Donald Trump: ¿es la convención del Partido Republicano en Cleveland algo más que un Disneylandia adulto para adictos a la política?

Celebración en la Convención Republicana Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption La Convención Republicana reúne a más de 2.000 delegados de todo el país, políticos, personalidades y hasta música.

En un año normal, la campaña presidencial en Estados Unidos es un espectáculo circense, excesivo, con un derroche inspirado en Hollywood y un trasfondo de pasiones e intrigas fabulosas entre un puñado de hombres y mujeres que luchan por el poder.

Pero, por supuesto, el 2016 está a una distancia sideral de ser un año político normal.

Es el año de Donald Trump. Y por eso, la Convención Nacional Republicana, que empezó el lunes en Cleveland y lo coronará candidato el jueves, es todavía más excesiva, más conflictiva y más llena de intriga que lo usual.

Más de 2.000 delegados de todo el país llegaron a consagrar a su candidato presidencial a Cleveland, una ciudad provinciana en el centro de Estados Unidos.

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Image caption Cerca de 50 mil personas visitan la ciudad de Cleveland para la convención republicana.

Pero ellos son casi que lo de menos si se tienen en cuenta que son alrededor de 50.000 personas los que están en la ciudad para la convención y la parafernalia que se ve hoy en sus calles.

Además de artistas y vendedores, están los cabilderos buscando hacer lobby para sus empresas con los políticos.

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Image caption Miles de policías llegaron a Cleveland para custodiar la convención.

Hay 15.000 periodistas acreditados, más que en cualquier otro evento mundial aparte de los Juegos Olímpicos.

Y miles de policías adicionales llegaron de todo el país, desde Florida hasta Washington, y recorren en pelotones cada centímetro de las avenidas del centro.

Los organizadores temen un estallido social en las calles, pero el primer día terminó con un balance, casi milagroso, de apenas un arresto.

Fusil a la vista

Sin embargo, las provocaciones no faltaron.

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Image caption Un hombre muestra su fusil en el inicio de la convención republicana en Cleveland.

Apenas días después de las múltiples matanzas que sacudieron al país en Dallas y en Baton Rouge, en la plaza central de Cleveland se paseaba un seguidor de Trump con un fusil al hombro, ante la mirada incrédula de los visitantes y el asedio de los periodistas.

Jesse Gonzales tiene apellido hispano pero apariencia anglosajona. Cuando le preguntan de dónde es, responde simplemente que es del estado de Ohio.

¿Porqué anda armado con un fusil?"Porque puedo", le responde lacónicamente a BBC Mundo.

Y tiene razón. Ohio es uno de los estados en que es legal portar armas a la vista. Y por eso, un enjambre de policías a pocos metros de distancia lo mira con recelo pero no mueve un dedo para detenerlo.

Los organizadores de la convención quieren, ante todo, control.

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Image caption En la Convención Demócrata en Chicago en 1968 se produjeron numerosas protestas.

La pesadilla que los desvela es el recuerdo de 1968, el año en que las protestas anti-Vietnam llegaron a su cumbre en un fin de semana caótico durante la Convención Demócrata de Chicago.

Las manifestaciones fueron transmitidas en vivo por televisión a todo el mundo y son tristemente recordadas como un momento de anarquía en los caóticos años 60.

Hoy, con redes sociales a bordo, muchos temen que el efecto de un estallido semejante sería exponencialmente más dramático.

Movimientos improvisados

Pero el miedo al desorden no se respira solo en las calles. También en los pasillos de la convención.

Y no es para menos.

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Image caption Ha habido protestas en Cleveland pero de momento no se han producido disturbios.

El Partido Republicano es, por supuesto, conservador, por definición jerárquico y cauteloso.

Pero hoy ha caído en control de un insurgente político, Donald Trump.

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Image caption La Convención Republicana de este año se ha convertido en un evento para celebrar a Trump.

Los resultados de esta confrontación son también caóticos.

El lunes, en un espectáculo insólito, un grupo de delegados se apartó del libreto milimétricamente establecido de la convención e intentó infructuosamente un último esfuerzo para nominar a otro candidato que no fuera Trump.

El partido oficial no se une alrededor de él.

El que sería el anfitrión natural de la convención, el gobernador republicano de Ohio John Kasich, la boicoteó igual que hicieron expresidentes y otras figuras venerables.

En ocasiones, se nota que la campaña de Trump tiene ese aire improvisado de los movimientos que van a contravía del bloque oficial.

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Image caption Melania, esposa de Donald Trump, dio este lunes por la noche su primer discurso de campaña.

La presentación en la convención de Melania, la esposa del candidato, terminó en un fiasco menor cuando empezaron a circular reportes que mostraban cómo el discurso que leyó tenía algunos pasajes prácticamente idénticos a uno pronunciado en 2008 por la primera dama, Michelle Obama.

En la televisión, comentaristas afines al candidato exigían encontrar al responsable del aparente desliz en el discurso de Melania. Nadie se hacía responsable.

Carnaval

Entre tanto, en el interior del recinto de la convención, muchos otros respiraban el aire carnavalesco de la ocasión.

Políticos de provincia se quedaban mirando a las personalidades que iban pasando.

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Image caption El exalcalde de Nueva York Rudolf Giuliani fue uno de los que habló el lunes.

En un carrito de golf, iba el exalcalde de Nueva York y excandidato presidencial Rudolf Giuliani, rumbo a pronunciar el discurso más apasionado de su vida en defensa de su paisano neoyorquino Trump.

A poca distancia el promotor de boxeo Don King, con su estrafalaria presencia, firmaba autógrafos.

Pero, ¿importa todo esto en la vida real de los estadounidenses?; ¿es la convención algo más que un Disneylandia adulto para adictos a la política?

Los expertos dicen que sí.

Puede que no elija en realidad al candidato, que ya quedó definido en las elecciones primarias, pero funciona como un comercial largo de televisión, un espacio que ayudará a definir la imagen del aspirante ante el electorado a menos de cuatro meses de los comicios.

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Image caption No faltan las presentaciones musicales y los coros folklóricos entre los discursos de las personalidades.

En una mesa redonda para periodistas de las que abundan en Cleveland en estos días, Michael Steele, expresidente del Comité Nacional del Partido Republicano, aseguraba el lunes que muchos indicios apuntan a una mayor participación del electorado este año, de un modo u otro influidos por el fenómeno Trump.

Los estadounidenses parecen estar más preocupados de lo normal por lo que pasará en sus elecciones.

¿Y Trump mismo?

Trump rompió con la tradición que dicta que el candidato solo aparece en la última noche del evento.

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Image caption Donald Trump fue al recinto de la convención el lunes, rompiendo la tradición que dicta que sólo va el último día.

El lunes, hizo una entrada teatral, entre humo y reflectores, digna de la estrella de televisión que era antes de decidir que quería llegar a la Casa Blanca.

En el escenario simplemente repitió una frase. "Vamos a ganar. Sí, vamos a ganar".

Y con ello le entregó el escenario a su esposa, dejando a sus fanáticos seguidores en ascuas hasta el jueves para conocer cuál es el discurso con el que este consumado hombre del espectáculo quiere convencerlos de votar en la que asegura es la elección más importante de sus vidas.

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