidos.

Según la encuestadora Gallup, entre 1975 y 1981, la mayoría de los estadounidenses, hombres y mujeres, estaban a favor de la enmienda. En la década de 1970, solo un promedio del 27% de los encuestados se oponía.

Los senadores que se opusieron a la enmienda persuadieron al Congreso para establecer un plazo de siete años para que los estados la ratificaran. El Congreso incluso extendió ese plazo otros tres años en 1978.

Para 1977, 35 estados la habían ratificado. Luego, el movimiento se estancó. Hasta el año pasado.

¿Por qué fracasó?

Muchos historiadores atribuyen el fracaso a una mujer conservadora: Phyllis Schlafly.

Schlafly era una abogada y ama de casa de Illinois que fundó el grupo Stop ERA.

Su campaña se convirtió en uno de los primeros movimientos conservadores de base en los EE. UU.

"Las mujeres feministas están promoviendo el sexo libre en lugar de la 'esclavitud del matrimonio'", escribió Schlafly en Society Magazine, en 1974.

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Image caption Las mujeres conservadoras criticaban a las feministas que defendían el derecho al aborto.

"Están promoviendo guarderías federales para bebés en lugar de hogares... abortos en lugar de familias.

"No permitamos que esta pequeña minoría degrade el rol que la mayoría de las mujeres prefieren".

Schlafly capitalizó muchos de los mismos temores que plagaron el movimiento de las sufragistas: que la ERA promovería el aborto y la homosexualidad, enviaría a las mujeres al combate militar y negaría el derecho de la mujer a ser apoyada por su marido.

"Esos temores en ese tiempo eran muy exagerados o falsos", le dijo a la BBC Jane Mansbridge, profesora de Ciencia Política en la Universidad de Harvard.

Schlafly motivó a las mujeres conservadoras en todo el país a unirse por "los derechos de la esposa".

Marjorie Spruill, profesora emérita de Historia en la Universidad de Carolina del Sur, dijo que la campaña de Schlafly usó la religión para formar una "coalición efectiva" contra la ERA.

"Tradicionalmente los católicos, los protestantes evangélicos y fundamentalistas, y los mormones eran desconfiados y hostiles entre sí, pero compartían un miedo y un desdén mutuo hacia el feminismo", le dijo Spruill a la BBC.

"Los conservadores señalaron los muchos éxitos del movimiento feminista para decir que las mujeres pueden lograr igualdad de derechos sin una enmienda constitucional cuestionable y potencialmente peligrosa".

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Image caption Marcha de mujeres en Washington DC tras la toma de posesión de Donald Trump.

¿Por qué se habla de esto ahora?

La ERA ha estado presente en todas las sesiones del Congreso desde 1982, pero las elecciones presidenciales de 2016 y el movimiento #MeToo la han puesto en el ojo público.

Tras la votación en Illinois, la presidenta de la Organización Nacional de Mujeres, Toni Van Pelt, le dijo a la NPR: "El movimiento #MeToo subrayó la importancia de fuertes protecciones legales para los derechos de las mujeres".

¿Qué significa la ratificación de la enmienda en Illinois?

"Dado que Illinois era el estado natal de Schlafly, es una gran victoria simbólica", dijo la profesora Spruill.

También era el único estado no sureño y no mormón que no la había ratificado en la primera ronda.

Hasta ahora, solo 13 estados aún no ratificaron la ERA.

Eso significa que solo se necesitaría la ratificación de un estado más para agregar la enmienda a la Constitución.

Sin embargo, la fecha límite de 1982 del Congreso ya pasó.

¿Podría la enmienda llegar a la Constitución?

Susan Bloch, profesora de Derecho Constitucional en la Universidad de Georgetown, dijo que todo se reducirá al momento oportuno.

"Esa será la cuestión: cuándo agregaron el límite temporal, ¿fue eso legítimo? Si lo fue, entonces claramente es demasiado tarde", le dijo Bloch a la BBC.

Aquellos que se oponen a la ERA sostienen que el plazo expiró, por lo que todo el proceso de ratificación deberá comenzar de nuevo para que la enmienda sea legítimamente agregada.

Los que la apoyan señalan el hecho de que la 27ª enmienda -que regula los salarios de los miembros del Congreso- fue aprobada más de 100 años después, por lo que no debería ser un problema.

También dicen que dado que la Constitución no impone límites temporales para las enmiendas, la ERA sigue siendo válida.

"Cuando la Constitución fue escrita, no se contempló estas (propuestas de enmienda) se extendieran durante cientos de años", dijo la profesora Bloch.

"No creo que nadie contemplara este escenario. El hecho de que esta enmienda haya quedado estancada durante tanto tiempo, y algunas de las ratificaciones sean nuevas y otras viejas, y algunas se rescindieron o modificaron, debilita el argumento de que esta es una expresión contemporánea de lo que la gente quiere que diga la Constitución".

Los estados que rescindieron sus ratificaciones plantean otro problema. La legalidad de esas rescisiones aún no fue debatida en los tribunales.

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Image caption Manifestantes pro-ERA en una marcha en St Louis en 1970.

¿Pero aún se necesita la ERA?

Para la profesora Spruill, la respuesta es un sí rotundo.

"Tener la ERA haría que a los conservadores les resultara mucho más difícil hacer retroceder los logros del movimiento por los derechos de las mujeres", dijo.

"Daría más protección a los derechos de las mujeres y elevaría el nivel de escrutinio a los problemas de género al nivel de los problemas raciales y religiosos".

Spruill reconoció que gran parte de lo que temían los conservadores en la década de los 70 ya se había cumplido, incluido que las mujeres que se unieran al ejército en roles de combate, baños de género neutral, la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo y la protección del aborto.

Sin embargo, para constitucionalista Bloch la enmienda no es totalmente necesaria, dadas las actuales protecciones legales para la igualdad.

"No estaría mal que se ratifique legítimamente", agregó. "Si se ratifica, es solo otra bala en la recámara de los argumentos legales".

Para la profesora Mansbridge, la Constitución de Estados Unidos necesita la ERA, no para alterar leyes, sino para mantener principios.

"Una buena analogía es la primera enmienda a la constitución -que protege los derechos a la libertad de religión y de expresión".

Quienes la redactaron no tenían en mente una forma específica en que esta enmienda pudiera cambiar la ley existente.

"Solo pensaron que era una buena idea tener ese principio en la Constitución".

La igualdad de las mujeres, argumentó, es igual de importante.

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