JOH: 3 políticas del presidente Juan Orlando Hernández y cómo han marcado su gobierno en Honduras

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Image caption Hernández se convirtió en presidente de Honduras en enero de 2014 y se presentó a una polémica reelección en 2017.

Desde hace más de dos semanas, miles de migrantes, mayoritariamente de Honduras, se dirigen en caravana hacia Estados Unidos.

Muchos han retornado, pero otros, pese a los llamados oficiales, se adentran rumbo norte por territorio mexicano.

El presidente Donald Trump amenazó con suspender la ayuda a los países de Centroamérica si no lograban detener ese flujo de personas y este lunes, Washington anunció que enviará más de 5.000 soldados para reforzar la frontera sur.

Sin embargo, esta caravana es, de acuerdo con expertos consultados por BBC Mundo, solo la cara visible y mediática de un problema mayor.

De acuerdo con cifras oficiales del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS, por sus siglas en inglés), durante el último año se reportó un incremento de 61% en ingresos irregulares de hondureños a ese país, mientras la cifra de entradas regulares se incrementó un 223%.

A través de los años, la mayoría de los migrantes hondureños han asegurado que escapan de la falta de empleos, la pobreza y la violencia que se vive en su nación.

Pero muchos de ellos alegan ahora también que tratan de huir de lo que consideran un empeoramiento de las condiciones en Honduras con el actual gobierno de Juan Orlando Hernández, según cuenta la corresponsal en México de BBC Mundo, Ana Gabriela Rojas, que ha seguido la caravana.

Joseph Nevins, experto en Honduras del Vassar College, en Nueva York, opina en diálogo con BBC Mundo que la inestabilidad política que siguió el polémico resultado de elecciones celebradas el pasado año (cuestionadas por supuesto fraude por la oposición) y medidas económicas y políticas "erróneas" fueron un factor determinante entre las causas de la actual caravana.

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Image caption Las consignas contra el presidente se han vuelto frecuentes en Honduras desde las polémicas elecciones de 2017.

Por su parte, Julieta Castellanos, directora del hondureño Instituto Universitario en Democracia, Paz y Seguridad considera que no se puede culpar al actual gobierno de un fenómeno que, aunque más visible ahora por la caravana, tiene raíces estructurales.

"Ningún gobierno lo mejora todo ni lo lleva todo a peor. Ha habido políticas en los últimos años que han constituido avances, aunque en muchos casos no han beneficiado a los sectores menos favorecidos, que son los que se ven en la necesidad de emigrar. Sin embargo, el fenómeno migratorio hacia Estados Unidos es más complejo que eso", considera.

Pero ¿cuáles han sido las principales medidas en lo político y lo económico que ha tomado el actual gobierno de Honduras y en qué medida actuaron como chispa para la actual caravana de migrantes?

1 - Recuperación económica

Julio César Raudales, presidente del Colegio de Economista de Honduras, explica a BBC Mundo que durante los últimos años, Honduras ha reportado un crecimiento económico que va por encima del promedio centroamericano.

"También tenemos una inflación bastante baja. La moneda ha estado debilitándose notablemente, pero es una devaluación programada. Entonces, si analizamos el panorama macroeconómico, es positivo", señala.

De acuerdo con el experto, desde el inicio del gobierno de Hernández en 2014, se logró reducir el déficit fiscal del 7,9% del PIB a 1,2%, como resultado de un "muy cuestionado, pero necesario" ajuste impositivo.

El actual gobierno promovió, además, un aumento del salario mínimo, que ronda los US$400, el más alto en la región después de Costa Rica.

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Image caption La caravana está conformada mayoritariamente por hondureños.

Sin embargo, Raudales aclara que este panorama económico no ha sabido reflejarse como una mejora de vida del hondureño de pie.

"Hay una diferencia muy grande entre el crecimiento del PIB y el ingreso per cápita", considera.

De acuerdo con un reporte de junio pasado del Banco Mundial, Honduras es el país más desigual de Latinoamérica y, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el desempleo abierto está por encima del 7%, una cifra que, históricamente, no superaba el 4%.

El subempleo, entre tanto, ronda el 42% (lo que hace que el salario mínimo no sea una realidad para ellos) y la pobreza afecta a casi la mitad de la población.

Por demás, un aumento en los precios de la electricidad y los servicios básicos ha dificultado su acceso a las personas con menos ingresos y un reciente escándalo de corrupción en el sector de la salud evidenció la crisis en hospitales, clínicas e instituciones del sistema sanitario.

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Image caption Honduras es uno de los países más desiguales del mundo.

Raudales explica que esta diferencia entre las "buenas noticias" para la economía y la realidad del hondureño común tiene su causa en que el crecimiento económico en Honduras ha sido inestable y que los sectores que más han crecido no generan empleo.

