Huracán Dorian: por qué hay calma dentro del ojo de un huracán y después viene lo peor

Huracán Dorian Derechos de autor de la imagen Jordan Sun, Hunter McAlister,@53rdWRS, @GBlack2
Image caption Así se veía el domingo desde un avión de reconocimiento de la NOAA el ojo de Dorian (lo que se ve en la foto es un efecto característico de los ciclones de gran intensidad y se conoce como "efecto estadio", por la forma en que el borde de las nubes parece formar un recinto deportivo).

A simple vista, parece que lo peor ha pasado.

Cuando el ojo de un gran huracán como Dorian toca tierra, los que viven dentro de la zona que cubre el centro de la tormenta ven regresar la calma.

Generalmente, cesan los vientos y las lluvias, el cielo se despeja e incluso, sale el sol o se ven las estrellas si ya se hizo de noche.

Pasó, de hecho, desde el domingo en Bahamas: luego de horas de vientos feroces, marejadas bíblicas y lluvias intensas, muchos de los habitantes de las islas Ábaco y Gran Bahama creyeron que Dorian se alejaba.

En las redes sociales comenzaron a circular videos de personas que salían de sus casas a filmar los desastres que el huracán había dejado.

A tal punto llegó que el Centro Nacional de Huracanes (NHC, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos usó sus redes sociales e incluso sus boletines para llamar a precaución y pedirles a los fotógrafos aficionados que tomaran refugio.

"IMPORTANTE: Hemos visto videos en las Ábacos de personas que se aventuran en el ojo de Dorian. Todos deben refugiarse de inmediato ya que los vientos aumentarán rápida e impredeciblemente después de que pase el ojo", escribió el NHC en Twitter.

Image caption Un avión de reconocimiento en el ojo de Dorian.

En efecto, pocas horas después volvieron las lluvias y los vientos con una fuerza peor de la que habían experimentado hasta entonces.

Y por más de 24 horas siguió diluviando en Bahamas y, según medios y autoridades, la devastación es considerable.

Pero, ¿cómo se explica la calma que vivieron muchos por varias horas antes de que volviera la tempestad?

El ojo de la tormenta

Para comprender la calma en el ojo de los huracanes es preciso entender la propia estructura de estas tormentas.

Los huracanes se forman a partir de centros de bajas presiones atmosféricas en aguas cálidas alrededor de los cuales comienzan a circular fuertes corrientes de aire.

Cuando el agua del océano se calienta, el aire se eleva y forma remolinos para rellenar la baja presión que esto crea.

Esto hace que se succione el aire hacia adentro y hacia arriba, lo cual refuerza la baja presión en el centro.

Así, cuando la velocidad del viento aumenta a 128 km/h, se crea una especie de "vacío" que los meteorólogos llaman "ojo", dado que tiene una forma casi circular.

¿Y por qué suele ser tranquilo?

El mecanismo exacto que genera el centro es todavía un tema de controversia y sujeto a varias teorías.

Para ilustrarlo con un ejemplo cotidiano, es como una una secadora de ropa: a medida que gira, en el centro se crea un vacío. Algo parecido pasa en los huracanes, donde varias fuerzas, entre ellas la centrífuga, hacen que el centro sea un lugar despejado.

También pasa que en el ojo, dada la presencia de alta temperatura y aire caliente, el agua evaporada es arrastrada rápidamente hacia arriba, lo que origina un aire seco, incapaz de condensarse y por ende, generalmente no genera nubes.

¿Hay alguna forma de saber dónde está el ojo?

En la actualidad, la presencia de satélites y radares permite seguir el ojo de los huracanes en todo momento.

Y los aviones de reconocimiento generalmente entran a ellos para tomar datos (su presión es uno de los principales indicadores de aumento de la intensidad).

Image caption En condiciones físicas ideales, en el hemisferio norte, el agua rota en contra de las manecillas del reloj y en el sur, a favor.

Sin embargo, hay señales que te podrían ayudar a detectar que estás en el centro de un huracán (si tuvieras las herramientas para medirlo):

  • la presión atmosférica cae abruptamente en esa área
  • la temperatura suele ser hasta 10 ºC mayor a la del medio ambiente
  • y sin instrumentos para medir estas variables, basta pensar que las condiciones tras el paso de un ciclón no mejoran rápidamente, si de pronto llega la calma, probablemente estás en el ojo.

¿Cómo se explica que después del ojo generalmente vengan lluvias y vientos más fuertes?

La proverbial calma en el ojo de los huracanes ha dado título desde libros hasta canciones.

Así se llama un tema de Soda Stereo y una película de 2014, que de una forma u otra, también anuncian que lo peor está por venir.

Sin embargo, la causa de que después del ojo generalmente venga la parte más intensa de la tormenta hay que buscarla en la física.

Para que tengas una idea, fíjate hacia dónde rota el agua cuando se va por el desagüe de tu ducha o fregadero.

En condiciones físicas ideales (en la que otras fuerzas mayores o condiciones ambientales no lo impidan), si vives en el hemisferio norte, siempre rotará en el sentido contrario a las manecillas del reloj y si vives en el sur, pasará lo contrario.

