Elecciones en Bolivia: por qué hay cuestionamientos y denuncias de fraude sobre los resultados preliminares que sitúan a Evo Morales como ganador en primera vuelta

Manifestantes en Bolivia Derechos de autor de la imagen Reuters
Image caption El conteo de votos de la elección del domingo ha generado manifestaciones de grupos oficialistas y opositores.

Si una palabra sintetiza lo que vivió y vive Bolivia antes, durante y después de las elecciones presidenciales del domingo es incertidumbre.

Fueron los primeros comicios en una década en los que la victoria absoluta de Evo Morales no estaba cantada.

El día de la votación, el país se fue a dormir con el conteo preliminar oficial suspendido de manera abrupta y sin saber si habría o no una segunda vuelta entre el presidente boliviano y el opositor Carlos Mesa.

48 horas después, los bolivianos todavía no saben con certeza qué va a pasar, mientras aumentan los cuestionamientos al trabajo que realiza el Tribunal Supremo Electoral (TSE) en el recuento de los votos que definirá quién gobernará Bolivia entre 2020 y 2025.

Este martes mismo, el vicepresidente del Tribunal Supremo Electoral, Antonio Costas, presentó su renuncia al cargo cuestionando la "desatinada" decisión del resto de miembros de ese panel de seis miembros de suspender la difusión de las cifras preliminares.

En su carta de renuncia, Costas afirmó que esa medida había "desacreditado todo el proceso electoral, causando una convulsión social innecesaria".

Una votación, dos conteos

Organismos internacionales como la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Unión Europea (UE) cuestionaron la transparencia y procedimientos en el conteo de votos, sobre todo por la suspensión del recuento rápido producido el domingo.

El recuento rápido o preliminar se nutre de fotografías de las actas enviadas desde las mesas, si bien el TSE también trabaja en paralelo alimentando el escrutinio con las actas para el llamado recuento definitivo, que va arrojando resultados de forma más lenta.

El domingo, la presidenta del TSE, María Eugenia Choque, emitió un primer informe sobre el recuento rápido, con un escrutinio del 83% del total de la votación, cuyos resultados arrojaban que Morales y Mesa debían definir la elección en segunda vuelta.

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Image caption Las autoridades electorales habían prometido tener un recuento de 90% el día de la elección, lo cual no se cumplió.

El primero llegaba al 45% de los votos y su inmediato seguidor se ubicaba segundo con el 38%, según aquel reporte emitido a las 20:00 de ese domingo (hora local).

Cerca de la medianoche de ese mismo día, la presidenta del TSE anunció de manera sorpresiva que el mecanismo de recuento rápido, conocido como Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP), quedaba suspendido bajo el argumento de que el cómputo oficial de actas de votación ya había comenzado.

Una semana antes de la elección, el TSE había anunciado que el mismo día de los comicios lograría contabilizar el 90% de los votos gracias al TREP, algo que finalmente no pasó.

El congelamiento del conteo provocó el reclamo inmediato del frente de Carlos Mesa, que anunció que multiplicarán los esfuerzos para "defender el voto boliviano".

También la misión de observación electoral de la OEA se pronunció el mismo domingo pidiendo explicaciones al TSE y le instó a que "el proceso de publicación de los datos del cómputo se desarrolle de manera fluida".

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Image caption Los bolivianos votaron para elegir a su presidente para el periodo 2020-2024.

Así concluyó aquella jornada electoral en Bolivia, con el recuento rápido suspendido en el 83% y con el cómputo definitivo oficial apenas iniciado.

La sorpresa del lunes

La desconfianza del domingo se tradujo en movilizaciones el lunes.

Desde la mañana, activistas y seguidores de Carlos Mesa cercaron los hoteles de La Paz donde el Tribunal Electoral había instalado sus centros de operaciones exigiendo que se reanudara el TREP.

"Queremos resultados, mi voto se respeta", gritaban los manifestantes frente a los diferentes cercos policiales que fueron instalados.

Durante el transcurso del día la tensión fue creciendo, mucho más después de que miles de seguidores de Evo Morales decidieran salir a las calles y hacer frente a los grupos movilizados de la oposición.

Image caption Grupos de simpatizantes de la oposición y del oficialismo se manifestaron en La Paz.

Cuando ya asomaba la noche, sucedió algo que tomó por sorpresa a muchos y disparó las denuncias de manipulación electoral.

Tras un parón de 23 horas, los vocales del TSE anunciaron una actualización de datos del TREP con un avance de más del 95% con cifras que situaban a Morales como el virtual ganador de los comicios en primera vuelta.

