El brutal asesinato de Ámbar, una niña de 1 año y 7 meses, del que se acusa a su custodio y que conmocionó a Chile

Protestas en Los Andes
Image caption En Los Andes, a 80 kilómetros de Santiago, las protestas se han mantenido desde el fin de semana. (Foto: cortesía de Nachy Madariaga)

El caso de la niña Ámbar Lezcano, uno de los más recientes de abuso sexual en Chile, conmocionó a buena parte del país al marcar un nuevo grado de tragedia por algunas de sus características.

La víctima tenía un año y siete meses. Su custodia fue asumida hace menos de un año por una de sus tías y su pareja, imputado como principal sospechoso del crimen.

Familiares aseguran que no es la primera vez que se le acusa de cometer violencia contra menores. También dicen que la custodia le fue negada a otro tío de la niña, pese a ser la persona elegida por la madre, por el hecho de que él es homosexual.

El gobierno de Sebastián Piñera, quien asumió en marzo, anunció una revisión del sistema de custodia de menores, que es parcialmente financiado por el Estado.

Y, como en casos anteriores, el caso ha suscitado nuevas iniciativas para que se restituya la pena de muerte, derogada en 2001, pese a que ello implicaría la salida del país de convenciones internacionales.

Lo que se sabe del caso

Andrés Espinoza, custodio de Ámbar, llevó a la niña en la mañana del pasado domingo al Cesfam de Rinconada, un servicio de urgencias cerca de la pequeña comuna de Los Andes, a 80 kilómetros al norte de la capital, Santiago.

Espinoza, de 30 años, dijo en ese momento que las graves lesiones que sufría Ámbar fueron producto de una caída de su cama.

Los médicos, sin embargo, notaron que la presencia de aire en el área abdominal -conocida como neumoperitoneo- descartaba la caída. La identificación de una fisura en el tracto digestivo, en cambio, planteaba la posibilidad de una penetración anal.

La niña, que aún se encontraba con vida, fue trasladada a la unidad pediátrica del hospital San Camilo y sometida a varias cirugías, pero la gravedad de las lesiones y su estado de shock impidieron que su vida fuera salvada.

El lunes, en medio de protestas frente al Juzgado de Garantía de Los Andes, Espinoza fue imputado como principal sospechoso bajo los cargos de violación con homicidio, delito por el que podría hasta ser condenado a cadena perpetua.

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Image caption El oficialismo introdujo en el Congreso dos proyectos para aumentar penas por violación y homicidio por violación en Chile.

Por qué tenía la custodia

Espinoza es pareja de una de las tías de Ámbar, quien asumió la custodia de la niña hace ocho meses después del fallo de un Tribunal de Familia de Los Andes.

Según reportaron medios locales, la madre de la niña estaba incapacitada para cuidar de ella, aunque se desconocen más detalles.

Otro tío de Ámbar, Ignacio Páez, declaró a la prensa que, a pesar de que él era el preferido de la madre para hacerse cargo, la justicia le negó la custodia por ser homosexual.

"Me hicieron a un lado por mi preferencia sexual", aseguró.

Image caption El sospechoso fue imputado el lunes. Cuando acudió al centro médico con la niña, alegó que Ámbar se había caído de la cama. (Foto: Marcelo Benítez/La Tercera)

"Tenía trabajo, todo listo para tener a las niñas (Ámbar y su hermana), y ellos me preguntaron antes si yo era homosexual, y yo les dije que sí. Me dijeron que no había ningún problema, pero después me salen con esto".

Páez afirmó que "sabía que él (Espinoza) no era un hombre competente para cuidarla porque era violento, y tengo testigos, tengo pruebas. Era violento con su mujer, alzaba la voz".

Según el Servicio Nacional de Menores (Sename), la decisión de entregar a Ámbar y a su hermana a la pareja de tíos siguió la recomendación del Programa de Familias de Acogida Especializada (conocido como FAE Ayun) de Galerna, una ONG que recibe apoyo del Estado.

Ninguna de las entidades ha emitido declaración reciente sobre el caso.

Pero en su pronunciamiento sobre el mismo, el presidente Piñera tuiteó: "Nos querellaremos contra los responsables, e iniciaremos exhaustiva supervisión al programa FAE Ayun, que recibe subvención del Sename".

Image caption El caso de Ámbar ha revivido las iniciativas de promulgar la conocida como Ley Sophia, con la que se busca reimplantar la pena de muerte. (Foto: Marcelo Benítez/La Tercera)

¿Pena de muerte?

Por su parte, el ministro de Justicia, Hernán Larraín, señaló: "De acuerdo a los tratados internacionales que Chile firmó una vez que se suprimió la pena de muerte, no puede ser repuesta. Por lo tanto, no está dentro del repertorio legislativo posible".

Uno de esos tratados es la Convención Americana de Derechos Humanos, que Chile firmó 2001 y ratificó en 2008, la cual garantiza el derecho a la vida y restringe la aplicación de la pena de muerte.

Por eso no parece viable legal y políticamente que la pena de muerte se restablezca, pese a las iniciativas de grupos de ciudadanos y algunos miembros del Congreso.

Lo que sí puede ocurrir, aseguran expertos legales, es que se apruebe un proyecto introducido por el oficialismo al Congreso para aumentar penas de violación a menores de 14 años (actualmente, de 5 a 20 años) y muerte por violación (de 20 a 40 años).

Image caption Las protestas en Los Andes al frente del Juzgado se tornaron violentas en ciertos momentos. (Foto: Marcelo Benítez/La Tercera)

Desde enero, cuando se produjo la muerte por violación de Sophia Ríos, una niña de un año y 11 meses, grupos ciudadanos propusieron una ley con el nombre de la menor que aumentara las sanciones y restableciera la pena de muerte.

El presidente Piñera dijo este martes que impulsará medidas "para aumentar los plazos de prescripción para que los delitos sexuales no queden impunes".

Incuso los doctores que trataron a Ámbar han entrado en la discusión sobre la pena de muerte.

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Image caption Sebastián Piñera anunció una revisión del programa de custodia en Chile.

El pediatra Álvaro Retamal, quien la atendió en el Hospital San Felipe, escribió en su perfil de Facebook que "Ámbar descansó finalmente de una vida que sólo conoció el dolor".

"Lo que siento hoy -aseguró- no es deseos de que maten a nadie, cuestión que no soluciona nada (…) Más fácil pedir pena de muerte. Pero ¿por qué no convertimos tanto odio en amor y protección para nuestros niños?",publicó.

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