Bélgica se convierte en el primer país en practicar la eutanasia a un menor

Manifestación contra la eutanasia en Bruselas, el 30 de marzo de 2014. Derechos de autor de la imagen AFP
Image caption La Comisión Federal de Control y Evaluación de la Eutanasia confirmó el caso aunque no dio detalles.

Bélgica, el único país del mundo en el que se puede aplicar la eutanasia sin límite de edad, practicó por primera vez la muerte asistida a un menor.

La Comisión Federal de Control y Evaluación de la Eutanasia confirmó que el médico que la llevó a cabo entregó el informe sobre el procedimiento esta misma semana.

Aunque la entidad no ha informado de la fecha exacta en la que se practicó la eutanasia.

Según el medio de información en francés RTBF, tuvo lugar en la parte belga en la que se habla flamenco.

Pero no ha trascendido la identidad ni la edad del menor, ni tampoco la enfermedad que lo llevó a solicitar la muerte asistida.

Aunque según la ley belga, para haber autorizado el procedimiento el menor debía tener "un sufrimiento físico insoportable" y "su muerte a corto plazo" debía ser "inevitable".

"Afortunadamente son muy pocos los menores para los que se está considerando la eutanasia, pero eso no significa que debamos negarles el derecho a una muerte digna", dijo Wim Distelmans, de Comisión Federal de Control y Evaluación de la Eutanasia, al diario Het Nieuwsblad.

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Image caption El procedimiento sólo está permitido si el menor tiene un "sufrimiento físico insoportable" y "su muerte a corto plazo es inevitable".

En 2014 Bélgica amplió la ley sobre eutanasia vigente desde 2002 y se convirtió en el segundo país, después de Holanda, en despenalizar esa práctica médica en menores y el primero en hacerlo sin límites de edad.

Y es que la legislación holandesa establece que para optar a la eutanasia, además de cumplir con otras características, se debe tener más de 12 años.

Pero Bélgica no fija una edad mínima, sólo la noción de "capacidad de discernimiento" del menor.

Y éste es un concepto que genera controversia.

Son varias voces, entre ellas la de algunos pediatras y de líderes de iglesia, las que ponen en duda que un menor sea capaz de tomar una decisión tan difícil por sí mismo.