Las manifestaciones del Día de la Madre en Nicaragua cierran con al menos 15 muertos mientras Ortega advierte: "Aquí nos quedamos"

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Image caption La del miércoles fue una de las movilizaciones más grandes registradas en Nicaragua en los últimos 40 años.

La que estaba llamada a ser una jornada de movilizaciones pacíficas este miércoles en el marco de las protestas que desde hace 43 días sacuden a Nicaragua volvió a cerrarse con un baño de sangre.

Un balance de al menos 15 muertos y 199 heridos, según el Ministerio de Salud de Nicaragua, marcó la conmemoración de un día de las madres que ya había sido teñido de luto por los 91 fallecimientos violentos registrados antes de empezar la jornada.

En un comunicado publicado este jueves, el gobierno aseguró que "condena enfáticamente todos los hechos de violencia ocurridos desde el 18 de abril" en el país y responsabilizó de la situación de violencia a "grupos políticos de oposición con agendas políticas específicas".

Durante la manifestación del miércoles, centenares de miles de personas lograron marchar de forma pacífica por el centro de la capital, Managua, exigiendo justicia para las madres de esos muertos así como la salida del presidente Daniel Ortega, en una de las movilizaciones más grandes registradas en Nicaragua en los últimos 40 años.

Pero un grupo de esos manifestantes fue atacado a balazos cuando la marcha ya empezaba a dispersarse, poco antes de las 5:00 pm.

"El padre José Idiáquez, rector de la UCA de Managua, me acaba de confirmar masacre en la zona universitaria. 'Turbas del gobierno están disparando a matar'. Decenas de heridos", denunció por Twitter el arzobispo auxiliar de la capital nicaragüense, Silvio José Báez.

BBC Mundo pudo escuchar numerosas detonaciones y ráfagas de armas automáticas. También conoció denuncias sobre la participación de policías antimotines y francotiradores en el ataque.

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Image caption Según el gobierno, al menos 15 personas murieron este miércoles en las protestas.

Más tarde, Idiáquez informó que cerca de 5.000 personas habían tenido que refugiarse en la universidad.

El doctor que confirmó el primer fallecimiento entre los manifestantes aseguró que el joven había recibido un disparo en la cabeza con un arma de alto calibre, "más poderosa que un AK".

Desde temprano

Este jueves, la ministra de Salud de Nicaragua, Sonia Castro, confirmó que 15 personas murieron y otras 199 resultaronheridas en el marco de las marchas del día anterior.

Un primer reporte de víctimas fatales, sin embargo, ya había sido hecho en horas del mediodía del miércoles por el alcalde de Estelí, Francisco Valenzuela, quien denunció que una caravana de simpatizantes del gobierno que se dirigía a Managua para participar en la actividad gubernamental con ocasión del día de la madre había sido atacada a balazos.

Según Valenzuela el incidente dejó al menos un muerto en La Trinidad y 21 heridos, dos de ellos graves.

Medios oficiales luego reportaron la muerte de dos simpatizantes sandinistas como resultado del incidente, pero sin revelar sus identidades.

Mientras que el CENIDH también registró 32 heridos y al menos otros tres muertos en Estelí, así como otro fallecido en Masaya entre los manifestantes antigubernamentales.

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Image caption BBC Mundo conoció denuncias sobre la participación de policías antimotines y francotiradores en un ataque a manifestantes.

BBC Mundo no pudo confirmar de manera independiente todos estos reportes, pero las imágenes transmitidas en vivo por varios medios locales y a través las redes sociales, así como la información llegada desde los hospitales, no dejan duda de la seriedad de la situación.

La noche cae sobre Managua en medio de ataques a medios oficialistas y de oposición, con varios edificios vinculados al gobierno incendiados y con las calles prácticamente desiertas, con buena parte de la población resguardándose temerosa en sus casas por las noticias de ataques de hombres armados.

"Aquí nos quedamos"

La jornada, sin embargo, había empezado con buenos augurios, con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) anunciando que se había llegado a un acuerdo para la creación de un Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes para investigar lo que ocurre en Nicaragua.

