Carl Beech, el escándalo del pedófilo que se inventó haber sido víctima de una poderosa red de pederastas y logró que la policía lo creyera

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Image caption Carl Beech se inventó un complejo relato sobre supuestos abusos sexuales.

Carl Beech es un mentiroso, un estafador y un pedófilo.

Pero durante 18 meses entre 2014 y 2016, fue el testigo estrella en una investigación de alto perfil sobre acusaciones de asesinato y abusos sexuales que involucró a parlamentarios, generales y altos cargos de los servicios de inteligencia de Reino Unido.

Ahora ha sido condenado a 18 años de cárcel por pervertir el curso de la justicia, fraude y delitos sexuales contra menores.

Personas que fueron falsamente acusadas vieron cómo sus propiedades eran allanadas y una de ellas —el exparlamentario Harvey Proctor— perdió su casa y su trabajo.

En aquel momento Beech, un exenfermero del sistema nacional de salud británico, trabajaba como inspector hospitalario. También era director de dos escuelas en Gloucestershire, la zona de Inglaterra en la que vivía.

La policía se refería a él solo utilizando el pseudónimo "Nick" para proteger su identidad.

Sus afirmaciones de que él y otras personas fueron víctimas de abusos sexuales por un "círculo de personas VIP" a finales de la década de 1970 y principios de los 80, y de que él mismo había presenciado tres asesinatos de niños por parte miembros del mismo grupo, fueron publicadas en medios como BBC News, un periódico nacional británico y una página web llamada Exaro, que ya no existe.

Sin embargo, mientras promocionaba sus mentiras, Beech descargaba imágenes de abusos de menores y grababa en secreto a un adolescente.

Image caption Carl Beech fue enfermero, inspector hospitalario y director de escuela.

La investigación, conocida como Operación Midland, costó más de US$3 millones. Pero para cuando se le puso fin, no se había realizado ni una sola detención.

Beech, sin embargo, recibió unos US$25.000 de dinero público como indemnización por las lesiones que, según afirmaba, había sufrido durante los supuestos abusos: daños que nunca había padecido realmente.

El pasado 22 de julio, tras un juicio que duró 12 semanas, Beech fue declarado culpable de 12 delitos por obstrucción ala justicia y uno de fraude.

Pero ¿qué llevó a un divorciado de 51 años y padre de un hijo adolescente a hacer esas acusaciones?

"Fiestas de abusos"

Nacido como Carl Stephen Gass en 1968, sus padres se separaron cuando era pequeño.

En 1976, su madre, Charmian, se volvió a casar, con el mayor Raymond Beech, un soldado destinado en Wiltshire, en el sur de Inglaterra.

Carl tomó el apellido de su padrastro y pasó tiempo en el campo, viviendo en una propiedad militar. Pero cuando el matrimonio se rompió, se mudó con su madre, primero al condado de Oxfordshire, en el sureste de Inglaterra, y luego a un suburbio de Londres.

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Image caption Carl Beech sostuvo haber sido abusado entre los 7 y los 16 años.

Fue este el periodo de su vida alrededor del cual Beech construyó sus acusaciones, afirmando que entre los 7 y los 16 años fue abusado por un poderoso círculo de pedófilos que incluía al presentador de la BBC ya fallecido Jimmy Savile, el cual realmente cometió delitos sexuales durante décadas.

En 2012, Beech se acercó a la Policía Metropolitana, encargada del área de Londres, que lanzó la Operación Yewtree para investigar supuestos abusos sexuales inmediatamente después del escándalo Savile.

Lo refirieron a la policía de Wiltshire, la más relevante teniendo en cuenta dónde se habían cometido los supuestos delitos.

Beech le dijo a un detective de Wiltshire que había sido abusado por su padrastro antes de que lo pasara a un grupo de otros supuestos abusadores que incluía, además de Savile, a un teniente coronel que no nombró -y al cual señaló como líder del grupo- y a otros 20 hombres sin identificar.

Las únicas dos personas que nombró fueron Raymond Beech y Savile. Al preguntarle la policía por otros nombres, Beech dijo que no conocía más.

Afirmó que lo sacaban con regularidad de la escuela para abusar de él y que esto continuó incluso después de que su madre se divorciara de su padrastro.

