La extraña historia del capitán y la solitaria tripulación del barco "Hanjin Roma", bajo arresto en las costas de Singapur

Tripulación del Hanjin Roma Derechos de autor de la imagen Moon Kwon-do
Image caption Los buques, la carga y la tripulación podrían encontrarse atascados durante semanas, o incluso meses, sin saber cuándo o dónde va a terminar su viaje actual.

El Hanjin Roma es uno de los casi 60 buques varados en todo el mundo pertenecientes a la compañía surcoreana Hanjin Shipping, que hace dos semanas se declaró en quiebra.

¿Qué le ha sucedido asu capitán y a su tripulación desde entonces?

Un equipo de la BBC se acercó a la embarcación para saber cuál es su situación.

El Hanjin Roma es un portacontenedores imponente que, junto a un sinnúmero de otros buques, se encuentra frente a la costa de Singapur. El de Singapur es uno de los puertos con más tráfico del mundo.

Quien se acerca a cualquiera de estos barcos en un pequeño bote no percibe señales de vida a bordo.

Derechos de autor de la imagen Moon Kwon-do
Image caption ¿Tierra a la vista?

Aunque nuestro equipo no consiguió el permiso, se las arregló para hablar con la tripulación por radio y obtener el número de teléfono del capitán.

Desde entonces, hemos pasado dos días chateando con Moon Kwon-do en Facebook. Sin nada demasiado apremiante que hacer a bordo, ha tenido suficiente tiempo para contarnos de él, de su tripulación y de la "señora" Hanjin Roma.

Si te preguntaste, al igual que nosotros, cómo luce el capitán de un buque de carga, aquí puedes ver una selfie:

Derechos de autor de la imagen Kwondo Moon

La "señora" bajo arresto

Cuando el Hanjin Roma llegó a Singapur el 29 de agosto, nadie a bordo esperaba algo más que una llamada de rutina desde el puerto. No sospecharon que estaban a punto de quedar a la deriva.

No había ocurrido nada fuera de lo común en los meses anteriores. El barco regresaba de su recorrido regular por Centroamérica y se dirigía a Medio Oriente.

Simplemente debía hacer una escala en Singapur para reabastecerse de combustible y otros suministros, y tal vez recoger nueva carga. Lo usual.

Sin embargo, lo que nadie en el barco sabía era que la empresa Hanjin Shipping se había declarado en bancarrota bajo el peso de una enorme deuda deUS$5.400 millones.

"Alrededor de las 9:20 de la noche, un abogado y un oficial de la policía subieron a bordo", recuerda el capitán Moon. El buque fue embargado por los acreedores que esperaban obtener, al menos, algo de dinero.

"Nadie me dijo nada de esto antes de ese día", prosigue mientras trata de esconder sus emociones.

Derechos de autor de la imagen Reuters
Image caption Cerca de 540.000 contenedores de carga se encuentran en alta mar sin ningún destino.

A Moon, de 36 años, le ordenaron ir a mar abierto, anclar el barco y esperar. Eso fue hace dos semanas.

Desde entonces, ha recibido muy poca información sobre el futuro del barco y de su personal.

Un "Chuseok" lejos de la familia

El capitán Moon tiene una tarjeta SIM local que le trajo un amigo. Su teléfono inteligente es la única vía de comunicarse con el mundo exterior, tanto con su familia, sus amigos y sus colegas, como con los reporteros de la BBC.

Su esposa y su hija viven en la ciudad portuaria de Busan, Corea del Sur. Ellas esperan con impaciencia cualquier noticia o cambio en la situación.

Este miércoles comenzó el Chuseok, una de las fiestas tradicionales más importantes para los coreanos. Es un día importante que normalmente se pasa en familia.

Conocida como la fiesta de "Acción de gracias" coreana, este festival de la cosecha dura tres días.

Derechos de autor de la imagen Moon Kwon-do
Image caption Singapur está cerca, pero la tripulación no puede desembarcar.

También se realizan servicios religiosos en memoria de los ancestros, según nos explica el capitán.

Además, Moon comenta que su abuela está gravemente enferma y él realmente desea estar con ella.

