¿Cómo se define exactamente qué es una enfermedad y quién lo decide?

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Image caption Parece ser más fácil definir qué es la salud que qué es la enfermedad.

Entre los profesionales de la salud hay un vívido debate sobre si la obesidad es o no una enfermedad.

Las diferencias entre quienes argumentan que es una enfermedad y quienes creen que es solo un factor de riesgo para condiciones como la diabetes tipo 2 y enfermedades coronarias no parecen estar cerca de resolverse.

El debate, sin embargo, genera otras preguntas, como ¿qué es exactamente una enfermedad y quién lo decide?

Una definición simple es que "una enfermedad está caracterizada por signos o síntomas específicos".

Pero lo interesante es que algunos diccionarios sugieren que una enfermedad está causada por "bacterias o infecciones", desestimando así condiciones psicológicas o no transmisibles, algo que es raro, dado que las enfermedades no transmisibles como las cardiovasculares y el cáncer son las más prominentes en el mundo de hoy.

Catálogo oficial

A nivel global, las enfermedades están catalogadas por grupos internacionales de expertos de la Organización Mundial de la Salud.

Este catálogo —Clasificación Internacional de Enfermedades— está ahora en su décima revisión (ICD-10, por sus siglas en inglés).

A pesar de su nombre, la clasificación no acaba en las enfermedades sino que incluye problemas de salud relacionados que pueden estar vinculados a una enfermedad particular, o que pueden ser un síntoma que es parte de un síndrome o incluso una consecuencia de un procedimiento médico.

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Image caption Actualmente hay un álgido debate sobre si debe considerarse a la obesidad como una enfermedad o no.

Por ejemplo, la deshidratación aparece en el ICD-10, donde también se la llama "hipovolemia".

Así que, quizás, no hay siquiera un acuerdo en lo que se quiere decir con enfermedad.

Y lo que se clasifica como tal depende, esencialmente, del consenso de expertos.

Mientras que la OMS no parece tener una definición clara de enfermedad, al menos tiene una definición de salud.

Está definida como una "estado de bienestar físico, mental y social completo y no meramente la ausencia de enfermedad o dolencia".

La definición de salud parece ser amplia e inclusiva, pero definir la enfermedad parecer ser algo más complejo que definir su opuesto.

Pocas personas no estarán de acuerdo en que el sarampión, por ejemplo, es una enfermedad. Pero también ocurre que la sociedad decide clasificar como enfermedad cierta característica humana o comportamiento que algunos grupos encuentran perturbador

El pecado como fuente de enfermedad

Ejemplos en los que se clasifican ciertas características como enfermedades pueden hallarse a lo largo de la historia.

Muchos de estos están basados en creencias y puntos de vista tradicionales sobre la salud, las enfermedades y sus vínculos con el pecado.

El desarrollo de la psicología como ciencia llevó potencialmente a que algunos comportamientos percibidos como"pecados" se tradujeran en trastornos de salud mental.

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Image caption La homosexualidad fue clasificada como un trastorno mental por la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (APA, por sus siglas en inglés) en 1968, hasta que más tarde se cambió su clasificación tras un voto mayoritario de sus miembros.

Quizás el mejor ejemplo de esto sea la homosexualidad. La homosexualidad fue clasificada como un trastorno mental por la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (APA, por sus siglas en inglés) en 1968.

Esto fue impugnado en 1973 por un voto entre los miembros de la APA, donde una mayoría del 58% eligió eliminarla del manual de diagnóstico.

La homosexualidad no fue totalmente eliminada del manual por otra década, y ahora está considerada como una característica dentro de la diversidad de la naturaleza humana.

Este episodio perturbador genera más preguntas: ¿sobre qué bases y en repuesta a qué intereses se clasifican las enfermedades?

En 2013, científicos de la Universidad Bond, en Australia, investigaron a quién le toca clasificar las enfermedades.

Descubrieron que las definiciones de las enfermedades comunes solían ser ampliadas por grupos de expertos, sin considerar el riesgo potencial o los desafíos de aumentar el número de personas viviendo con la enfermedad.

También notaron que los expertos que ampliaron la definición de ciertas enfermedades tenían muchas veces conflicto de intereses, ya que recibían financiamiento de compañías farmacéuticas

Factor de riesgo vs enfermedad

A veces, los factores de riesgo para una enfermedad —como la presión arterial elevada— se definen eventualmente como una enfermedad por derecho propio.

Y una vez que estos factores de riesgo se reclasifican como enfermedad, los objetivos en torno a ella y sus rangos tienden a cambiar con el tiempo, generando un aumento en el número de personas que padece la enfermedad.

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Image caption La osteoporosis se catalogó como enfermedad en 1994.

Por ejemplo, la presión se consideraba alta por encima de 140/90. En 2017, EE.UU. bajó el límite a 120/80

Distinguir entre una enfermedad y un factor de riesgo no es fácil, sobre todo cuando se trata de enfermedades crónicas, que tienden a ser un espectro que va desde la salud hasta la enfermedad.

La glucosa en sangre es un claro ejemplo de cómo los niveles van desde saludables hasta diabetes tipo 2, pasando por niveles prediabéticos.

Por esta razón, descubrir cuando termina la salud y cuando empieza la enfermedad es difícil, hasta el punto de la que la OMS y la Federación Internacional de Diabetes señalan que no existe algo así como niveles normales de glucosa en sangre.

Aún así, la definición de diabetes gestacional (diabetes en el embarazo) cambió en 2014, cuando se bajó el límite para la glucosa en sangre.

El cambio aumentó la incidencia de la diabetes gestacional en un 74%, pero no se produjo una mejora en los resultados a corto plazo, como por ejemplo el que la madre necesitara una cesárea, según un estudio llevado a cabo en Australia.

Muchos médicos clínicos critican esta tendencia y la califican de medicalización.

¿Envejecimiento normal o enfermedad?

A veces, condiciones que se pensaban previamente como parte natural del envejecimiento se vuelven enfermedades.

Por ejemplo la osteoporosis se consideraba algo normal del envejecimiento hasta que, en 1994, la OMS la catalogó oficialmente como una enfermedad.

Dado el vínculo de la osteoporosis con el aumento del riesgo de fracturas y el impacto devastador que los huesos rotos pueden tener en los ancianos, este puede ser un cambio de definición justificado.

Otros cambios psicológicos que ocurren en la tercera edad, como la caída de los niveles de testosterona en los hombres, pueden no beneficiarse de un cambio de estatus.

Pero eso no ha detenido a algunos expertos de la salud que están tratando de crear una nueva condición llamada "andropausia".

Hasta el momento, la resistencia a catalogar a este cambio como una enfermedad es fuerte.

Lo mencionado anteriormente sirve para mostrar que decidir qué es o no una enfermedad no es fácil.

Pero ahora esperamos que estés más equipado para hacer algunas preguntas críticas como ¿quién se beneficia con una nueva definición? ¿Y (quienes la toman) se guían por lo que es mejor para mí? La respuesta a esta última pregunta por lo general es sí, pero no siempre.

*Duane Mellor, Aston Medical School, Aston University y Shahid Merali, Primary Care Education, Aston University.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation y esta reproducido bajo la licencia Creative Commons.

Haz clic aquí para ver la versión original en inglés.

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