Turismo en Arabia Saudita: qué ofrece el misterioso país que se está abriendo a los extranjeros

Madain Saleh Derechos de autor de la imagen AFP
Image caption Mada'in Saleh es un sitio patrimonio cultural de la Unesco.

La reciente decisión de Arabia Saudita de abrir sus puertas a los turistas extranjeros ha provocado una primera oleada de emoción en la industria de los viajes.

Un país vasto y hasta ahora en gran parte cerrado al mundo ahora está allí para ser descubierto. ¿Qué hay para ver en Arabia Saudita? ¿Por qué ir?

No es un destino económico como el sureste asiático, hace un calor abrasador durante ocho meses al año, no hay libertad política ni de expresión, ni se permite el alcohol.

En las calles casi no conviven hombres y mujeres y, como muchos otros países en el Medio Oriente, tiene un historial de respeto a los derechos humanos muy criticado.

Dicho esto, Arabia Saudita es mucho más diverso en paisajes y escenarios de lo que puedas imaginar.

Efectivamente, la mayor parte del país es desértico, pero luego están las altas montañas de 3.000 metros de altura de Asir en el suroeste, cubiertas de enebro; o los arrecifes azules del Mar Rojo; también el oasis de palmeras de al Hofuf; y las sinuosas calles y mercados de especias de Jeddah.

He tenido la suerte de viajar por gran parte del país desde fines de la década de 1980.

Los sauditas a menudo bromean diciendo que he visto más de su país que ellos, así que aquí hay una lista de mis lugares favoritos para visitar.

Jeddah

Este humeante puerto comercial del Mar Rojo fue la capital hasta 1982, cuando se trasladó a Riad.

Jeddah hoy es un crisol cautivador y culturalmente rico donde cada raza del Mar Rojo está representada.

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Image caption Mujeres sauditas corren por el antiguo barrio Balad de Jeddah.

Es una ciudad perennemente cálida, al aire libre, donde los egipcios se sientan en las mesas de los cafés, fumando pipas de agua y jugando al backgammon bajo las luces de la calle.

Los sastres yemeníes se ponen en cuclillas con las piernas cruzadas en las tiendas de ropa donde trabajan hasta altas horas de la noche, mientras que las mujeres somalíes, eritreas y yibutianas exhiben sus muestras de especias en el mercado callejero.

En las sinuosas callejuelas adoquinadas del antiguo distrito, conocido como Balad, no es raro escuchar el idioma de las tierras altas de Etiopía mezclarse con el árabe y el hindi.

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Image caption En el barrio Balad de Jeddah se están restaurando casas tradicionales.

Jeddah es también la puerta de entrada a La Meca y Medina para los más de dos millones de musulmanes que hacen la peregrinación al Hajj cada año.

Más arriba en la costa hay resorts de playa y sitios de buceo, aunque muchos de los arrecifes de coral en altamar han desaparecido en los últimos años.

Las montañas Asir

Hay expatriados que han vivido en Arabia Saudita durante más de una década sin haber visitado alguna vez esta joya en el extremo suroeste del país, al lado de Yemen.

Se están perdiendo de un regalo.

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Image caption En las brumosas montañas de Asir se está comenzando a practicar parapente y escalada en roca.

El paisaje puede ser exuberante y verde, incluso en pleno verano, y hasta he visto un bosque de enebro volverse blanco después de una repentina tormenta de granizo.

Se estima que 500.000 babuinos de Hamadryas habitan las montañas, junto con cálaos, águilas y deslumbrantes lagartos agámidos azules.

El paisaje está lleno de torres de vigilancia de piedra basáltica, un legado de la lucha tribal que solía tener lugar ahí hace un siglo.

En los últimos años, la región se ha abierto al turismo nacional, con un teleférico que desciende desde las alturas a un pintoresco pueblo llamado Rijal al Ma'.

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Image caption Al pueblo de Rijal Al-Ma' se llega en teleférico desde la cima de la montaña.