Dijo que durante nueve años, un conductor sin nombrar lo llevó a "fiestas" en bases militaresdonde se cometían abusos, y luego a distintos lugares del centro de Londres.

También explicó a los detectives que un amigo llamado Aubrey también había sido abusado por el mismo grupo.

Pero tras examinar las acusaciones, la policía de Wiltshire decidió no actuar.

La investigación concluyó que Charmian solo había estado casada con Raymond Beech durante unos meses y que ella había buscado que se emitiera contra él una orden de alejamiento por violencia doméstica.

Los registros del ejército sugerían que tenía un problema con el alcohol, había sido violento con Charmian y se había retirado del ejército por temas de salud mental tras el divorcio. Murió en 1995.

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Carl, "el sobreviviente"

En 2013, Beech se encontró con un post en la página web de una organización contra el abuso. Unos documentalistas buscaban entrevistar a sobrevivientes masculinos de abusos para un programa sobre Savile para un canal de televisión por satélite, anunciaba.

Beech se presentó voluntario y apareció en el documental de forma anónima, utilizando su segundo nombre, Stephen.

El documental no tuvo demasiado impacto, y Beech siguió construyendo sus acusaciones de abuso sexual en internet. Fueron estas actividades las que le granjearon una mayor atención.

En los años que siguieron al escándalo Savile, internet se llenó de acusaciones de abusos sexuales históricos cometidos por personas importantes.

Los periódicos del domingo publicaban con regularidad historias sobre círculos de pedófilos VIP y supuestos encubrimientos.

En aquel momento, algunos diputados hacían campaña sobre el tema de los abusos históricos.

Varias personas muy conocidas habían sido detenidas, algunas acusadas y condenadas, por delitos sexuales que no eran recientes.

Pero los rumores en internet iban más allá de estas investigaciones y cultivaban el fantasma de una conspiración todavía mayor.

Las acusaciones online de Beech se produjeron, de esta forma, entre afirmaciones de encubrimientos por parte de las élites, controversias sobre expedientes de pruebas perdidos, llamadas para una investigación internacional de abusos infantiles y rumores sobre qué personaje famoso iba a revelarse como el siguiente pedófilo.

Con sus propios relatos, que acabarían juntando varias teorías conspirativas existentes, se presentaba a sí mismo como la víctima de una cultura sádica en el centro del poder británico.

Introdujo en su historia a varios hombres y lugares que ya eran objeto de rumores en internet, otros de los que se sabía que estaban siendo investigados en procesos separados, así como altos cargos dentro de las fuerzas armadas y la inteligencia militar.

En total, estaba acusando a 10 hombres.

Beech empezó entonces a tuitear y escribir un blog con el nombre de "Carl Survivor" ("Carl sobreviviente"), con posts gráficos sobre supuestos abusos sexuales y tortura.

En un post se refirió a "personas muy poderosas" que habían controlado todas las facetas de su vida.

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Image caption El ex primer ministro británico, Sir Edward Heath, fue también incluido en las mentiras de Beech.

En otros, escribía poemas que describían sucesos de pesadilla, como ser encerrado en una habitación llena de avispas.

"Algunas veces, cuando había incumplido las reglas, cuando había sido malo, me encerraban en una habitación con avispas, todas enloquecidas", escribió.

Un encargado de protección infantil, Peter McKelvie, llamó la atención de un periodista de la BBC sobre los posts, el cual mantuvo un encuentro con Beech pero no investigó sus acusaciones ni tampoco persiguió la historia.

Pero artículos sobre las acusaciones de Beech y la subsiguiente investigación oficial, sin embargo, empezaron a aparecer en Exaro News, una página de periodismo de investigación con sede en Londres. Mark Conrad, quien era entonces reportero de esta publicación, se encontró con Beech y mantuvo un contacto constante con él.

Mientras repasaba las acusaciones de Beech, Conrad le enseñó 42 imágenes, al parecer como una especie de examen gráfico, para que señalara a las personas que había nombrado.

Ambos visitaron también lugares que eran supuestamente relevantes para el caso, incluido Dolphin Square, un bloque de apartamentos en el centro de Londres que ha albergado a diputados y otros personajes importantes, y la casa en Londres del ex primer ministro británico Sir Edward Heath.

