¿Por qué la policía en Estados Unidos sigue matando a hombres negros?

Policía y manifestante en Charlotte Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption Este martes se registraron protestas en la ciudad de Charlotte luego de que un policía matara a un hombre negro llamado Keith Scott.

En menos de una semana se sumaron dos nombres a la lista de los ciudadanos negros muertos a manos de la policía en Estados Unidos.

El primero de ellos, a quien la policía identificó como Terence Crutcher, murió el pasado viernes en Tulsa en el estado de Oklahoma después de que una policía le disparara.

Este martes, otro agente mató a un hombre negro llamado Keith Scott en la ciudad de Charlotte, en Carolina del Norte.

Este último incidente dividió a la policía y a la comunidad, pues las autoridades señalaron que el hombre estaba armado y los ciudadanos argumentan que en realidad leía un libro dentro de su automóvil.

A pocas horas de su muerte, decenas de manifestantes salieron a las calles de Charlotte, atacaron algunos automóviles de la policía y 16 funcionarios de la policía resultaron heridos.

No son pocas las voces que consideran que estos casos, al igual que los de Alton Sterling, Philando Castile, Michael Brown, Eric Garner, Walter Scott y Freddie Gray evidencian el problema estructural de racismo y exceso de violencia de la policía con la comunidad afroestadounidense.

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Image caption Michael Brown, Eric Garner, Walter Scott, Freddie Gray... la lista es larga.

Cuatro expertos hablaron sobre el tema en el programa Inquiry del Servicio Mundial de la BBC. Y esto es lo que piensan.

Sam Sinyangwe: "No son incidentes aislados"

Sam Sinyangwe es un investigador y activista que fundó el proyecto Mapping Police Violence (Mapeando la violencia policial).

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Image caption Sam Sinyangwe se dio cuenta que no había estadísticas de muertos a manos de la policía y de allí nació su proyecto Mapping Police Violence.

Tengo 24 años. Soy un hombre negro. Es increíblemente depresivo ver que mataron a personas como yo.

Empecé el proyecto a raíz de la muerte de Mike Brown, para dar respuestas. Es muy duro leer estas historias, pero es lo que debo hacer. Es importante.

Existen estadísticas de todo tipo de crímenes violentos. Pero no hay información sobre aquellos que mueren a manos de agentes de policía. Así que se me encendió una bombilla.

Busqué bases de datos de nombres que son alimentadas de forma masiva por los ciudadanos. Y después revisé la información periodística que hacía referencia a los muertos.

Muertos a manos de la policía en 2014

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"Luego los clasifiqué entre los que estaban armados y desarmados. Los clasifiqué por raza, basándome en los obituarios u otras fotografías que hubiera de ellos en internet.

A raíz de lo de Ferguson, la ciudad de Misuri en la que el adolescente negro Michael Brown murió por los disparos de un policía, se puso sobre la mesa una gran pregunta: ¿hay un patrón o es un incidente aislado?

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Image caption Según Sam Sinyangwe, la vida de los jóvenes negros no vale mucho para los políticos.

Lo que mi información muestra es que Ferguson está en todas partes. Policías que matan a personas negras, eso lo ves en todo el país.

Según los registros, la más joven de las víctimas tenía 12 años, la mayor 65. Y más de 100 estaban desarmadas.

La gente negra es tres veces más propensa que la blanca a ser víctima de la policía en Estados Unidos.

El año pasado, la policía mató a más negros desarmados que blancos armados.

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Image caption Dos hombres negros murieron esta semana en manos de la policía en Estados Unidos.

Y eso teniendo en cuenta que los negros son solo el 14% de la población aquí.

En EE.UU. existe algo que se llama Vision Zero, un compromiso adquirido por los alcaldes para terminar con las muertes asociadas a los accidentes de tráfico.

Pero no hemos visto a alcaldes dar un paso al frente y comprometerse para eliminar la violencia policial de sus comunidades.

Creo que eso dice claramente cuál es el valor relativo que le adjudican a la vida de estos electores.

