Capilla Sixtina: cómo la emblemática capilla del Vaticano se convirtió de nuevo en el escenario de la rivalidad entre los maestros Rafael y Miguel Ángel

Rafael y Miguel Ángel, ambos autorretratos. Derechos de autor de la imagen Getty Images / BBC
Image caption Rafael (izquierda) y Miguel Ángel fueron grandes artistas contemporáneos durante el Renacimiento y también fueron grandes rivales.

En solo 37 años, el artista italiano del Renacimiento Raffaello Sanzio, también conocido como Rafael de Urbino o solo Rafael, supo grabar su nombre en el mundo del arte del siglo XVI.

En su corta vida, Rafael se convirtió en una talentosa figura que acumulaba críticas positivas por todos los rincones de Italia, convirtiéndose en el artista favorito del Vaticano.

Tan popular era que, según los historiadores, a su funeral celebrado en la misma Santa Sede acudió una multitud.

Durante su estadía en el Vaticano, Rafael diseñó diez tapices para adornar la Capilla Sixtina por orden del papa León X.

Desde el pasado 17 de febrero, y por solo una semana, la serie de tapices de los "Hechos de los Apóstoles", realizados a partir de dibujos y cartones de Rafael, se exhiben nuevamente en la famosa capilla en el marco de los actos de homenaje por los 500 años de la muerte del gran artista, ocurrida el 6 de abril de 1520..

Un hombre toma una imagen del tapiz "El sacrificio de Listra" de Rafael. Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption "El sacrificio de Listra" es uno de los tapices que diseñó el artista Rafael y que ahora vuelve a ser exhibido en la Capilla Sixtina.

Si bien algunos de estos tapices fueron expuestos en la Santa Sede en 1983 (a propósito de los 500 años del nacimiento de Rafael) y en 2010, esta es la primera vez que se exponen los diez tapices en su posición original, salvo por las transformaciones que ha atravesado la Capilla Sixtina a lo largo de los siglos.

"Son diez obras maestras, de cinco metros de longitud y cuatro de altura, de sofisticada tejedura realizada en Bruselas, en el taller del famoso tapicero Pieter van Aelst, entre 1515 y 1521", detalla el comunicado de los Museos del Vaticano.

Pero si Rafael era un artista con tanto prestigio y popularidad en la Roma de esa época y había creado unos tapices especialmente diseñados para la Capilla Sixtina, en el corazón del Vaticano, ¿por qué estos no siguieron decorando las paredes de la famosa iglesia en los últimos siglos?

El pintor y escultor Miguel Ángel pudo haber tenido algo que ver…

Trabajadores disponen los tapices en la Capilla Sixtina. Derechos de autor de la imagen Reuters
Image caption Por primera vez en la historia la Capilla Sixtina del Vaticano muestra en su posición original los diez tapices que diseñó el artista Rafael hace más de 500 años.

La rivalidad de dos grandes

Rafael y Michelangelo Buonarroti, más conocido como Miguel Ángel, considerado uno de los grandes artistas de la historia tanto por sus esculturas como por sus pinturas, eran contemporáneos, aunque el segundo era un poco mayor que el primero.

"Rafael era gentil, agraciado y servicial; Miguel Ángel era lo opuesto", describió el autor y psiquiatra estadounidense Robert S. Liebert en su ensayo de 1984 "Rafael, Miguel Ángel, Sebastiano: alta rivalidad en el Renacimiento".

Cuando Rafael llegó a Roma en 1508 para comenzar sus trabajos en el Vaticano, Miguel Ángel ya estaba en la Capilla Sixtina pintando la famosa bóveda.

Tapiz "Predicación de san Pablo en Atenas" de Rafael. Derechos de autor de la imagen Reuters
Image caption Los diseños de tapices de Rafael también se conocen como "Cartones de Rafael".

Y desde que comenzó sus tareas en la Santa Sede, el joven Rafael empezó a llamar la atención y a recibir halagos por su trabajo, que mostraba claramente una influencia del maestro Miguel Ángel.

