El otro Renacimiento de la Italia del siglo XVI que fue eclipsado por la grandiosidad de gigantes como Miguel Ángel

Detalle de la Capilla Sixtina pintada por Miguel Ángel Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption Un paso atrás propulsó a los renacentistas hacia adelante... y nos dejaron eternamente deslumbrados.

Ante la mención del glorioso período de "El Renacimiento" evocamos principalmente obras de arte sin par, creadas por talentos exquisitos como Miguel Ángel o Leonardo da Vinci, que partieron del deseo de recuperar y poner en práctica las habilidades y disciplinas de la Grecia clásica y Roma.

En no más de una generación, lograron dominar las técnicas de escultura de mármol, fundición de bronce y pintura al más alto estándar antiguo, y luego las llevaron hacia formas nuevas y originales.

Paradójicamente al intentar retroceder en el tiempo, avanzaron.

De igual manera, en el campo de la medicina los héroes del Renacimiento fueron los antiguos griegos: Hipócrates y Galeno.

Recuperando héroes

La primera tarea del renacimiento de la medicina fue recuperar y cotejar los manuscritos griegos de Hipócrates y Galeno.

La caída de Constantinopla a manos de los turcos en 1453 permitió que muchos de estos manuscritos llegaran a Europa, especialmente a Italia.

Luego, tradujeron todos esos textos griegos al respetable latín, el lenguaje del discurso aprendido.

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Image caption Uno de los grandes héroes era -y sigue siendo- Hipócrates.

El resultado más importante de este trabajo fue revivir el libro de Galeno, "Methodus medendi", que establece cómo debe razonar un médico.

Pero realmente fue en el área de la anatomía, la base de una buena cirugía, en la que el Renacimiento tuvo su impacto más duradero.

El doctor de gladiadores

Galeno, en la Roma del siglo II d.C., había sido un formidable anatomista y, como la modestia no era uno de sus puntos fuertes, sus libros narran vívidamente cómo humillaba a todos los demás anatomistas de su época.

Vivió en una sociedad en la que las muertes atroces de seres humanos podían ser espectáculos públicos, sin embargo a los médicos no se les permitía diseccionar esos cuerpos para aprender anatomía.

Galeno era médico de los gladiadores, lo que le dio oportunidades inusuales de ver heridas, pero todo su conocimiento anatómico tenía que obtenerlo de los animales: el cerdo, el perro y especialmente el simio.

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Image caption Galeno era médico de los gladiadores, lo que le dio oportunidades inusuales de ver heridas, pero todo su conocimiento anatómico tenía que obtenerlo de los animales.

Ortodoxos vs. modernistas

La primera generación de restauradores de Galeno se aferraron a sus palabras como oráculos.

Pero la segunda generación, los alumnos de la primera, fue más allá y trató de emular la práctica anatómica verdadera de Galeno.

Esa era la actividad propia del Renacimiento: recuperar y emular prácticas antiguas.

El joven en el punto de mira aquí es Andreas Vesalius.

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Image caption Para Andreas Vesalius, Galeno no era infalible, pues tuvo que aplicar la anatomía animal a los humanos, lo que lo llevó a cometer errores, que él descubrió... pero subrayando que lo hizo siguiendo el método de Galeno.

Nacido en el seno de una familia de médicos en Bruselas, el precoz Vesalius, que obtuvo su título de médico en Padua en 1537, tuvo una enorme disputa pública con sus propios maestros, con insultos intercambiados en forma impresa.

Lo acusaron de no seguir las palabras de Galeno. Él los contradijo, acusándolos de no entender lo que significaban las palabras de Galeno.

Vesalius tuvo una oportunidad espléndida para presentar su caso cuando fue nombrado 'demostrador' una serie de conferencias de anatomía en Bolonia en 1540.

Tenía 25 años; el profesor, Matteus Curtius, tenía 65.

Tradicionalmente en esos eventos, los profesores hablaban, los demostradores... demostraban, guardando silencio.

Pero este demostrador no pudo callarse, argumentando que sabía más que el profesor y señalando que Galeno no era infalible, algo que para los galenistas ortodoxos -como Curtius- rayaba en blasfemia.

Cuando terminó la conferencia, Vesalius le pidió a Curtius que lo acompañara a una sala donde había dos cuerpos humanos para su disección.

La discusión, que había girado en torno a la posición de "la vena sin par", llegó a su fin con una devastadora palabra:

Curtius: ¿Entonces usted sabe cómo interpretar a Hipócrates mejor que Galeno?

Vesalius: No estoy diciendo eso, le estoy mostrando aquí en estos dos cuerpos la 'vena sin par', como nutre todas las costillas inferiores...

Curtius: No soy anatomista, pero bien puede haber otras venas que nutren las costillas y los músculos.

Vesalius: ¿Dónde? Muéstramelas.

Observar y mostrar

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Image caption Vesalius produjo el atlas y el texto anatómico más grande y mejor ilustrado: "De humani corporis fabrica" (Sobre la estructura del cuerpo humano). Esta es una muestra de las maravillosas ilustraciones.

Eventualmente, Curtius se dio por vencido, y Vesalius quedó a cargo de las conferencias.

En la última, llevó un perro vivo y lo abrió, para que los estudiantes pudieran sentirlo y examinarlo.

Vesalius: Aquí, alrededor del ilion, sientan el pulso de la arteria con una mano y el movimiento del corazón, con la otra, y díganme: ¿se contraen las arterias cuando el corazón está dilatado o tienen el mismo movimiento que el corazón?

Cuando unos estudiantes le preguntaron a Vesalius cuál era la respuesta correcta, les contestó:

"No quiero dar mi opinión: ustedes mismos deben sentir con sus propias manos y confiar en ellas".

'Siente con tus propias manos, y confía en ellas'. 'No debemos confiar en las autoridades'; 'Debemos averiguarlo nosotros mismos'... todo eso era revolucionario.

Irónicamente, sin embargo, Vesalius estaba tomando a Galeno al pie de la letra: era neo-galenista en el sentido de que personificaba la práctica de la anatomía de Galeno como él mismo la concibió: como una ciencia de observación.

Siguiendo el dictamen del admirado médico griego del Imperio romano, hizo lo que él no había podido hacer en su época: diseccionar cuerpos humanos.

Fue así que descubrió que Galeno, "engañado por sus simios", había cometido muchos errores, todos pequeños, pero sin embargo eran errores.

No fue fácil llegar a pensar de esa manera, ni siquiera para Vesalius:

"Leí el libro de Galeno sobre los huesos al menos tres veces antes de atreverme a percibir algún error''.

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Image caption Otra de las singulares ilustraciones de "De humani corporis fabrica".

Vesalius produjo el atlas y el texto anatómico más grande y mejor ilustrado: "De humani corporis fabrica" (Sobre la estructura del cuerpo humano).

Los 7 volúmenes que comprende la obra fueron publicados en 1543, el mismo año que "Sobre las revoluciones de las esferas celestiales" de Copérnico.

Así como el libro de Copérnico cambió para siempre las ideas sobre el lugar del hombre en el cosmos, la fabrica de Vesalius cambió para siempre el enfoque de la anatomía humana.

Finalmente, la anatomía humana se convirtió en lo que Galeno había querido que fuera.

Los médicos modernos habían alcanzado a los antiguos, así que ya podían avanzar, como lo hicieron los más respetados renacentistas.

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