Lorie Fridell: "Algunos policías tienen el sesgo implícito y vinculan a los negros con el crimen"

Lorie Fridell es profesora asociada de criminología en la Universidad del Sur de Florida y fue la directora de investigación en el Foro de Investigación Ejecutiva de la Policía.

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Image caption Lorie Fridell reconoce que ella, una mujer blanca y de clase media, también tiene el sesgo implícito.

Soy una mujer blanca y de clase media. Disfruto de una gran cantidad de privilegios.

Y, claro, tengo implícito el sesgo del "crimen negro"; esto es, tiendo más a ver a los afroestadounidenses como amenaza que a los caucásicos.

Sospechar de una persona de una raza determinada por el estereotipo asociado a esa raza era el primer problema al que se enfrentaba la policía (en la década de los noventa), y en relación a eso llegué a entender dos cosas: que el sesgo no se limitaba a un par de agentes en un par de departamentos y que la policía de este país es generalmente bienintencionada.

No pude conciliar esas dos ideas en mi cabeza hasta el día en el que me hablaron de la ciencia de los sesgos implícitos.

Todos tenemos sesgos implícitos con los que vinculamos a ciertos grupos a estereotipos. Y esto, posiblemente, produce un comportamiento discriminador, incluso en individuos que rechazan del todo los prejuicios.

En los primeros estudios llevados a cabo por expertos en la psicología del sesgo, se sentaba a un sujeto ante una computadora y se le mostraban de forma muy rápida fotografías de hombres blancos y negros. Cada uno de ellos tenía indistintamente una pistola o un objeto neutral en la mano.

  1. La fotografía de la mujer negra que se enfrenta sola a policías antidisturbios en Baton Rouge y se volvió viral

Al sujeto se le decía que, si percibía una amenaza, pulsara el botón de disparar y si no la percibía, que pulsara el de no disparar.

Los resultados de estos estudios sugieren que los sesgos implícitos afectan a la decisión de disparar o no. Algunos de ellos demuestran que los participantes "disparan" antes a un hombre negro desarmado que a uno blanco armado.

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Image caption "Los agentes, como el resto de nosotros, tienen ese sesgo implícito y vinculan a los negros con el crimen", dice Lorie Fridell.

Un reporte sobre el uso de la fuerza por parte de la policía de Filadelfia y publicado por el Departamento de Justicia de EE.UU. en marzo respalda la idea de que los policías son susceptibles a tener sesgos implícitos.

Una de las cuestiones en las que se fijaron es aquello que llaman la percepción de amenaza equivocada. Esto es, como cuando un agente creyó que la persona estaba armada y resultó que no.

Y los investigadores vieron que eso ocurría con más frecuencia cuando el sujeto era negro, incluso si el propio agente era blanco o latino.

Los agentes, como el resto de nosotros, tienen ese sesgo implícito y vinculan a los negros con el crimen. Por lo tanto, ese sesgo podría pudo haber tenido que ver con los casos de los afroamericanos muertos a manos de la policía en este país.

Uno de los mensajes importantes de nuestro entrenamiento es que los estereotipos están basados solo en parte en hechos. Pero no te da la licencia a tratar a cada individuo de un grupo como si cumpliera con el estereotipo. Es ahí donde nos equivocamos.

Es algo que tenemos que reconocer en este país, porque la gente de color está siendo representada de forma desproporcionada en relación a aquellos que cometen crímenes.

Seth Stoughton: "La cultura del 'policía guerrero' pone en riesgo a los ciudadanos"

Seth Stoughton fue policía y ahora es profesor de derecho en la Universidad de Carolina del Sur.

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Image caption Seth Stoughton cree que el entrenamiento para ser policía debería centrarse más en la resolución de conflictos.

La primera regla de la policía es llegar a casa al terminar el turno. El principio clave es la supervivencia del agente. Todo entrenamiento está diseñado para promover esa idea.

Pero eso mismo termina poniendo en peligro a los civiles.

La cultura del guerrero, la creencia de que los policías son soldados comprometidos en lucha contra un elemento criminal, tuvo que ver con algunos casos en los que la policía respondió disparando y que terminaron con muertes que podrían haberse evitado.