Militares, miembros de la Inteligencia y políticos

Beech también fue llevado al parlamento para que conociera al diputado Tom Watson, quien se mantuvo en contacto con él.

Durante sus entrevistas posteriores con detectives de la Policía Metropolitana, Beech dijo que Watson había formado parte de un "pequeño grupo" que lo estaba apoyando e intentando hacer pública información "para intentar animar a otros a que contaran sus historias".

El diputado había logrado previamente que la policía iniciara varias investigaciones tras hacerles llegar distintas acusaciones.

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Image caption Carl Beech fue entrevistado por la policía en 2014.

Beech había recibido el pseudónimo de "Nick" en la cobertura de sus acusaciones por parte de Exaro News. Estas llegaron a oídos de la Policía Metropolitana, que pidió acceder a la fuente.

Beech se encontró con detectives y les dio 20 horas de testimonio grabado. Pero, al contrario que en sus intervenciones anteriores con la policía de Wiltshore, Beech empezó ahora a dar a los detectives múltiples nombres, implicando falsamente a una serie de personajes famosos en el centro de la vida pública británica de las décadas de 1970 y 1980.

Dentro del ejército, nombró a dos exlíderes de las Fuerzas Armadas, Edwin Bramall y Roland Gibbs, y otro general sénior, Hugh Beach.

Los exjefes del MI5 (seguridad interna) y el MI6 (servicio de inteligencia), Michael Hanley y Maurice Oldfield, así como el ex primer ministro Edward Heath, el exministro del Interior Leon Brittan, y los exdiputados Harvey Proctor y Greville Janner, también entraron a formar parte de su relato.

Beech afirmaba que su padrastro lo había entregado a este "grupo", que supuestamente operaba utilizando conductores que lo recogían en la escuela o en su estación de tren.

A pesar de su aparentes sólidos recuerdos de los incidentes con personas famosas, no ofreció nada tangible sobre los varios conductores, testigos y abusadores no famosos que aparecían en su relato.

Acusaciones de asesinatos

Los sádicos abusos habían sucedido supuestamente en varias bases militares en el sur de Inglaterra, antes de que las localizaciones cambiaran a hoteles y propiedades del centro de Londres, después de que Beech se mudara allí con su madre.

Él mantenía que en las sesiones había otros niños, que estas incluían torturas y castigos elaborados, como electrocuciones, el ser usados como dianas, y que pusieran arañas sobre su cuerpo desnudo.

"No podía gritar, porque si gritabas podían meterte una en la boca", le dijo a los detectives.

Beech dijo incluso que un jefe del MI5 supervisó el secuestro de su perro y lo "agarró" fuera de su escuela para amenazarlo de que si no seguía órdenes, su perro sufriría las consecuencias.

Proporcionó los nombres de pila de otros chicos, incluido Aubrey y alguien con quien dijo seguía todavía en contacto y quien recibió el pseudónimo de "Fred".

Pero más importante que todo esto, Beech dijo que había presenciado los asesinatos de tres niños. Estas eran acusaciones que no había hecho previamente a la policía de Wiltshire.

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Image caption El bosquejo que hizo Carl Beech de Dolphin Square.

Uno de ellos —un compañero de escuela llamado Scott— supuestamente había sido atropellado deliberadamente por un auto en una calle de un suburbio londinense como una especie de aviso por parte del grupo de abusadores.

El segundo, un niño cuyo nombre no dio, había sido supuestamente acuchillado y estrangulado por Harvey Proctor en una casa de Londres.

El tercero, también desconocido, había sido supuestamente golpeado hasta la muerte por Proctor y Michael Hanley, bajo la mirada de Brittan y varios niños.

Beech afirmó que, en otra ocasión, Proctor estuvo a punto de cortarle los genitales con una navaja, lo que no sucedió gracias a la intervención de Edward Heath.

Scotland Yard, la policía metropolitana de Londres, lanzó una investigación por asesinato desastrosa, que recibió el nombre en código de Operación Midland.

En semanas, antes de que se hubiera tomado ninguna decisión investigadora importante, hubo una llamada notoria para conseguir testigos.

