"Estamos esperando lo peor": así vive Puerto Rico la inminente llegada del huracán María, el más poderoso para la isla en 90 años

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Image caption María y José, los dos ciclones tropicales activos actualmente en el Atlántico, vistos desde el espacio.

Puerto Rico está en vilo.

Menos de dos semanas después del paso del huracán Irma, ahora la isla se prepara para el embate de María, un poderoso ciclón de categoría 5 con vientos máximos sostenidos de 257 kilómetros por hora.

Pero si un golpe de suerte desvió la trayectoria de Irma hacia el norte y sus estragos sobre Puerto Rico fueron menos de lo que se llegó a temer, esta vez, parece, no podrá escapar.

María se dirige "inevitablemente" al estado libre asociado de Estados Unidos con sus fuertes vientos y su poder destructor, luego de dejar un rastro de devastación en Dominica, Guadalupe y Martinica.

"Es un huracán tan fuerte que ya no pretendemos proteger nada material, nos conformamos con salvar el mayor número posible de vidas", asegura a BBC Mundo Abner Gómez Cortés, director ejecutivo de la Agencia Estatal para el Manejo de Emergencias y Administración de Desastres.

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Image caption A menos de dos semanas del paso de Irma, Puerto Rico se prepara para un nuevo huracán.

Gómez explica que se espera que los primeros embates sobre la isla comenzarán en las últimas horas de este martes o inicios del miércoles, por lo que las autoridades declararon la "alerta roja".

"Ya es categoría 5. Nuestra mayor preocupación ahora son las comunidades cercanas a la costa, donde hay muchas residencias de madera o en mal estado. Se espera que el mar golpee fuerte y por eso las personas que viven en esa zona son ahora una prioridad", comenta.

El gobierno de Puerto Rico decretó una ley seca para las próximas 48 horas y ordenó el desalojo preventivo de áreas residenciales cercanas al mar y de otras áreas vulnerables.

"Hay zonas en Puerto Rico donde se acumula mucha agua y también está el peligro de las marejadas ciclónicas. Sabemos que las daños materiales van a ser grandes, pero queremos que la pérdida de vidas humanas sea lo menor posible", asegura.

Lioman Lima, enviado especial de BBC Mundo a Puerto Rico

San Juan, la capital de Puerto Rico, parece un pueblo fantasma.

La ciudad que nunca duerme, la de la fiesta hasta la madrugada, el baile y la bebida barata, parece la negación de sí misma.

Poco había este martes del ambiente y la energía del Puerto Rico que queda en la memoria de los que lo visitaron alguna vez.

Desde la tarde, cerraron los comercios, los restaurantes y las gasolineras y, en la noche, las calles estaban vacías y a oscuras en la mayoría de los vecindarios.

Si este lunes las filas frente a los supermercados y el movimiento de la gente tapiando puertas y ventanas fueron la imagen del día, este martes apenas transitaban personas por las calles o vehículos por las avenidas.

Al caer la noche el servicio eléctrico comenzó a fallar y, en un recorrido que realizó BBC Mundo, constatamos que ya hay ramas de árboles caídas, cables del tendido eléctrico en el suelo y penetraciones del mar.

Hasta que arreciaron los vientos, solo algunos carros de policías transitaban por algunas avenidas o hacían guardia en algunos edificios del gobierno.

La mayoría de los casi 500 albergues que dispusieron las autoridades se encuentran a tope y en la noche, cuando visitamos algunos de ellos, ya no estaban recibiendo personas y habían tapiado las puertas con sacos de arena para evitar posibles inundaciones.

Al inicio de la madrugada de este miércoles, las fuertes ráfagas y el típico "aullido" de los vientos huracanados comenzaron a sentirse y varios objetos y ramas volaban o se incrustaban contra los ventanales.

Es solo el principio. Lo peor está por llegar.

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El huracán María a su paso por las islas de Dominica, Martinica y Guadalupe

Aunque el centro de Irma pasó a unos 56 kilómetros de la costa de Puerto Rico, el huracán dejó seis muertos, cuantiosos daños materiales y casi el 70% de la isla sin electricidad.

