Lyft y Uber: cómo el salir a la bolsa acercará a estas empresas de transporte a la realidad del competitivo mundo financiero

El 29 de marzo, en las oficinas de Nasdaq en la emblemática Times Square de Nueva York se vio desplegado el logotipo de Lyft. Derechos de autor de la imagen DON EMMERT/AFP/Getty Images
Image caption El 29 de marzo, en las oficinas del índice Nasdaq, en la emblemática Times Square de Nueva York, se vio desplegado el logotipo de Lyft.

Lyft, una de las mayores compañías de transporte compartido en Estados Unidos, comenzó a cotizar en la bolsa de Nueva York, en el índice Nasdaq, y lo hizo con un aumento en el precio de sus acciones.

Se prevé que pronto, su rival, Uber, se le una.

Así, ambas compañías valdrán decenas de miles de millones de dólares.

Pero debido a que ninguna de las dos empresas se acerca a obtener ganancias, la emisión de acciones es vista más como un ajuste de cuentas, no sólo para Uber y Lyft, sino para la llamada "economía gig" (también conocida como economía colaborativa o economía de los freelancers), el modelo de negocios que elimina el sistema tradicional de empleos y favorece el reparto de trabajos pequeños a través de una app.

Hasta ahora, Uber y Lyft han sido financiadas en su totalidad por montos sin precedentes de capital de riesgo.

Uber, en particular, atrajo casi US$25.000 millones, lo que le dio a la compañía el título de "la start-up más valiosa de la historia".

Lyft, que aún no se ha expandido a nivel mundial, ha recaudado unos US$5.000 millones.

Sin embargo, para ambas empresas de transporte, la realidad de la dinámica financiera se les está acercando.

Una vez hechas sus ofertas públicas, "no habrá más bombo publicitario, sólo importarán los resultados", dijo Alex Wilhelm, editor en jefe de Crunchbase, un sitio web que analiza la salud financiera de las empresas de tecnología de todo el mundo.

"Va a ser difícil", añadió.

Eliminando el ingrediente más caro

En 2018, Uber sufrió una pérdida neta asombrosa de US$1.800 millones. Lyft, por su parte, perdió US$911 millones.

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Image caption El CEO de Lyft, Logan Green, en el centro tocando la campana de apertura de Nasdaq para celebrar la salida a la bolsa de la empresa en Los Ángeles.

Esas pérdidas se han ido reduciendo y los ingresos están aumentando, pero aún hay pendientes enormes por escalar.

Para las millones de personas en todo el mundo que usan el transporte compartido, los esfuerzos por balancear las cuentas, que se encuentran tan desequilibradas, podrían hacerse evidentes rápidamente.

"Al final, tendrán que aumentar los precios que pagan los pasajeros para que (las empresas) sean rentables", sugirió Dara Kerr, una periodista que cubre temas de economía colaborativa para el sitio de noticias de tecnología CNET.

"También están intentando apostar por otros tipos de transporte, como los scooters o patinetas, las bicicletas y los automóviles autónomos porque los tres no tienen el ingrediente más costoso, que son los conductores", añadió.

Si bien se han hecho pruebas a pequeña escala con vehículos autónomos en algunas ciudades, en la mayoría de los casos, aún estamos -según estimaciones- a una década de que eso sea una realidad.

Uber y Lyft necesitarán compensar esa diferencia de alguna manera.

En preparación para su emisión de acciones y en un esfuerzo por aumentar la cantidad de clientes, Lyft y Uber han hecho descuentos agresivos en los precios de los viajes, en niveles que la mayoría considera totalmente insostenibles.

Sin embargo, si la historia de Silicon Valley nos ha enseñado algo es que las ganancias a menudo no importan mucho.

"Facebook, Snap, Twitter… ninguna de ellas hizo su salida a la bolsa con beneficios", agregó Kerr.

"Así que no sé cuánto asustará o no ese factor a los inversores", añadió.

Una decisión de US$1.000

Lo que podría ser más importante, al menos en el primer día de operaciones, es en qué grado una acción nueva y "caliente" de tecnología hará que los precios de las acciones suban hasta el cielo.

Image caption Cradeur es un veterano de los viajes con Uber y Lyft.

Jay Cradeur ciertamente espera que ese sea el caso.

Ha estado detrás del volante de 23.000 viajes con Uber y Lyft combinados, experiencia que comparte regularmente con otros conductores en un blog y podcast.

A los conductores con 10.000 viajes en cualquiera de las plataformas se les han ofrecido un bono de US$1.000, que pueden recibir en efectivo o en acciones, y a los que tienen más de 20.000 viajes en cualquiera de las plataformas se les darán US$10.000.

Cradeur quiere aprovechar la oferta de las acciones.

"No tengo mucha confianza de que vayan, ya sabes... a obtener una ganancia en el corto plazo", indicó.

"Pero parece que hay mucho apoyo cultural y social. Así que creo que va a haber mucha gente que quiera comprar las acciones, lo que elevará el precio, al menos al inicio", comentó.

Cradeur también predice que las empresas podrían tener que subir los precios que cobran los conductores para obtener ganancias.

"Van a estar en una situación difícil, ¿verdad? Tendrán que satisfacer a los accionistas", reconoció.

"Estos precios artificialmente bajos son excelentes por ahora. Pero cuando suban, pienso que la gente seguirá usando el servicio porque es muy conveniente", dijo.

Hordas de millonarios

Las cotizaciones en bolsa no se producen en el vacío.

Lo que le suceda a Lyft y Uber tendrá repercusiones en la industria de la tecnología y en su abrumador epicentro, San Francisco.

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Image caption Compañías de transporte compartido están viendo alternativas más allá de los vehículos para aumentar sus ganancias.

Estas compañías son solo las primeras de varias firmas tecnológicas que se espera salgan a la bolsa este año. Se trata de un proceso a través del cual se crearán nuevos millonarios.

Es una visión sombría para los residentes "normales" de la región, para quienes la perspectiva de ser propietario de una vivienda se ve ahora casi imposible.

Esta es una zona donde las rentas se han incrementado tanto que los maestros deben conseguir un segundo empleo para subsistir en las comunidades en las que enseñan.

Por supuesto, ese segundo trabajo es a menudo como conductor de una compañía de viajes compartidos.

Sin embargo, si estas compañías no pueden hacer que (el modelo) funcione y no están a la altura del revuelo publicitario que probablemente veremos en los próximos 12 meses, será una gran llamada de atención para las que parecen ser las más brillantes del sector.

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