El acusador fue felicitado públicamente por un agente que supervisaba la investigación, el detective superintendente Kenny MacDonald, quien dijo que los investigadores consideraban su relato "creíble y verdadero" y afirmó: "Nosotros creemos en lo que Nick está diciendo".

Detalles de las acusaciones de asesinato de Beech ya habían aparecido en la web de Exaro y en el periódico Sunday People. En noviembre de 2014, una entrevista de televisión con él abrió los principales boletines de la BBC.

Los hombres acusados no eran nombrados, pero se reportó que entre ellos había altos cargos de la política, el ejército y la policía.

Su contacto con los medios alimentó la investigación policial.

Image caption Beech siempre había soñado con poseer un Mustang.

Informe condenatorio

Una revisión posterior de la Operación Midland por parte del juez retirado Richard Henriques afirmó que los periodistas que hicieron sus propias investigaciones habían proporcionado una "intrusión no bienvenida", al enseñarle fotos de sospechosos, lugares potencialmente relevantes y niños desaparecidos o que habían sido asesinados.

El periodista de la BBC Tom Symonds, quien entrevistó a Beech, le había enseñado imágenes de historias recientes en los periódicos sobre dos niños que habían desaparecido en Londres a finales de los 70 y principios de los 80. Sobre uno de ellos Beech dijo posteriormente que había sido víctima del segundo asesinato que afirmó haber presenciado.

El chico -Martin Allen, de 15 años, desaparecido en 1979- se convirtió en el centro de una investigación policial, y los detectives contactaron a su familia.

Beech afirmó que Allen había sido retenido en un departamento en Pimlico, en el centro de Londres, antes de ser asesinado. Pero solo identificó la propiedad después de que Conrad, de Exaro, le enseñara una foto.

Beech, entonces, dibujó la propiedad en una libreta, pero le dijo a la policía que lo había hecho antes y utilizando su memoria.

El piso había estado ocupado por un pedófilo llamado Alfred Leslie Goddard, que estaba conectado con una peligrosa banda de abusadores que incluía a Sidney Cooke, un asesino de niños y uno de los pedófilos más notorios de Reino Unido.

Otros bosquejos de lugares fueron proporcionados a la policía y Beech dijo luego, falsamente, que reconocía varios de ellos -como bases militares y antiguas casas de sospechosos- al llevarle al lugar los detectives.

La realidad, sin embargo, es que él había llevado a cabo amplias investigaciones sobre personas y lugares en internet.

Esto fue suficiente para convencer a Scotland Yard.

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Image caption Harvey Proctor organizó una rueda de prensa en agosto de 2015.

Cuando Brittan murió en enero de 2015, Tom Watson escribió un artículo en el Sunday People para acompañar su revelación de que este estaba siendo investigado por la Operación Midland.

Watson escribió cómo un "sobreviviente" le dijo que Brittan era "lo más cercano al demonio que puede estar un ser humano, en mi opinión".

Esa persona, se puede revelar ahora, era Carl Beech.

En el artículo, Watson escribió: "No me corresponde a mi juzgar si las acusaciones hechas contra Brittan son ciertas".

Pero el mes siguiente, tuiteó: "Creo que he dejado muy clara mi posición sobre Leon Brittan. Yo creo a la gente que dijo que los violó".

En marzo de 2015, la Operación Midland allanó las casas de Harvey Proctor, Bramall y el recientemente fallecido Brittan.

Proctor, quien vivió y trabajó en el Castillo de Belvoir, en el condado de Leicestershire, perdió subsiguientemente su trabajo y su casa.

Beech fue informado del allanamiento en una llamada telefónica de un detective que estaba parado en la casa de Harvey Proctor.

Los allanamientos fueron reportados en los medios, con la consiguiente pérdida del anonimato de los acusados.

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Image caption Carl Beech, entrevistado en 2016.

Justo antes de que las noticias sobre Brittan y Bramall fueran reportadas por Exaro, Beech mandó un correo electrónico a su principal contacto en la policía, el agente Danny Chatfield, para decir que la página web quería publicar una pieza para animar a otras víctimas a hablar, y quería una cita.