La causa detrás de esto fue descubierta en el siglo XIX y se le conoce como efecto Coriolis y es resultado del movimiento de la Tierra sobre su eje.

Esta fuerza es la que hace que los huracanes en el hemisferio norte giren en contra de las manecillas del reloj.

Según explica la NOAA, a esto se debe que la mayor intensidad de sus vientos se acumule del lado derecho, debido al propio efecto de Coriolis, que contribuye a la generación de remolinos de viento en ese lado.

Derechos de autor de la imagen Anders Persson
Image caption El efecto Corioli es el responsable del desplazamiento de los huracanes.

"Un huracán con vientos sostenidos de 145 km/h, mientras se encuentra estacionario, va a generar vientos hasta 160 km/h en el lado derecho y solamente de 130 km/h en el lado izquierdo si comenzará a moverse (en cualquier dirección)", señala la NOAA.

Pero hay otro elemento que hace que después del ojo vengan también lluvias y vientos de gran intensidad.

Y es que el centro de los huracanes está delimitado por una estructura de nubes de tormenta.

Derechos de autor de la imagen NOAA
Image caption La pared del ojo es la zona de vientos más fuertes del huracán.

Son los llamados cumulonimbos, unas nubes de gran desarrollo vertical, que son una pesadilla para los pilotos.

Estas nubes forman lo que se denomina pared del ojo, que tiene los vientos más fuertes a nivel de la superficie en el ciclón tropical.

Por eso, generalmente los meteorólogos sugieren tomar resguardo cuando pasa el ojo, porque de forma repentina pueden llegar esta pared de tormentas y comenzar la verdadera pesadilla.

Guía animada

Huracanes, tifones o ciclones. Pueden recibir nombres distintos según la zona en la que se producen, pero sus efectos acostumbran a ser siempre devastadores. Esta guía te muestra cómo se forman.

Huracanes

Guía de las tormentas más letales

Los huracanes son tormentas violentas que causan devastación en las zonas costeras, poniendo vidas, casas y negocios en peligro.

Los huracanes nacen a partir de tormentas que aumentan su potencia por el aire cálido y húmedo que encuentran en su camino al cruzar aguas subtropicales. El aire caliente se eleva hacia la tormenta.

El aire forma remolinos para rellenar la baja presión de la tormenta, succionando el aire hacia adentro y hacia arriba, lo cual refuerza la baja presión.

La tormenta gira debido a la rotación de la Tierra y la energía del agua caliente del océano aumenta la velocidad de los vientos, a medida que la tormenta se fortalece.

Cuando la velocidad de los vientos alcanza los 119km/h la tormenta se convierte oficialmente en un huracán (en el Atlántico y el Pacífico Oriental) o en un un tifón (en el Pacífico Occidental).

"Todo el mundo tiene un plan hasta que le llega el golpe en la cara. Pues bien, estamos a punto de que nos golpeen la cara". Bob Buckhorn, alcalde de Florida, antes de la llegada del huracán Irma (2017)

El ojo del huracán, que tiene un clima más tranquilo, está rodeado por una pared de tormentas de lluvia. En la parte de abajo de esa pared del ojo están los vientos más rápidos, pero la recorren hacia arriba violentas corrientes de aire.

Bajo el ojo del huracán se junta una acumulación de agua que puede ser liberada al tocar tierra. Estas oleadas de agua pueden causar más daños por inundaciones que la fuerza de los vientos.

Alerta urgente por el rápido aumento de agua en la costa SO de FL por el paso del ojo de #Irma. ALÉJENSE DEL AGUA". Tuit del Centro Nacional de Huracanes.

El tamaño del huracán se mide principalmente con la escala Saffir-Simpson. En el Pacífico asiático y en Australia usan otras escalas.

Vientos de 119-153km/h. Pequeñas inundaciones, ciertos daños a estructuras. Aumento del nivel del mar +1,2m-1,5m

Vientos de 154-177km/h. Daños potenciales a tejados y árboles. Aumento del nivel del mar +1,8m-2,4m

Vientos de 178-208km/h. Inundaciones severas y daños a los edificios. Aumento del nivel del mar +2,7m-3,7m

El huracán Sandy (2012) causó daños valorados en US$71.000 millones en el Caribe y en Nueva York.

Vientos de 209-251km/h. Tejados destrozados y daños estructurales graves en edificios. Aumento del nivel del mar +4m-5,5m

El huracán Ike (2008) golpeó el Caribe y Louisiana.

Vientos de 252km/h o más. Daños graves en edificios e inundaciones severas más lejos de la costa. Aumento del nivel del mar +5,5m

El huracán Irma (2017) causó devastación en las islas del Caribe.

"A todos los que están pensando que pueden sobrellevar fácilmente esta tormenta les tengo noticias: ese será uno de los mayores errores que pueden cometer en la vida"·. Alcalde de Nueva Orleans, Ray Nagin, antes de la llegada del huracán Gustav en 2008.

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