En un cañón llamado Wadi Habala, nombrado así por la cuerda que solía bajar las provisiones por el acantilado a los aldeanos que vivían en sus laderas, hay impresionantes vistas sobre las brumosas montañas que descienden hacia el Mar Rojo.

Mada'in Saleh

Las antiguas ruinas nabateas en el extremo noroeste del país son notables, no solo por sus conservadas esculturas que recuerdan a Petra (Jordania), sino también por su hermoso escenario desértico.

El Hijaz, el histórico borde occidental de la Península Arábiga, es donde TE Lawrence luchó contra el ejército turco en la revuelta árabe de 1917 y donde todavía se pueden ver los restos del antiguo ferrocarril de Hijaz.

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Image caption La tumba de Qasr al-Farid en Madain Saleh también es patrimonio mundial de la Unesco.

Durante años, las autoridades sauditas guardaron silencio sobre Mada'in Saleh, ya que los fundamentalistas religiosos estaban menos interesados en promover algo que data de una civilización preislámica, conocida en árabe como "la era de la ignorancia".

Bajo el nuevo esquema de promoción turística, el sitio estará en el mapa.

Al Hofuf

El oasis de palmeras de dátiles de al Hofuf cubre una vasta área del este de Arabia Saudita, que se dice que es el más grande de su tipo en el mundo y que crea un exuberante mundo verde de arroyos y jardines.

Pero la atracción realmente espectacular aquí es el sistema de cuevas fantasmales dentro de la montaña al Qarah, registrado en 2018 como patrimonio cultural de la Unesco.

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Image caption Las cuevas en la montaña al Qarah ofrecen un respiro del calor exterior.

Las cuevas naturales, talladas por el viento y la erosión del agua, requieren un poco de escalada para entrar, pero vale la pena el esfuerzo.

Especialmente porque son significativamente más frías que el calor del exterior.

Una advertencia

Los sauditas, en su mayor parte, dan la bienvenida a visitantes extranjeros, pero esta nueva apertura no viene exenta de riesgos.

Donde civilizaciones muy diferentes entran en contacto siempre existe la posibilidad de un malentendido o alguna ofensa.

Las mujeres nunca deben ser fotografiadas en público, pues los hombres pueden proteger ferozmente la modestia de sus esposas.

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Image caption La sociedad de Arabia Saudita sigue siendo profundamente conservadora, pero no por ello desdeñan a los visitantes.

Fuera de las principales ciudades de Riad, Jeddah y la Provincia Oriental, muchas personas nunca han tenido contacto con occidentales y pueden ser recelosos, especialmente cuando se sacan cámaras y teléfonos.

Así que hay que tener cuidado hacia dónde apuntar y siempre pedir permiso.

  • Se pueden obtener visas en línea para nacionales de 49 países
  • Las mujeres solo deben vestirse "modestamente" y no tienen que llevar velo.
  • Las parejas solteras ahora pueden compartir habitaciones de hotel, rompiendo un antiguo tabú en esta sociedad islámica religiosamente conservadora.

¿Es un país seguro?

Esta no es la primera vez que Arabia Saudita ha hecho un gran esfuerzo por atraer turistas.

La última vez fue en 2000, cuando contrató a instructores alpinos franceses de Chamonix para llevar a los vacacionistas sauditas a escalar y hacer parapente.

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Image caption Arabia Saudita tiene muchos sitios para ser descubiertos, más allá de Riad.

Pero los grandes planes para esta incipiente industria se detuvieron el año siguiente después de los ataques terroristas del 11 de septiembre en Estados Unidos, perpetrados por, entre otros, 15 ciudadanos sauditas.

Desde entonces, el país ha luchado y derrotado a una insurgencia de al Qaeda a mediados y actualmente está en proceso de retirarse de una guerra en el vecino Yemen.

A pesar de eso, el país es en gran medida seguro, con un índice de crimen y violencia mínimo.

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