La fiesta de fin de curso que terminó con 100 adolescentes atacando una estación de policía

Ventana rota en la estación de policía de Starnberg Derechos de autor de la imagen DPA
Image caption Una ventana de la estación de policía fue rota a pedradas y botellazos.

No es raro que una fiesta de fin de curso se salga de control, pero pocas terminan con 100 adolescentes sitiando una estación de policía.

Eso sin embargo fue lo que ocurrió en la población bávara de Starnberg, en Alemania, luego de que la policía fuera llamada a una fiesta y arrestara a uno de sus participantes.

El adolescente, descrito como borracho y agresivo, fue trasladado a una celda de la estación policial, de donde sus compañeros trataron de rescatarlo.

Según la policía, un nutrido grupo de jóvenes tiró botellas y piedras contra las instalaciones y trató de romper la puerta principal.

Los primeros reportes de problemas se dieron a las 21:45 locales, cuando la fiesta de verano organizada por la escuela secundaria de Starnberg, a la que habían sido invitados estudiantes, profesores y amigos, ya llevaba varias horas.

Según la escuela, una fiesta privada también se estaba celebrando en una acera justo afuera de las instalaciones, y así fue que empezaron los problemas.

Un joven de 15 años se acercó a uno de los guardias de seguridad para pedirle drogas y empezó a causar un alboroto, por lo que se llamó a la policía.

Los agentes le ordenaron al joven, que estaba en aparente estado de ebriedad y seguía comportándose agresivamente, que se retirara de la fiesta.

Cuando se rehusó, "lo único que quedaba era custodia policial", explicaron las autoridades.

Derechos de autor de la imagen AFP
Image caption La estación de policía tuvo que reforzar su seguridad durante la noche.

Algunos de sus amigos trataron de intervenir. Se reporta que uno de ellos trató de patear a un policía en la cabeza.

Y cuando los policía llegaron a la estación, una muchedumbre de unas 100 personas se había formado afuera. El director de la secundaria de Starnberg no pudo decir si el grupo incluía o no alumnos.

Según un comunicado de la policía, unas 50 personas tiraron piedras y botellas y trataron de entrar a la estación para liberar al joven arrestado.

Una ventana resultó rota y el signo de la entrada fue arrancado.

Unos 70 agentes de policía adicionales tuvieron que intervenir y un joven de 19 años fue detenido temporalmente como sospechoso de tratar de liberar a un prisionero y por daños a la propiedad.

Eventualmente, el joven de 15 años que inició todo fue entregado a sus padres y llevado a un hospital con dolor de cabeza.

Según el periódico Süddeutsche Zeitung, los exámenes que le practicaron reflejaron que había consumido alcohol y drogas.

La escuela luego informó que el joven no era uno de sus estudiantes y que muchos de ellos le habían escrito a la policía para condenar el uso de la violencia contra las autoridades.

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