Juan Guaidó y la crisis de Venezuela: cómo puede México beneficiarse de las sanciones de Estados Unidos sobre PDVSA

Gasolinera de Pemex en México Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption ¿Podrá sacar provecho Pemex de las sanciones de Estados Unidos sobre la venezolana PDVSA?

Las sanciones del gobierno de Estados Unidos a la empresa estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) amenazan con profundizar la crisis en el país sudamericano. Pero hay un actor que puede beneficiarse de la situación: México.

El gobierno de Estados Unidos ordenó el lunes congelar las ganancias de PDVSA, unos US$7.000 millones, como una forma de presionar al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en favor de Juan Guaidó, el presidente de la Asamblea Nacional venezolana que el pasado 23 de enero se autoproclamó "presidente encargado" de la nación andina.

Actualmente PDVSA vende a Citgo, su filial en Estados Unidos, 500.000 barriles diarios de hidrocarburos, casi la mitad de lo que exporta en todo el mundo.

Por su parte, la mayor producción de Petróleos Mexicanos (Pemex) es el crudo de tipo pesado, similar al que Venezuela exporta a Estados Unidos.

La decisión del gobierno de Trump cierra la puerta a la importación desde Venezuela de este hidrocarburo, con el que se produce el 4% de los productos refinados de petróleo que consumen los estadounidenses.

Es un mercado que puede ocupar el crudo mexicano, dicen especialistas como David Shields, director de la revista Energía a Debate.

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Image caption Citgo es la filial en Estados Unidos de la petrolera estatal venezolana, PDVSA.

“Si no está el petróleo venezolano, se pueden abrir algunos espacios en el mercado para el crudo Maya mexicano [el nombre para la variedad de tipo pesado]", le dice el consultor a BBC Mundo.

Citgo distribuye sus productos en 5.300 estaciones de servicio. La venta de combustible representa uno de los principales ingresos de divisas para Venezuela.

Exportaciones a Estados Unidos

Pemex extrae un promedio de 1,7 millones de barriles de hidrocarburos al día, de los cuales el 55% es crudo de tipo pesado, según datos de la empresa.

Refinar esta variedad de petróleo es un proceso costoso, y para México representa un problema adicional pues sus refinerías se construyeron para crudo ligero.

Según el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, hace más de dos décadas se redujo el presupuesto para modernizar esas instalaciones.

“Fue como un plan deliberado para quebrar a Pemex”, asegura.

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Image caption El presidente Andrés Manuel López Obrador afirma que hace más de dos décadas se redujo el presupuesto para modernizar las refinerías mexicanas.

Por eso no se puede refinar en México la producción total de crudo y el país tiene que exportarlo, sobre todo a Estados Unidos, su principal mercado.

En 2018 se exportó a ese país, en promedio, el 60% de la producción de crudo, de acuerdo con informes financieros de Pemex.

La mayor parte del petróleo pesado se envió a las refinerías en las costas estadounidenses del Golfo de México, donde se procesa la mayoría de esa variedad de hidrocarburo.

Allí precisamente, en Lake Charles, Luisiana, se encuentra la mayor de las tres refinerías de Citgo.

Es, de hecho, la sexta más grande de las instalaciones petroleras que hay en Estados Unidos.

La estrategia mexicana

La crisis de PDVSA y su filial estadounidense representa una oportunidad para México, insiste David Shields.

Pero ocupar ese mercado no es sencillo. Pemex no tiene capacidad de aumentar su producción de crudo, y por lo tanto tampoco podría subir, por ahora, el nivel de exportación al mercado estadounidense.

“Es un volumen significativo el que PDVSA puede dejar de exportar a Estados Unidos, y México no lo podría cubrir” por completo, apunta Shields.

En eso coincide Fabio Barbosa, del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

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Image caption Refinar el crudo pesado es un proceso costoso y las instalaciones de México no pueden asumirlo en su totalidad.

“La producción mexicana está al límite”, le dice Barbosa a BBC Mundo. “El país no puede cubrir la caída de los hidrocarburos venezolanos”.

Así, la alternativa es desviar parte de las ventas de Pemex al Lejano Oriente, donde se encuentran algunos de los nuevos clientes de la petrolera.

En 2018 las exportaciones a esa región fueron de 311.000 barriles de hidrocarburos por día.

Según la Comisión Nacional de Hidrocarburos, los países con mayores compras de crudo mexicano son, en ese orden, India, Japón y Corea del Sur.

“Parte de lo que se está exportando al Lejano Oriente lo puede destinar al mercado de Estados Unidos”, explica Shields.

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Image caption Juan Guaidó y Nicolás Maduro libran un pulso que alcanza la política, la economía y las relaciones internacionales.

Un incentivo para esa estrategia es el margen de ganancia, pues el costo de enviar el crudo a refinerías estadounidenses es menor. También para Venezuela puede ser una oportunidad.

“El crudo que PDVSA manda a las refinerías en el Golfo de México lo puede enviar al Lejano Oriente. Para mí sería el trueque lógico”.

BBC Mundo le preguntó a Pemex si analiza incrementar sus exportaciones a Estados Unidos, y aprovechar el mercado que eventualmente deje libre la petrolera venezolana.

No hubo respuesta.

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