Ha pedido ser repatriado y sustituido como capitán, pero las cosas no mejoran. "Nadie querría unirse a un barco bajo arresto", dice y agrega un emoticón triste de Facebook.

Desde la ventana de la oficina de la BBC en Singapur podemos ver los buques frente a la costa este del país.

En uno de ellos, el capitán Moon está sentado, tecleando en su teléfono.

Mientras chateamos, comienza una lluvia torrencial en Singapur. "Me gustan los aguaceros", confiesa y envía una sonrisa a través de Internet.

¿Cómo matar el tiempo en altamar?

Por supuesto que Moon no es el único que extraña a su familia. En total, son 24 marineros: 11 surcoreanos y 13 indonesios.

Le pedimos una foto de la tripulación para ver cómo lucen los tripulantes del siglo XXI. Ellos trasmitieron su mensaje.

Derechos de autor de la imagen Moon Kwon-do
Image caption En el Hanjin Roma todavía tienen suficiente agua, comida y otros artículos básicos.

Sólo se les permite abandonar el barco en caso de emergencia médica o algo similar, pero la tierra está tentadoramente cerca.

De un lado tienen a Singapur y del otro están algunas islas de Indonesia. Los marineros indonesios prácticamente podrían ir nadando a su país.

¿Qué haces cuando no puedes salir de una situación como esta?

Le preguntamos a Moon qué hacen durante todo el día, asumiendo que tienen tiempo de sobra.

Pero no estábamos en lo cierto. Siempre hay mucho por hacer a bordo, aunque no se esté navegando. De hecho, hoy es el día de lavar la ropa.

Incluso un capitán debe encargarse de lavar su ropa. Tuvimos que esperar un rato, pero no pasó mucho tiempo antes de que Moon volviera.

Vendrán más días como este...

Para Moon, la mayoría de la tripulación aún tiene esperanzas y piensa que su situación se resolverá pronto, aunque algunos sienten que han sido abandonados.

Abogados marítimos que trabajan aquí en Singapur nos dicen que los arrestos de barcos son normales. Generalmente duran unos meses, aunque en casos más extremos pueden extenderse hasta un año.

Derechos de autor de la imagen DAVID MCNEW
Image caption Los puertos, por temor a que no se les pague, se niegan a dejar que los barcos atraquen o descarguen.

En el Hanjin Roma todavía tienen suficiente agua, comida y otros productos básicos, pero ya están disminuyendo las reservas.

Este viernes tienen previsto recibir nuevas provisiones, además de algunas películas, juegos y otros artículos de entretenimiento.

Quizás puedan conseguir más tarjetas SIM y así otros podrán conectarse a internet. De esta manera podrían, por ejemplo, buscar nuevos trabajos para cuando todo este calvario haya terminado.

Todavía existe alguna pequeña expectativa de que Hanjin Shipping pueda sobrevivir después de todo.

Derechos de autor de la imagen Moon Kwon-do
Image caption La noche cae pero la vista sigue siendo la misma

El último viaje de la señora

El Hanjin Roma fue construido en 1998. Es una "señora mayor", nos dice el capitán. Él ha navegado en el Hanjin Roma desde 2003 y bromea sobre sus sentimientos hacia ella. Dice que luce bastante joven para su edad.

Pero su buena imagen no la ayudará mucho en el futuro incierto que tiene por delante. El barco es uno de los tres construidos a fines de la década de 1990 y su valor en el mercado es bastante bajo, muy bajo.

"Dadas las extraordinarias circunstancias de Hanjin Shipping, es probable que los tres barcos construidos en los 90 sean vendidos como chatarra y enviados a las playas del subcontinente indio", le explica a la BBC el analista de la consultora VesselsValue William Bennett.

El valor del Hanjin Roma como chatarra es de unos US$7,15 millones.

Por mucho que el capitán Moon quiera a su viejo barco, él también cree que Hanjin Roma está condenado a convertirse en chatarra.

No obstante, por ahora, la tripulación sigue trabajando en el puente del buque, desde donde puede observar las innumerables embarcaciones ancladas a su alrededor.

En el resto de los barcos, las tripulaciones pueden levar anclas y zarpar en cualquier momento.

Ellos no.

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