Río 2016: con una disculpa de Ryan Lochte y del Comité Olímpico de EE.UU. acaba el caso de los nadadores de EE.UU. que denunciaron un falso asalto

Jack Conger y Gunnar Bentz Derechos de autor de la imagen Reuters
Image caption Jack Conger y Gunnar Bentz tuvieron que bajarse del avión en el que iban a volver a su país el miércoles.

Los nadadores Gunnar Bentz y Jack Conger abandonaron Río de Janeiro después de declarar ante la policía durante tres horas y de que el Comité Olímpico de Estados Unidos reconociera que mintieron al denunciar un asalto.

James Feigen, otro de los nadadores estadounidenses involucrados en el escándalo, podrá hacer lo propio próximamente después de que cambiara su declaración y se comprometiera a pagar US$10.800.

Bentz y Conger embarcaron en un vuelo de American Airlines rumbo a Miami gracias a que las autoridades les devolvieron sus pasaportes y les dieron permiso para salir del país.

Mientras, este viernes, el nadador Ryan Lochte, quien abandonó Brasil el pasado lunes, pidió disculpas en un comunicado por lo ocurrido.

"Quiero disculparme por mi comportamiento el fin de semana pasado, por no ser más cuidadoso y sincero en cómo describí los eventos esa madrugada", escribió.

"Debería ser más responsable en mi conducta y por eso me disculpo con mis compañeros, mis seguidores, mis competidores, mis patrocinadores y con los organizadores de este gran evento".

El miércoles, la policía de Brasil había obligado a desembarcar a Gunnar Bentz y Jack Conger de su avión para que declararan sobre el robo a mano armada que habían denunciado y que las autoridades sospechaban que era un invento.

Las cámaras de seguridad de una gasolinera confirmaron esas sospechas, alimentadas por las contradicciones en que habían incurrido los nadadores al narrar el incidente.

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Image caption James Feigen sigue en Brasil y Ryan Lochte volvió a EE.UU. el lunes.

Los cuatro nadadores implicados contaron que habían sido víctimas de un robo a mano armada poco después de salir de una fiesta en una zona acomodada de Río de Janeiro.

Las autoridades explicaron que los deportistas habían inventado el incidente para ocultar el hecho de que al menos uno de ellos había dañado deliberadamente la puerta del baño de una gasolinera.

Según esta versión, los empleados del lugar habían tenido que llamar a la policía para que los atletas pagaran por los daños y un guardia de seguridad había sacado su arma debido a que uno de los estadounidenses mostraba un comportamiento agresivo.

Una vez que los nadadores pagaron, les permitieron irse.

La policía hizo público un video con imágenes del incidente en la gasolinera que parecen confirmar la historia oficial.

Comportamiento inaceptable

Luego de las revelaciones, el Comité Olímpico de Estados Unidos se disculpó con Brasil por lo que calificó como un "comportamiento inaceptable" de un grupo de sus nadadores.

"No representa los valores del equipo de Estados Unidos ni la conducta de la gran mayoría de sus miembros. Revisaremos el tema y las posibles consecuencias para los atletas", dijo en un comunicado.

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Image caption La gasolinera en el centro del escándalo.

El Comité también dijo que otro de los involucrados, James Feigen, había actualizado su declaración a la policía, por lo que esperaban que pudiera volver a casa lo más pronto posible.

Y esto fue confirmado este viernes por el abogado de Feigen, Breno Melaragno.

"Después de largas deliberaciones se alcanzó un acuerdo... va a donar 35.000 reais (US$10.800) a un instituto, y con eso el caso queda cerrado", dijo Melaragno.

"Una vez que se haga esta donación se le va a devolver el pasaporte y estará en libertad de regresar a casa", agregó el abogado, quien no especificó qué organización recibirá el dinero.

"El feo estadounidense"

El cuarto implicado, Ryan Lochte -quien como ganador de 12 medallas olímpicas era el más conocido del cuarteto-, regresó a EE.UU. el pasado lunes 15 de agosto.

Y si bien eso le impidió escapar de las investigaciones de las autoridades brasileñas, pese a la disculpa que emitió este viernes, es objeto de duras críticas por parte de los medios estadounidenses.

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Image caption Periódicos de todo el mundo han criticado duramente a Lochte.

El New York Post, por ejemplo, acusó a Lochte de ser un ejemplo "de todo lo que el mundo odia de los estadounidenses", bautizándolo en su portada como "The Ugly American" ("el feo estadounidense").

"Tal vez simplemente es un tocho, un tarado, un hombre-niño idiota faulkneriano, o la versión en el mundo real del Gorilón de Archie", escribió Slate.

Y el Washington Post se sumó a las críticas afirmando que "existe una categoría especial del insoportable 'bro' estadounidensea la que pertenece Lochte".

La razón: el nadador ha sido señalado como el principal responsable de la mentira, pues la versión del asalto fue difundida en primera instancia por su madre.

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