Todo empieza con los videos de reclutamiento de la policía, en los que se muestran a agentes que sostienen rifles, vestidos con armaduras y que usan la fuerza.

Eso atrae a un tipo concreto de candidato y en la academia de policía no hace más que afianzar ese perfil.

Se enseña a los policías a tener miedo, diciéndoles que la suya es una profesión muy peligrosa.

Los agentes están entrenados para que cada encuentro lo consideren un incidente potencialmente mortal.

Uno de los entrenamientos es que te acerques a una persona que merodea fuera de una tienda, con las manos en los bolsillos. Empiezas a hablar con ella tranquilamente y, de repente, saca una pistola del bolsillo y te empieza a disparar.

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Image caption "Todo empieza con los video de reclutamiento de la policía, en los que se muestran a agentes que sostienen rifles, vestidos con armaduras y que usan la fuerza", dice el experto.

El entrenamiento para ser policía consta de 60 horas de uso de armas y 60 de autodefensa.

Compara eso con el entrenamiento para la resolución de conflictos: como promedio estos cursos tienen solo ocho horas de entrenamiento (con armas), la mayor parte transcurre en el aula.

Cuando el ejército diseña una misión, tiene en mente que va a perder soldados.Pero la profesión de policía repudia con fuerza esa noción. No se acepta ninguna baja entre los agentes.

Si todos los estados tuvieran el enfoque de aquellos en los que se registran menos muertes a manos de la policía, entonces se salvarían entre 300 y 600 vidas cada año.

Charles Ramsey: "Antes debemos solucionar problemas sociales más profundos"

Charles Ramsey es el comisario del Departamento de Policía de Filadelfia, Pensilvania, en el nordeste de EE.UU., y el presidente Barack Obama lo escogió para liderar el grupo de trabajo del informe Policing in the 21st Century: Reconnecting Police and People (Siendo policía en el siglo XXI: reconectando la policía y la gente).

Derechos de autor de la imagen Philadelphia Police Dept
Image caption Commissioner Ramsey subraya que los policías también son víctimas.

Vivimos en una sociedad en la que todo el mundo quiere señalar con el dedo, pero tenemos muchos problemas con raíces muy profundas: la pobreza, la mala educación…

Tenemos que lidiar con el problema de la extrema pobreza.

Filadelfia tiene la tasa más alta de pobreza de todas las ciudades de EE.UU. Y es una economía sumergida la que sostiene a muchos de sus vecindarios: drogas, prostitución, venta ilegal de cigarrillos, etcétera.

¿Por qué se destina a una gran cantidad de policías a estos barrios? En muchos de esos lugares ocurren una cantidad desproporcionada de crímenes y hay que lidiar con esa realidad.

En los últimos siete años mataron e hirieron a muchos policías. Ocho de mis agentes fallecieron en el cumplimiento del deber, cinco de ellos tras haber recibido disparos.

Por lo tanto, también hay violencia contra la policía y hay que tomarla en consideración.

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Image caption Filadelfia tiene la tasa más alta de pobreza de todas las ciudades de EE.UU., dice el comisario.

Para abordar el problema, Ramsey dividió a Filadelfia en distintas áreas, cada una con sus propios equipos de policía.

Los agentes se reúnen mensualmente con la comunidad para hablar de crimen y desórdenes.

Los cadetes recién salidos de la academia son asignados a una patrulla de a pie, no empiezan automáticamente a rondar en auto.

Así llegan a conocer a la gente de la comunidad, a buenas personas atrapadas en unas determinadas condiciones.

En respuesta al informe del Departamento de Justicia, que critica el uso de la fuerza por parte de la policía de Filadelfia, el comisario puso en marcha un nuevo entrenamiento:

Los ponemos (a los agentes) en unos escenarios en los que deben ejercitar el buen juicio para que, cuando se encuentren en una situación similar en la vida real, su respuesta ante la amenaza sea más consistente.

*Esta nota es una actualización de una inicialmente publicada en julio de 2016.

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