Beech envió un borrador con comentarios, que incluían la línea: "Hay algunos detectives excelentes de la Policía Metropolitana que están trabajando en la información que les he dado".

El detective respondió: "La redacción está bien para nosotros, así que por favor, procede".

Luego envió a Beech los lugares aproximados de las búsquedas, diciendo que Exaro las había estado pidiendo.

Beeh respondió: "Gracias por decirme cuáles son los otros lugares".

Sin embargo, las órdenes de búsqueda tenían errores e información equivocada.

Indemnización

Fue uno de los muchos errores.

Los policías que entrevistaron a Beech no habían leído su entrevista anterior con la policía de Wiltshire, la cual habría revelado inconsistencias en su relato del supuesto abuso.

Los agentes parecían tener ganas de no enfadar a Beech.

No priorizaron la búsqueda de testigos importantes, como la gente que trabajaba con algunos de los acusados en aquel momento.

La policía no se acercó a algunos de ellos inicialmente porque los agentes querían evitar enfadar a Beech, quien siguió expresando su incomodidad y pidiendo que lo mantuvieran al tanto de los avances.

Por ejemplo, su madre no fue contactada durante más de seis meses, a pesar de que su hijo había estado viviendo con ella a lo largo del periodo bajo investigación.

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Les llevó más tiempo contactar a la exesposa de Beech, Dawn, quien finalmente testificaría contra él en el juicio.

La policía también tardó meses en encontrar a todos los chicos llamados Scott de la escuela secundaria de Beech para descartar la posibilidad de que alguno de ellos hubiera sido asesinado en Londres.

Dos detectives fueron también innecesariamente enviados a Australia para hablar con un antiguo estudiante en persona.

Beech también recibió la ayuda de detectives de la Policía Metropolitana para que se procesara un reclamo que había hecho antes a la Autoridad de Compensación por Daños Criminales, tras las acusaciones que hizo frente a la policía de Wiltshire.

La información contenida en su reclamo no era consistente con la historia que había contado a la Policía Metropolitana.

Finalmente Beech recibió una compensación de unos US$25.000, parte de los cuales utilizó para comprarse un lujoso Ford Mustang. Beech compartió imágenes del auto en su página de Facebook donde declaró que siempre "había sido un sueño" poseer ese descapotable.

En cuanto a la investigación, Beech estaba ansioso por seguir los detalles del caso, molestando a los agentes sobre si los arrestos eran inminentes e insistiendo en que quería que el caso llegara a los tribunales.

¿Quién es Fred?

La policía estaba desesperada por hablar con un hombre que, según Beech, fue víctima de abusos junto a él siendo un niño y había sido testigo de uno de los supuestos asesinatos.

Beech alegó que todavía estaba en contacto con este hombre, a quien se le puso el nombre de "Fred", y accedió a reenviarle emails de la policía.

La psicóloga Elly Hanson actuó entonces como intermediaria para la policía. Escribió que la Operación Midland estaba "comprometida en documentar la verdad" y que lo haría "costara lo que costara, incluida la exposición de personas destacadas".

"Fred" parecía reticente a hablar, diciéndole a Hanson en un correo electrónico: "Nick y yo atravesamos el infierno juntos, pero él ha lidiado con ello mucho mejor de lo que yo lo haré nunca".

"Fred" le dijo a la policía que su nombre real era John, pero declinó encontrarse con ellos o desarrollar el relato de las acusaciones, apuntando: "He recibido una amenaza que me tomo muy en serio. No le he hablado con Carl sobre esto, pero si me pueden rastrear a mí, pueden rastrearle a él también".

Más tarde, después de que detectives de otra sección examinaran la cuenta de correo encriptada, se sabría que el hombre detrás de los mensajes era el propio Carl Beech.

"Fred" era una invención más.

La Operación Midland empezó a trastabillar, pero el punto de inflexión para el público llegó cuando Harvey Proctor convocó una rueda de prensa, furioso, para denunciar las acusaciones de Scotland Yard y de Beech. Las presentó con todo lujo de detalles gráficos para demostrarle al público lo poco plausibles que eran.

