Por qué Paraguay aprueba el ingreso al país de tropas de Estados Unidos

Marine de los SEALS de Estados Unidos probando tecnología militar. Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption Los SEALS son un equipo de élite dentro del ejército estadounidense encargado de misiones especiales.

La aprobación del ingreso en Paraguay de tropas especiales de Estados Unidos llegó con polémica.

El Senado paraguayo aprobó esta semana la estadía temporal de marines del Grupo de Fuerzas Especiales de la Armada de Estados Unidos, que estarán en el país entre el 9 de marzo y el 12 de abril de este año.

La presencia de 12 agentes de los SEALS de la marina estadounidense "se da en el marco de un intercambio conjunto de capacitación, que harán con agentes de la Agrupación Antinarcótica paraguaya para la lucha contra el narcotráfico en la región", argumenta el Ejecutivo paraguayo en la propuesta que se votó en el Senado.

Los oficiales podrán entrar y desplazarse por el país con su propio armamento y contarán con inmunidad diplomática durante los 28 días que durará su estancia.

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Image caption El senado paraguayo aprobó el martes el ingreso de militares estadounidenses en el país.

"Estados Unidos es un país amigo, históricamente", explicó el senador Enrique Riera al aprobar el ingreso de los marines.

"Es uno de los países más importantes del mundo, es un pedido formal. Es una decisión de rango constitucional", manifestó.

No obstante, la medida fue aprobada tras un fuerte debate en la cámara, donde algunos legisladores se mostraron contrarios a la iniciativa presentada por el gobierno de Mario Abdo Benítez.

Críticas

La bancada de la Concertación Frente Guasu, una agrupación de partidos de izquierda y centroizquierda de Paraguay de la que forma parte el expresidente Fernando Lugo, se ausentó de la votación en señal de protesta.

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Image caption La oposición ve en el acuerdo de colaboración una alineación del partido en el gobierno con la política exterior de Donald Trump.

"Esta postura es de oposición a la amenaza expresada reiteradamente por el gobierno de Donald Trump de utilizar la fuerza militar para imponer sus intereses en la República Bolivariana de Venezuela, siguiendo una larga tradición de ese país de invadir e intervenir militarmente en América Latina", justificó en un comunicado.

También, en declaraciones a la agencia de noticias del estado cubano Prensa Latina, el diputado del Frente Guasú al parlamento del Mercosur Ricardo Canese aseguró que el movimiento va en sintonía con lo que "era muy común en la dictadura de Stroessner, el de plegarse a los mandatos y designios de Washington".

Una figura controvertida

La comparación con Alfredo Stroessner, que lideró un gobierno de facto en Paraguay durante 35 años, es algo que el presidente paraguayo actual escucha con frecuencia.

Su padre, Mario Abdo Benítez, se desempeñó como secretario privado de Stroessner.

El mandatario de 47 años de edad se esfuerza por marcar distancias con el régimen militar stronista, aunque sí le reconoce algunos méritos, especialmente en materia de seguridad y economía.

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Image caption Mario Abdo Benítez ganó las elecciones presidenciales del pasado mes de abril representando al conservador Partido Colorado.

Abdo, más conocido como "Marito" para diferenciarse de su padre, asumió la presidencia del país en agosto tras la victoria que su partido, el conservador Colorado, obtuvo en los comicios celebrados en abril del año pasado.

Está en contra del aborto y del matrimonio homosexual, pero se declara defensor de los derechos humanos y de los menos favorecidos.

Sus opositores creen que su elección simboliza que un considerado "stronista" vuelva al poder en Paraguay.

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Image caption Un sector de la sociedad paraguaya desconfía de la llegada al poder de un político vinculado al régimen stronista.

"El triunfo de Abdo significa la reposición en el poder de la corriente autoritaria del coloradismo", le dijo a BBC Mundo Osmar Gómez, politólogo de la Universidad Nacional de Asunción, el pasado mes de abril en un artículo en el que valoraba los resultados de las elecciones.

Y la oposición no duda en recordarle a Abdo su pasado. En el mismo comunicado en el que el Frente Guasu critica la entrada de agentes especiales estadounidenses al país, también cargan contra el presidente y su política exterior.

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Image caption Alfredo Stroessner gobernó Paraguay durante 35 años, de 1954 a 1989.

"Mario Abdo, quien con su canciller, Luis Alberto Castiglioni, se constituyeron en embajadores de la guerra y la intervención militar, rebajando la política exterior paraguaya a la grosera subordinación de intereses ajenos a la paz y a la no intervención", remata el texto.

Ante las críticas y las dudas que se presentaron sobre los militares estadounidenses que trabajarán en territorio paraguayo, algunos senadores del partido gobernante ofrecieron información adicional.

"Estas son las fuerzas especiales de mayor grado en Estados Unidos. Estuvieron atrás de (Osama) Bin Laden, atrás de Sadam Husein", dijo el senador Sergio Godoy en defensa de la entrada de los marines.

Momento sensible para la región

La iniciativa se produce en un momento de especial tensión en medio de la crisis venezolana, en la que Washington se ha implicado de lleno, lo que forma parte de la discusión, destacan los expertos.

"La oposición tiene fuertes argumentos a su favor para declararse en contra", le dice a BBC Mundo Norberto Emmerich, doctor en Ciencia Política y experto en narcotráfico y seguridad en América Latina.

Para el analista, también presidente del Centro de Estudios de Estrategia y Políticas Públicas de Buenos Aires, este acuerdo de colaboración en materia de seguridad con Paraguay es, sobre todo, una maniobra muy inteligente de Estados Unidos.

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Image caption La oposición, y algunos expertos, ven en el acuerdo de Washington con Paraguay un intento de Trump de aumentar la presión sobre Venezuela.

"Aunque se trate de un contingente muy pequeño de 12 agentes que no debería causar tanto revuelo, se da en un momento muy sensible para la región en el que existe, aunque sea de forma lejana, la posibilidad de una potencial intervención militar de Estados Unidos en Venezuela".

Emmerich opina que con pequeñas colaboraciones y acuerdos de este tipo, Estados Unidos consigue mandar a Venezuela el mensaje de que está aislada y de que cada vez más países América Latina mantienen buenas relaciones con Washington.

"Es un mecanismo de presión", sostiene el experto, "pero eso no quiere decir que el acuerdo de colaboración para la lucha contra el narcotráfico entre Estados Unidos y Paraguayno esté justificado", aclara el también licenciado en Relaciones Internacionales.

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Image caption El terreno dedicado a la plantación de marihuana en Paraguay alcanza las las 8.000 hectáreas.

Según el Anuario 2018 de la Secretaría Nacional Antidrogas, en el país ese año fueron incautadas poco más de una tonelada de marihuana y 768 kilos de cocaína.

Junto a otros decomisos de drogas y vehículos, el gobierno calcula que dio un golpe al narcotráfico por US$192,4 millones.

"El narcotráfico es una problemática ya bastante vieja por el circuito de drogas que va de Brasil a Paraguay y a Argentina y constituye para Estados Unidos un excelentísimo argumento para este tipo de operaciones por la preocupación que siempre ha tenido Washington de cortar el flujo de drogas que viene desde el sur del continente", dice.

"Pero nada es inocente en todas las circunstancias", puntualiza Emmerich, que cree que el gobierno de Trump puede también tener ciertos intereses en acceder a los recursos naturales de Paraguay con condiciones favorables.

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