El colombiano Oscar Murillo gana el Premio Turner (y la curiosa historia de por qué no es el único artista galardonado este año)

Oscar Murillo, Tai Shani, Helen Cammock y Lawrence Abu Hamdan e Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption Oscar Murillo, Tai Shani, Helen Cammock y Lawrence Abu Hamdan estaban nominados para recibir el Premio Turner

En una decisión sin precedentes, el jurado del prestigioso premio Turner de arte contemporáneo decidió premiar este martes a los cuatro nominados de este año.

El colombiano Oscar Murillo, el jordano Lawrence Abu Hamdan y las británicas Helen Cammock y Tai Shani, fueron acreedores del galardón -considerado uno de los más importantes en la materia- "en reconocimiento del compromiso compartido de estos artistas con las causas sociales y políticas urgentes".

Los cuatro artistas escribieron una carta al jurado antes de que se anunciara al ganador en la que aseguraban que querían hacer una "declaración de intenciones colectiva" en un momento en el que hay mucho que "divide y aísla a la gente y a las comunidades", y pedían que el premio se repartiera entre todos.

El jurado presidido por Alex Farquharson, director del museo Tate Britain, estuvo de acuerdo y decidió premiar a los cuatro artistas conjuntamente.

Farquharson destacó que este año buscaron premiar la unidad y el compromiso con un cambio positivo"en una época de división".

En una ceremonia en Margate, Inglaterra, los cuatro recibieron el premio dotado con US$52.000.

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Image caption Murillo, de 33 años, era considerado por muchos como el favorito para ganar el premio por su obra 'Violent Amnesia'.

El que se haya premiado a todos los nominados nunca había ocurrido en los 35 años de historia del premio Turner. Los cuatro habían sido previamente elegidos de una lista más amplia de candidatos.

Efigies humanas

Murillo, de 33 años, era considerado por muchos como el favorito para ganar el premio por su obra Violent Amnesia, la cual explora el tema del trabajo humano en una economía global a través de efigies humanas.

Por su parte, Abu Hamdan presentó los efectos de sonido del "investigador de audio" que recrea el ruido dentro de una prisión siria.

Shani presentó un mundo de fantasía feminista de colores brillantes "más allá de los límites patriarcales", mientras que Cammock hizo una película que conmemora el papel de la mujer al comienzo del Conflicto de Irlanda del Norte a fines de la década de 1960.

En su carta a los jueces, el cuarteto dijo que todos hicieron arte "sobre temas y contextos sociales y políticos que creemos son de gran importancia y urgencia".

"La política con la que tratamos difiere enormemente, y para nosotros sería problemático si se enfrentaran entre sí, con la implicación de que una fuera más importante, significativa o más digna de atención que las demás", continuaron.

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Image caption Murillo nació en Colombia, pero desde los 10 años se mudó a Londres.

"En este momento de crisis política en Gran Bretaña y gran parte del mundo, cuando ya hay tanto que divide y aísla a la gente y las comunidades, nos sentimos fuertemente motivados a utilizar la ocasión del premio para hacer una declaración colectiva en nombre de la comunidad, multiplicidad y solidaridad, tanto en el arte como en la sociedad", escribieron.

Murillo, que se enfoca en la pintura y el arte de instalación, nació en la localidad colombiana de La Paila (Valle del Cauca), pero se mudó a Londres con sus padres a la edad de 10 años.

En 2012 se graduó del Royal College Of Art y en 2014 presentó su primera gran exposición individual, transformando el espacio de una galería en una fábrica de chocolate completamente funcional, un tributo a las factorías de su Colombia natal.

Murillo ha realizado exposiciones individuales en todo el mundo, incluidos Londres, Bogotá y Bakú.

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Image caption El cuarteto celebró la decisión del jurado de otorgar un premio colectivo.

¿Sin ganadores ni perdedores?

Análisis del editor de arte de la BBC, Will Gompertz

La decisión de otorgar el premio Turner a los cuatro nominados colectivamente no se tomó de improviso. La idea se desarrolló en el otoño boreal cuando los artistas se reunieron por primera vez en Margate (Inglaterra) para la inauguración de la exposición del premio Turner.

Fue discutido dentro de la Tate (el último supervisor del premio), dirigida por Alex Farquharson. La discusión sobre la propuesta se interrumpió para pensar, se expresaron reservas, seguidas de la decisión de presentar la propuesta de los artistas al jurado del premio Turner.

La decisión del jurado de aceptar la solicitud de los artistas sienta un precedente que puede complicar las cosas para futuros jurados y, posiblemente, el premio en sí.

El hecho es que muchos de los artistas que aceptan la invitación para participar en el premio Turner (algunos se niegan) lo hacen con una preocupación persistente sobre su concepto básico: una competencia para elegir un ganador, el mejor de su clase.

Los nominados pueden verlo como una noción simplista y reductivista, que se siente incómoda. En el pasado miraron hacia otro lado y siguieron adelante. Me pregunto cuántos lo harán en el futuro.

Quizás los premios anuales como el premio Turner y el premio Booker, que tampoco tuvo un solo ganador este año, estén llegando a su fecha de caducidad: un anacronismo de una época binaria pasada de ganadores y perdedores.

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