"Rafael de Urbino se había ganado un gran crédito como pintor, y sus amigos y seguidores sostenían que sus obras estaban estrictamente en línea con las reglas del arte de Miguel Ángel, afirmando que eran elegantes en color, de hermosa invención, admirables en expresión, y de diseño característico", describió en 1550 Giorgio Vasari, considerado uno de los primeros historiadores de arte, en su libro "Las vidas de los más excelentes arquitectos, pintores y escultores italianos".

"Mientras que las obras de Miguel Ángel, se afirmaba, no tenían ninguna de esas cualidades con la excepción del diseño. Por estas razones, hubo quienes juzgaron que Rafael era completamente igual, si no superior, a Miguel Ángel en la pintura en general, y... decididamente superior a él con respecto al color en particular", agregó el historiador.

Trabajadores disponen los tapices en la Capilla Sixtina. Derechos de autor de la imagen Reuters
Image caption Los tapices diseñados por Rafael pesan unos 60 kilos cada uno.

Aparentemente estas ideas a favor de Rafael fueron ampliamente difundidas en aquella época y llegaron a los oídos de Miguel Ángel, a quien la comparación no le debe haber hecho mucha gracia.

"(Miguel Ángel) hizo que Rafael soportara la peor parte de su implacable envidia, desprecio e ira", añadió el fallecido Liebert en su ensayo.

Así, la rivalidad entre Rafael y Miguel Ángel ya estaba establecida en 1513.

"Sin embargo, la verdadera rivalidad entre Rafael y Miguel Ángel nunca fue agresiva: sus técnicas y personalidades fueron diametralmente diferentes", sostuvo por su parte en la segunda parte del siglo XIX el historiador del arte Eugene Müntz en el libro "Miguel Ángel".

Los tapices

"La curación del paralítico", de Rafael. Derechos de autor de la imagen Reuters
Image caption La serie de tapices de los "Hechos de los Apóstoles" fue realizada entre 1515 y 1521.

Lo concreto es que entre 1515 y 1516, Rafael diseñó los tapices con historias de la vida de San Pedro y San Pablo que fueron enviados para su confección a Bruselas.

Los tapices se hicieron de gran calidad con hilos dorados de seda que costaron hasta cinco veces más de lo que finalmente se le pagó a Miguel Ángel por decorar toda la Capilla Sixtina.

Rafael imaginó una serie de escenas como "La pesca milagrosa", "La entrega de las llaves", "El castigo de Elima", "El sacrificio de Listra", o "La curación del paralítico", para sus tapices.

Siete de los tapices fueron exhibidos por primera vez el 26 de diciembre de 1519 durante la misa de San Esteban.

El maestro de ceremonias, Paride de Grassis, describió en su diario "el asombro y la admiración de los presentes, por el lujo de la refinada fabricación y por el rico repertorio iconográfico producido por el genio de Rafael", destaca el folleto de los Museos del Vaticano.

Rafael murió el 6 de abril de 1520 y nunca pudo ver su trabajo terminado.

Los tapices se volvieron a exponer en contadas ocasiones ya que era costumbre adornar la capilla solo para grandes ceremonias.

Por posteriores decisiones papales y, según se dice,por los celos de Miguel Ángel que no quiso que los tapices rivalizaran con los frescos de la bóveda que pintó, las creaciones de Rafael quedaron relegadas en las salas subterráneas del Vaticano.

Trabajadores disponen los tapices en la Capilla Sixtina. Derechos de autor de la imagen Reuters
Image caption La primera vez que se colgaron los 10 tapices en la Capilla Sixtina fue hace 37 años.

En 2020, los diez tapices vuelven a las paredes de la capilla por unos días y en su lugar original, aunque se desconoce el orden en que Rafael los imaginó, ya que no existe documentación al respecto.

Alessandra Rodolfo, responsable del departamento de tapices de los Museos Vaticanos, le dijo a la agencia EFE que es "una emoción increíble el poder ver estas obras, que cada una de ellas pesa unos 60 kilos, colgadas en el lugar para el que fueron concebidas con sus ganchos originales".

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