"Las ramas que más han crecido son la producción de energía eléctrica, telecomunicaciones y el sector financiero, que son sectores que tienen ganancias altas, pero que no se traduce en mejoras de la calidad de vida del sector obrero", señala.

El especialista agrega, además, que la inversión privada en el país es "bastante débil", por lo que se generan muy pocos puestos de trabajo.

"La mayoría de los trabajos en el país están en el sector informal y la gran mayoría de las personas ganan ingresos bastante bajos, muy por debajo del promedio latinoamericano incluso", señala.

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Caravana de migrantes: el hombre que llegó hasta México pero regresó a Honduras

En opinión de Castellanos, si se hace un balance del actual gobierno, se podría afirmar que sus principales medidas no han estado orientadas a los sectores más desfavorecidos de la sociedad.

"Ha habido muchos avances, pero en los problemas que tocan a la gente, como el empleo, los salarios que no son competitivos, o la salud, la involución es real. Estamos en términos de una crisis bastante prolongada", sostiene.

2.-Reducción de los homicidios

Honduras fue por años uno de los países más violentos del mundo: algunas de sus ciudades, como Tegucigalpa y San Pedro Sula, se encontraban entre los lugares con mayor número de homicidios en el planeta, superior, incluso, a los índices de países en guerra.

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Image caption Hernández inició un proceso de depuración de la policía que conllevó a entregar tareas de seguridad interior al Ejército.

"Hace cuatro años, la tasa de homicidios por día era de unos 80 muertos por cada 100.000 habitantes. Ahora esa tasa se ha reducido, pero sigue siendo elevada: es de más de 40 por cada 100.000 habitantes", señala Raudales.

No obstante, agrega que la estadística sigue siendo "escandalosa", si se tiene en cuenta que la media mundial para países que no están en guerra es de 12 muertes por cada 100.000 habitantes.

El gobierno hondureño asegura, no obstante, que ya la violencia no es el principal motivo que declaran los emigrantes al pedir asilo en la frontera, como pasaba hasta hace unos años.

Según cifras del DHS, esta nación centroamericana se mantiene como el cuarto país que más migrantes envía a Estados Unidos, aunque superada por otros países de la región, como El Salvador y Guatemala.

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Image caption De Honduras llega una buena parte de los migrantes que entran en Estados Unidos.

Sally Valladares, coordinadora del Observatorio de Migraciones Internacionales en Honduras, asegura a BBC Mundo que reconoce el avance en este sentido, per recalca que la violencia no es solo cuestión del número de asesinatos.

"Si bien es cierto que ha habido una reducción de los homicidios, ha habido también delitos que han aumentado, como las amenazas, las extorsiones y el reclutamiento forzoso relacionado con la delincuencia organizada, y eso sigue siendo una causa para que las personas emigren", señala.

3-La reelección

Entre noviembre y diciembre de 2017, Honduras se vio estremecida por un repentino estallido de violencia.

Hernández, que había llegado al poder en 2014, se enfrentó en las urnas al opositor Salvador Nasralla y lo venció, según dictó el Tribunal Superior Electoral.

Sin embargo, la oposición, organizaciones civiles y observadores internacionales cuestionaron la legitimidad de los comicios y reportaron supuestos fraudes.

La polémica marcó el estallido de las tensiones acumuladas por la propia reelección de Hernández, dado que la Constitución de Honduras prohíbe expresamente que un presidente vuelva a presentarse a las urnas por un nuevo periodo.

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Image caption Las elecciones conllevaron a un dilatado estallido de violencia.

Un proceso iniciado por el partido de Hernández ante Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia avaló la polémica candidatura, un proceso que 8 años antes le había costado la presidencia a Manuel Zelaya.

"Desde que se dio el golpe de estado de 2009 (contra Zelaya) se ha dado una polarización y una agudización de la crisis política y un debilitamiento de la institucionalidad que se evidenció nuevamente en las elecciones del año pasado", señala Valladares.

"La falta de legitimidad del gobierno actual, dadas las serias dudas del proceso electoral, ha generado una situación política que no ha sido favorecedora y eso también se refleja en las condiciones que vive la gente y en las causas que las lleva a migrar", agrega.

Raudales, por su parte, considera que el tema de la institucionalidad ha sido uno de los factores que más han marcado el actual gobierno y que mayor incidencia ha tenido en las condiciones de vida de la población.

"Si hacemos un balance, creo que en esta administración ha pesado mucho el tema del estado de derecho, del apego claro al cumplimiento de las normas", opina.

"Esto ha generado un quiebre en la institucionalidad, una administración pública demasiado centralizada y muchos visos de autoritarismo. Creo que eso lo que más daño le está haciendo al país y lo que tiene a la gente más disgustada", considera.

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