Cómo a los 13 años sobreviví al accidente de avión en el que murió mi famoso padre en Alaska

Willy Phillips ahora
Image caption Willy Phillips tenía 13 años cuando sucedió el accidente.

Willy Phillips Jr. tenía 13 años cuando sobrevivió a un accidente de avión en el que murió su padre, en 2010.

El clima en Alaska el 9 de agosto de 2010 era malo: estaba lloviendo y había niebla. El grupo había planeado un viaje en avión para ir de pesca, pero la probabilidad de que salieran "no era muy alta", dice Phillips.

Él estaba en Alaska con su padre, William "Bill" Phillips, y con el exsenador estadounidense Ted Stevens. Su padre había trabajado para el senador, que había representado a Alaska durante más de 40 años, y era conocido en el estado como el "tío Ted".

Recibieron el aviso de que finalmente podrían hacer el viaje en avión. "Fue muy emocionante", recuerda Phillips.

Usaron un Havilland Canada DHC-3 Otter, un hidroavión. Phillips había estado en uno antes y sabía cómo funcionaba. Pero esta vez, por alguna razón, no se puso el cinturón de seguridad.

"Estaba sentado en el asiento de la ventana, medio dormido".

"Una de las últimas cosas que recuerdo antes del accidente es que había un montón de lluvia en la ventana, y recuerdo que estaba sentado allí y que había una gran gota de agua que serpenteaba por el cristal. Cuando llegó a la parte de abajo, me dormí".

Derechos de autor de la imagen Junta Nacional de Seguridad en el Transporte
Image caption Los restos del avión en la ladera de una montaña en Alaska.

Aproximadamente a las dos y media de la tarde, el avión se estrelló contra la ladera de una montaña. Hacía mal tiempo, la visibilidad era mala. Pero las razones exactas del accidente aún son desconocidas.

Una investigación realizada por la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos no pudo determinar con seguridad qué sucedió. Se especuló que el piloto, que fue una de las cinco personas que murieron, pudo haberse quedado dormido o haber sufrido un ataque, pero no hubo pruebas que apoyaran estas teorías.

Phillips dice que pensó que todo había sido un sueño: "Me quedé sentado allí durante aproximadamente una hora. Cada cinco minutos intentaba volver a dormirme y luego me despertaba. Lo intentaba de nuevo. Cerraba los ojos y luego los abría de nuevo y todavía estaba en ese lugar".

"No estaba en mi asiento"

Finalmente se dio cuenta de que tenía que moverse.

"No estaba en mi asiento. Si hubiera usado el cinturón de seguridad, podría haber estado en una situación mucho peor. Porque terminé en la cabina del avión. Sufrí la mayor parte de mis lesiones por el impacto contra la parte delantera del avión cuando se estrelló con la montaña".

"Justo enfrente de mí había unos cuantos arbustos y vidrios rotos por todas partes. Terminé prácticamente sentado en el regazo de la persona que había estado en el asiento del copiloto".

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Image caption Las causas del accidente siguen sin estar claras.

Había nueve personas en el avión. Cinco perdieron la vida.

"En ese punto, asumes lo peor", dice Phillips. "Escuché algunos ruidos alrededor y algunas voces, así que tenía alguna esperanza".

"Era solo un grupo de personas sin vida y entre ellas algunas otras que aún estaban vivas".

Phillips dice que lo que había aprendido de su padre fue clave para mantenerse tranquilo.

"Durante toda mi vida, él nos enseñó, a mis hermanos y a mí, que frustrarnos demasiado o estar ansiosos en ciertos momentos no ayuda a encontrar la solución. Mi primer instinto fue ser el más calmado allí. Realmente no vi otra opción. No creí correcto hablar sobre lo mala que era nuestra situación, no me pareció que fuera a ayudar a nadie".

Vio a uno de los mejores amigos de su padre, que había sobrevivido: "Fue una de las primeras personas que me devolvió a la realidad un poco. Me dijo algo como 'Willy, sabes que vamos a necesitar tu ayuda, pero, ¿sabes que tu padre está muerto?'"