Los representantes del partido de Mesa abandonaron la sala gritándole fraude a las autoridades electorales que en ese momento leían esos resultados.

En la misma noche del lunes, la misión de la OEA que llegó a Bolivia llamó a una conferencia de prensa y emitió un pronunciamiento cuestionando seriamente el recuento de votos.

El organismo internacional manifestó su "profunda preocupación y sorpresa por el cambio drástico y difícil de justificar en la tendencia de los resultados preliminares conocidos tras el cierre de las urnas".

Image caption La oposición considera que se dio un "fraude" en el conteo de votos del Tribunal Electoral.

Los datos ofrecidos por el TSE tras el parón de 24 horas del mecanismo TREP, según la OEA, presentaron un "cambio inexplicable de tendencia que modifica drásticamente el destino de la elección y genera pérdida de confianza en el proceso electoral".

Por su parte, la Unión Europea emitió un comunicado indicando que la decisión del Tribunal Electoral boliviano de frenar el recuento preliminar multiplicó las dudas.

"La interrupción inesperada del conteo electrónico de votos después de la primera vuelta de las elecciones en Bolivia ha suscitado serias preocupaciones que deben abordarse de manera completa y rápida", indicó la UE.

La entidad añadió que "espera que las autoridades bolivianas, en particular el Tribunal Supremo Electoral, garanticen la máxima transparencia de los procedimientos de conteo y tabulación y sus resultados".

"Esto es vital para garantizar la credibilidad del proceso electoral, asegurar la confianza de los votantes y respetar la voluntad del pueblo boliviano", indicó la Unión.

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Image caption Carlos Mesa, quien ya fue presidente y vicepresidente de Bolivia, exige que el conteo de votos sea transparente.

Los gobiernos de Argentina y Brasil, además de Estados Unidos, también manifestaron su inquietud por lo sucedido.

Pese a las críticas, Evo Morales no se pronunció sobre lo ocurrido.

Sin embargo, sí lo hizo el domingo, cuando dio por segura la victoria una vez el voto rural se incorporara al recuento, a pesar de que el conteo parcial apuntaba a una segunda vuelta.

"Ganamos una vez más, son cuatro elecciones consecutivas que ganamos, es histórico e inédito", manifestó entonces.

Las denuncias

Varios de los manifestantes que tomaron las calles de La Paz y otras ciudades de Bolivia portaban papeletas electorales marcadas a favor de Evo Morales que, según ellos, habían sido encontradas en domicilios particulares y que serían prueba del fraude.

Los grupos de oposición también circularon a través de teléfonos móviles fotografías de papeletas y actas de votación denunciando que se encontraban fuera de los recintos oficiales y que habían sido modificados para favorecer al presidente boliviano.

Image caption Manifestantes opositores muestran papeletas marcadas a favor de Evo Morales y aseguran que son pruebas del fraude.

Al respecto, Edwin Herrera, uno de los miembros del frente de Mesa, sostiene que esos elementos sumados al proceder del TSE demuestran que sí existieron irregularidades en el proceso electoral.

"Son demasiados indicios los que demuestran que sí existió intencionalidad política en la decisión de suspender el recuento de votos el domingo porque la tendencia era que sí se llegaría a una segunda vuelta", afirmó el opositor a BBC Mundo.

Nuevas movilizaciones

Este martes, el presidente se limitó a anunciar una conferencia de prensa para el miércoles.

El día de la elección, Morales había dicho que iba a esperar hasta la última acta de votación con la esperanza de ganar en primera vuelta.

Por su parte, el ministro de Comunicación, Manuel Canelas, dijo el lunes que esperan los resultados de las elecciones presidenciales con confianza.

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Image caption El presidente Evo Morales busca mantenerse en el cargo por cuarto periodo consecutivo.

Y el canciller boliviano Diego Pary invitó a Argentina, Brasil y a la UE a que acompañen el proceso de recuento para atajar las dudas sobre el proceso.

Seguidores de Morales ya celebraron el lunes los resultados como si la victoria del presidente estuviera confirmada y las numerosas organizaciones sindicales que apoyan al mandatario anunciaron enormes movilizaciones para "defender el proceso de cambio".

Lo mismo ocurre con los comités cívicos, plataformas urbanas y seguidores de Carlos Mesa, que se organizan para tomar las calles, al igual que lo hicieron el lunes.

Éstos aseguran que seguirán movilizados incluso si se confirma la victoria en primera vuelta de Morales.

Cuando se les pregunta qué harán si Evo logra su cuarto mandato, la respuesta casi siempre es la misma: desobediencia y resistencia civil.

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