Ante el inminente paso de María, el gobierno decidió aumentar el número de refugios disponibles, que ascenderán hasta 499 y tendrán una capacidad para albergar entre 90.000 y 150.000 personas.

No obstante, señaló que la evacuación en la isla es voluntaria, por lo que llamó a las personas a acudir a los refugios de forma inmediata.

"Estamos esperando lo peor y por eso estamos apelando al pueblo para que sea proactivo", dijo el director ejecutivo de la Agencia Estatal para el Manejo de Emergencias y Administración de Desastres.

Gómez explicó que el gobernador de Puerto Rico, Ricardo Roselló, envió al presidente de Estados Unidos una solicitud para que declare a Puerto Rico en estado de emergencia, lo que se materializó en la noche de este lunes.

Tras el paso de Irma, Trump aprobó una declaración federal de desastre para 10 municipios de la isla, los más afectados entonces.

"Una fuerza destructiva muy poderosa"

El meteorólogo Eric Blake, del Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos, explicó a BBC Mundo que aunque las islas caribeñas están acostumbradas al paso de ciclones cada año, no es usual que sean azotadas por uno de categoría 5.

"Estamos hablando de vientos de más de 252 kilómetros por hora. Eso es una fuerza destructiva muy poderosa y Puerto Rico hace casi 90 años que no vive algo así. Probablemente, hay muy poca gente viva que pueda recordar un ciclón como este en la isla", comenta.

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Y es que, de acuerdo con el especialista, los efectos de María sobre la isla solo serían equiparables con un huracán conocido como "ciclón de San Felipe", que arrasó la isla en 1928 y dejó más de 300 muertos.

"Incluso, si se debilitara un poco al tocar tierra en el Caribe y pasara como categoría 4, la última vez que Puerto Rico vivió algo así fue en el notorio ciclón de San Cipriano, en 1932", explica.

"La gente está como loca"

La preocupación entre la población ya es generalizada.

En los supermercados escasea el agua para beber, las baterías y los enlatados, mientras en las gasolineras las filas de espera para abastecerse pueden ser de hasta dos horas, según contaron varios residentes de la isla a BBC Mundo.

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Image caption Muchos residentes de San Juan tapiaron las puertas y ventanas para reducir el impacto de los vientos.

"La gente está como loca, muy estresada. La vez pasada nos libramos, pero parece que esta vez no vamos a escapar. Hay mucha preocupación, porque todavía hay personas que no tienen ni luz de cuando pasó el otro ciclón", comenta a BBC Mundo Tamiris Aldarondo, una residente de San Juan.

De acuerdo con Aldarondo, varios barrios e incluso, los alumbrados públicos y los semáforos de muchas calles de la capital se encuentran sin servicio eléctrico desde el paso de Irma.

Felipe Torres, residente de Santurce, uno de los distritos más poblados de la capital, indica que muchas personas que habían quitado las protecciones de sus viviendas para los vientos han vuelto a colocarlas y otros tantos han buscado la forma de escapar de la isla.

"Hay mucha gente que ha tratado de viajar a Estados Unidos, pero las aerolíneas se aprovechan de esta situación y ya los boletosvalen más de mil dólares, casi cinco veces lo que generalmente cuestan", comenta.

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Image caption Los puertorriqueños hacían filas frente a los supermercados para abastarse de agua o comprar plantas eléctricas para los apagones.

Los centros educativos cancelaron las clases y muchos comercios y negocios en zonas costeras cerraron desde este lunes.

"Uno va por la calle y de verdad siente la preocupación de la gente, porque no es solo lo que pase con el huracán, que ya de por sí es grave, sino por lo que pueda pasar después", asegura Aldarondo.

Puerto Rico atraviesa una de las crisis económicas más graves de su historia, con una deuda de más de 120.000 millones de dólares, cerca del 11.5% de la población se encuentra sin empleo y casi la mitad de sus habitantes viven por debajo de los índices de pobreza.

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Image caption Irma también causó daños en Puerto Rico, aunque menores que en otras islas vecinas.

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