Los medios, particularmente el Daily Mail y el programa Panorama de la BBC, desafiaron a la Policía Metropolitana arrojando serias dudas sobre las acusaciones. Agentes de alto rango como el comisionado Bernard Hogan-Howe defendieron públicamente su operación.

El propio Beech empezó a retirar su cooperación y canceló entrevistas con la policía, que ahora quería confrontarlo en varias inconsistencias.

Los emails de "Fred" dejaron de llegar.

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Image caption Carl Beech dibujó una serie de bocetos para la policía.

En enero de 2016, Bramall supo que no se emprenderían más acciones contra él. Su esposa, Dorothy, había muerto durante la investigación.

La operación terminó en marzo de 2016 cuando Harvey Proctor, el último sospechoso vivo, supo también que no se le investigaría más.

Ambos hombres habían sido interrogados dos veces.

Scotland Yard declaró que había investigado la posibilidad de que Martin Allen fuera una de las supuestas victimas mortales y dijo que no tenían razón para creer que "Nick" los había engañado.

Pero se forzó a la policía a encargar una revisión de la investigación, que fue realizada por Richard Henriques.

El informe del juez retirado era condenatorio.

Enumeró 43 errores graves y dijo que la Operación Midland debería haberse terminado mucho antes. Dijo que la investigación se podía haber completado sin que los acusados hubieran tenido que saber de ella.

La Policía Metropolitana se disculpó y posteriormente pagó una indemnización a Bramall y a la familia de Brittan. Harvey Proctor demandó al cuerpo policial, que está peleando el pleito en el Alto Tribunal.

Scotland Yard refirió a Beech para ser investigado por la policía independiente de Northumbria.

Los detectives llegaron a su casa de Gloucester el 2 de noviembre de 2016 y lo que encontraron allí reveló que el propio Beech era un pedófilo.

Tres de sus dispositivos -dos portátiles y un iPad- contenían cientos de imágenes de abuso sexual a menores, incluidas decenas que mostraban escenas de los abusos más graves.

Algunas de las imágenes estaban escondidas detrás de una app que parecía ser una calculadora.

También quedó claro que Beech era un voyeur pervertido: había instalado un dispositivo de grabación en un baño para filmar en secreto a un chico joven.

Beech, que fue voluntario de la Sociedad Nacional para la Eliminación de la Crueldad con los Niños, fue retirado de su posición como director de dos escuelas locales y suspendido de su papel en la CQC (la Comisión para la Calidad de los Cuidados británica).

Su puesto fue terminado el siguiente verano boreal, momento en el que Beech fue acusado de seis cargos relacionados con las imágenes y un cargo de voyerismo.

Un año después fue acusado de 12 cargos de obstrucción de la justicia y uno de fraude.

Image caption Scotland Yard encargó una revisión de la investigación.

Los cargos detallaron las muchas maneras en que mintió. Había fabricado los asesinatos, se inventó el grupo de pedófilos y mintió sobre las lesiones sufridas.

Le había dado a la policía una navaja, con la que dijo que Harvey Proctor le había querido castrar, y dos insignias militares, y alegó falsamente que las había guardado de los tiempos en que fue abusado de niño.

La navaja había sido usada por su abuela para cortar fruta y Beech la guardó durante años en una "caja de los recuerdos felices".

Beech, que estaba en libertad bajo fianza, debía ser juzgado en Worcester por los delitos sexuales el pasado verano boreal.

En lugar de eso, huyó.

Cuando no acudió a su juicio ante el tribunal de Worcester se emitió una orden para su arresto.

Fantasías pedófilas

La persecución se centró en Suecia, donde se sabía que solía viajar, y dos meses después fue detenido en la estación de tren de Gotemburgo.

Cuando lo detuvieron tenía un cuchillo y cuerda.

Beech se había esforzado mucho en evitar ser capturado. Había comprado una casa alejada en el norte lejano del país con un nombre falso. Se movía utilizando distintos nombres, seis teléfonos, numerosas direcciones de e-mail y hacía compras utilizando tarjetas regalo.

En la primera mañana de su juicio por delitos sexuales contra niños, en enero, se declaró culpable.

Pero negó las acusaciones en el caso más amplio, lo que llevó a un juicio que duró 12 semanas.

Las pruebas mostraron que había creado su historia utilizando internet para investigar a aquellos que estaba acusando.