Esta era una de las recomendaciones hechas por la misma CIDH en un durísimo informe en el que también denunció el uso excesivo de la fuerza por parte de las fuerzas de seguridad nicaragüenses y de grupos parapoliciales, entre otras graves violaciones a los derechos humanos.

Esas acusaciones también fueron reiteradas esta semana por Amnistía Internacional, que llegó a denunciar una "estrategia letal" para reprimir las protestas por parte del Estado que incluiría "ejecuciones extrajudiciales".

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Image caption Amnistía Internacional denunció "ejecuciones extrajudiciales" en Nicaragua.

El gobierno nicaragüense niega los señalamientos y responsabiliza por la violencia a grupos delincuenciales y "vándalos de la derecha".

En la actividad gubernamental con ocasión del día de las madres, el presidente Daniel Ortega también dejó claro que no estaba dispuesto a dejar el poder antes del fin de su mandato, tal y como le exigieron los centenares de miles que marcharon por Managua y otras ciudades del país.

"Nicaragua es de todos y aquí nos quedamos todos. Nicaragua no es propiedad privada", dijo el mandatario, en evidente respuesta a un comunicado de los principales empresarios nicaragüenses respaldando la demanda de elecciones anticipadas.

Ante una concurrencia notablemente inferior a la que marchó exigiendo su salida, Ortega también llamó "a luchar por la paz". Minutos después, el ataque contra la marcha "por la madres de abril" le dio un tinte bastante tenebroso a sus palabras.

¿Apuestas equivocadas?

Los incidentes de este miércoles, junto a las muchas advertencias lanzadas por simpatizantes sandinistas a través de las redes sociales durante la jornada, han terminado de convencer a muchos de que el gobierno sigue apostando por la violencia para tratar de acabar con el alzamiento y recuperar el control de las calles.

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Image caption Algunos edificios acabaron incendiados.

Desde el inicio de las protestas, la mayoría de los episodios de violencia ha iniciado con el ataque de las fuerzas de seguridad o grupos parapoliciales a los manifestantes.

Pero esta tónica, en lugar de amedrentarlos, solamente ha fortalecido la demanda de una salida de Ortega.

La gigantesca marcha de este miércoles dejó claro que el movimiento, lejos de haber perdido fuerza, en estos momentos es capaz de poner en las calles a muchísima más gente que el partido de gobierno.

Aunque no está claro que esta capacidad de movilización vaya a ser decisiva a corto plazo.

Ante la delicada situación, los intentos del gobierno por responsabilizar exclusivamente a otros de la violencia, para mucho en Nicaragua, resultan cada vez menos creíbles.

Pero el presidente no da muestras de ceder y sus simpatizantes también insisten en que debe completar su mandato.

Futuro incierto

Efectivamente, desde el oficialismo se argumenta que hay que respetar la Constitución y que hay que esperar a que concluya la investigación de los hechos para determinar responsabilidades.

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Image caption Muchos piden la salida del presidente, Daniel Ortega.

Para las autoridades, el tiempo y la cada vez más difícil situación económica puede jugar a su favor, con Ortega anunciando que su gobierno tratará de negociar "acuerdos de convivencia" a nivel local para lograr el fin de los bloqueos de carreteras, que han sido una de las expresiones más efectivas de la protesta en su contra.

Al seguir apostando por que la mayoría de la gente privilegiará los beneficios de un regreso "a la normalidad", sin embargo, el mandatario podría estar subvalorando la rabia e indignación provocada por las muertes.

De hecho, el sector privado está cada vez más cerca de optar por "la opción nuclear" que es el paro nacional y es muy probable que los sucesos de este miércoles terminen de acelerarlo.

Si a eso se agrega que muchos simpatizantes sandinistas ven la situación como una guerra en contra de su líder y que existe el riesgo de regresar a las tácticas de antaño, la situación amenaza con empeorar en todos los planos.

Mientras tanto, al contrario de lo que dice su himno nacional, el suelo de Nicaragua se sigue tiñendo de sangre de hermanos.

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