"En ese momento supe que no era el momento de derrumbarme. La muerte de mi padre me la comunicaron en ese momento, pero fue algo que no asimilé hasta que salimos de allí".

Condiciones traicioneras

Tan pronto como se informó de que el avión no había aterrizado según lo programado, otros pilotos iniciaron una búsqueda. Pero Phillips dice que las autoridades asumieron que el avión se había estrellado y que todos los que estaban a bordo habían muerto. Nadie estaba organizando una operación de rescate.

"La atención se centró en sacarnos al día siguiente porque sin sobrevivientes y con mal clima, no tenía sentido rescatar un avión lleno de cuerpos", dice.

Los restos del avión fueron encontrados en la región montañosa de Dillingham, en Alaska.

"Podía escuchar el débil aleteo de un helicóptero en la distancia, así que salí del fuselaje del avión. Me puse una sudadera blanca y comencé a agitar las manos. Creo que fue en ese momento en que se pasó de una 'recuperación a la mañana siguiente' a un 'rescate inmediato'".

Al cabo de media hora de que se divisara la sudadera blanca de Phillips, había equipos de rescate en el lugar: un médico y un grupo de personal de emergencias local fueron trasladados en avión para ayudar a los sobrevivientes.

Pero a medida que las condiciones climáticas se deterioraban, se consideró demasiado peligroso sacar a las víctimas esa noche, y el rescate a gran escala no comenzó hasta la mañana siguiente.

Phillips tenía múltiples lesiones en el lado izquierdo, incluido un tobillo roto que requirió 13 cirugías, además de lesiones en el hombro, la muñeca y la nariz.

Derechos de autor de la imagen Family photo
Image caption Willy Phillips permaneció hospitalizado durante 10 días en Alaska antes de ser trasladado a Washington.

El accidente fue noticia de portada en todo Estados Unidos.

Uno de los políticos con más años de servicio en Estados Unidos, el senador Ted Stevens, había muerto. Llegaron declaraciones en recuerdo del fallecido senador, incluso del presidente Barack Obama, quien dijo: "Michelle y yo extendemos nuestras condolencias a toda la familia Stevens y a las familias de quienes murieron junto al senador Stevens en este terrible accidente".

Para Phillips y su familia, la cobertura mediática hacía aún más difícil la recuperación.

"Las cosas se complicaban cuando había periodistas que aparecían en la entrada o que llamaban a la puerta. Cada vez que mi madre iba al supermercado era abordada por alguien. Fueron años en los que alguien trataba de obtener una historia".

"Ansiedad paralizante"

Han pasado casi nueve años desde el accidente.

"Es una de esas cosas que tenía que sucederle a alguien, me sucedió a mí. Obviamente fue algo desafortunado, pero me expuso a tantas cosas de la vida que cambió mi apreciación de la misma... Todos los días, cuando me despierto, creo que esto es infinitamente mejor que despertarse en la ladera de una montaña, por lo que probablemente será un buen día".

Actualmente, Phillips está estudiando ciencias ambientales y, en particular, el agua.

"Solía ​​tener esta ansiedad paralizante cada vez que llovía porque eso era lo último que recordaba. Lo último que recordaba antes de despertarme en la montaña era ver la lluvia a un lado de esa ventana y durante años me asustó muchísimo. Llovía, y sentía la lluvia y una especie de colapso".

Dice que desde entonces tomó la lluvia, a la que bautizó como su mayor debilidad, como su mayor fuente de motivación.

"Tal vez pienso en mi papá cuando hago esas cosas. Aprendo de él todos los días. Pienso en cómo mis acciones y expresiones están influenciadas por él y creo me parezco bastante".

"Alaska y el medio ambiente eran cosas que él apreciaba y definitivamente me lo transmitió. Probablemente eso es parte de la razón por la que estoy tan involucrado en lo que estudio".

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