Los bosquejos que había dado a la policía, que sugerían una sorprendente memoria visual de los lugares a los que supuestamente lo habían llevado de niño, los había copiado de fotografías online.

Su cuerpo carecía de cicatrices o heridas, y en su historial médico no figuraban traumas de ningún tipo, a pesar de sus historias de huesos rotos, quemaduras y palizas salvajes.

Los registros escolares y sus excompañeros de escuela mostraban que no había estado ausente de la forma en que decía.

Fabricó a "Fred" y "John" en el padrino de su boda, utilizando detalles de su vida para hacer el relato más creíble.

Prance, que le dijo a la policía que nunca había sido abusado por nadie, no era el único de los antiguos amigos de Beech arrastrado falsamente a sus acusaciones.

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Su supuesto amigo Aubrey estaba basado en un conocido suyo de la infancia, el cual fue localizado y también confirmó que no había sido abusado.

También afloró que Beech era un escritor prolífico de fantasías que no había subido a internet, pero que fueron encontradas en su garaje y en un pen drive.

Los detalles que contenían contradecían sus relatos a la policía, confundiendo y mezclando aun más los supuestos roles de "John", "Aubrey" y otros.

En los interrogatorios, Beech admitió que varias partes de los documentos, que incluían borradores de sus memorias, eran inventados.

Beech, que sin embargo insistió en que la mayoría de sus afirmaciones eran verdaderas, estaba totalmente absorbido por sus violentas fantasías de pedofilia, imaginando papeles para personas que conocía y luego cambiando sus roles y añadiendo nuevos personajes.

En la tribuna de testigos, con pausas habituales y tatareando cuando se le preguntaba algo no esperado sobre su relato, Beech tenía la apariencia de un hombre que escaneaba su mente en busca de una mentira disfrazada de recuerdo.

Le parecía natural transponer la lástima por sí mismo en una aparente vulnerabilidad y tristeza sobre lo que afirmaba que le había pasado durante la infancia.

Los fiscales dijeron que sus motivaciones eran variadas.

El dinero era una de ellas. Beech tenía deudas y estaba gastando más allá de sus posibilidades, incluyendo vacaciones lujosas.

También le gustaba la atención que recibía, con una comunidad online de seguidores que lo apoyaban, apariciones en los medios, y acceso a la policía y al Parlamento, todo ello respaldando su sentido de arrogancia.

Beech también parecía admirar, e incluso haber copiado, algunas de las afirmaciones que contenía un libro escrito por un estadounidense que había sido supuestamente víctima de abusos. Sus propias memorias, y planes para convertirse en orador en conferencias, le hubieran proporcionado nuevos ingresos.

Además, los fiscales creen que su interés en la pornografía infantil fue clave en el caso. Él miraba, poseía y grababa a niños jóvenes de forma encubierta, y escribió sobre ello en cientos de páginas, todo lo cual sugería que él también quería ser parte de eso.

Jenny Hopkins, de la Fiscalía de la Corona, dijo que Beech no era un fantaseador o una víctima, sino un "mentiroso manipulador, prolífico y deshonesto" que hubiera estado contento de ver a hombres inocentes ser detenidos y enfrentarse a toda la fuerza de la ley.

Harvey Proctor, que testificó en el juicio, está pidiendo una investigación independiente completa sobre la Operación Midland, la cual califica como "el peor fracaso en la historia de la policía en los últimos 40 años".

Afirmó que la "criminalidad" de Beech y "la candidez de la Policía Metropolitana han amenazado la posición futura de personas que denuncien genuinamente casos de abuso infantil".

Lord Bramall, que tiene ahora 95 años, no tenía un estado de salud suficiente como para ir al juicio.

Su amigo el general Sir Hugh Beach testificó por video desde la casa de retiro donde vive.

Él había sido entrevistado como testigo, no como sospechoso.

Dice que el "desgaste mental para Lord Bramall tiene que haber sido enorme dadas las circunstancias".

Él cree que los crímenes de Beech son "dañinos para la sociedad en su conjunto", pero "en especial para las personas que fueron víctimas de sus principales mentiras".

Beech es, simplemente, un "hombre malo".

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