"Xenófoba y divisiva": la polémica propuesta del gobierno británico para que las empresas declaren cuántos extranjeros contratan

Amber Rudd
Image caption Amber Rudd, que apoyó la permanencia de Reino Unido en la UE, dijo que aceptaba el resultado y los temores del público que éste había puesto de manifiesto.

La acusaron de "encender la llama de la xenofobia y el odio", de pertenecer a un partido que "levanta muros" y promueve listas de extranjeros, y hubo incluso quien comparó su lenguaje con el de Hitler.

En su discurso esta semana durante el congreso anual del partido gobernante británico, el Conservador, la nueva ministra del Interior, Amber Rudd, desató feroces críticas cuando dijo que las compañías en este país deben declarar el porcentaje de trabajadores extranjeros que contratan, para favorecer el empleo de los británicos.

Rudd declaró que deseaba "limpiar el sistema" de las compañías que abusan de las regulaciones existentes y "alentarlas a que se comporten mejor".

La respuesta no se hizo esperar. Los líderes empresariales en este país calificaron la idea de "divisiva" y "perjudicial". Y la ministra tuvo que defender sus planes diciendo: "No me llamen racista" por hablar del asunto de la migración.

El líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, declaró que los conservadores "están encendiendo la llama de la xenofobia y el odio en nuestras comunidades y están tratando de responsabilizar a los extranjeros de sus propios fracasos".

Y el Partido Nacionalista Escocés (SNP) dijo que es "la demostración más vergonzosa de política de derecha reaccionaria de que se tenga memoria".

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Image caption Rudd dijo que hay compañías en este país que "se están saliendo con la suya" al no entrenar a suficientes trabajadores británicos.

La propuesta de Rudd -que es sólo un plan y aún debe ser discutido- forma parte de una serie de medidas diseñadas por el nuevo gobierno para "cambiar la opinión pública" y "los temores" sobre la inmigración después del voto para el Brexit, la salida de Reino Unido de la Unión Europea.

La ministra del Interior aseguró que hay compañías en este país que "se están saliendo con la suya" al no entrenar a suficientes trabajadores británicos.

Y dijo que la actual Prueba de Mercado Laboral -que requiere que, antes de contratar a extranjeros, los empleadores anuncien las vacantes disponibles durante 28 días y comprueben que no hay residentes o nativos británicos disponibles para realizar ese trabajo- debe hacerse más estricta.

Además declaró que haría más difícil los requisitos para que las universidades acepten a estudiantes extranjeros.

"Lenguaje cuidadoso"

Dado el clima que reina en Reino Unido tras la votación del Brexit, el asunto de la inmigración y de cómo reducir el número de extranjeros que entran al país, sigue siendo un asunto muy delicado. Y los políticos lo saben.

La BBC le preguntó a la ministra si había sido cuidadosa con el lenguaje que utilizó en su discurso.

"Estoy muy consciente del lenguaje y cuando miré el discurso pensé en la forma cómo debía presentarlo", respondió.

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Image caption Las universidades "deben ser más selectivas en los cursos que ofrecen", dijo Rudd.

A las críticas de que Rudd básicamente está diciendo que los extranjeros no son bienvenidos aquí, y que está presentando una forma de racismo, ella respondió: "¿Acaso eso no es vergonzoso que no podamos tener una conversación sobre inmigración?".

"Debemos ser capaces de poder tener una conversación sobre las habilidades que deseamos tener en Reino Unido".

Y posteriormente la ministra insistió en su defensa: "Lo que esto deja en claro es que no debemos ignorar el hecho de que la gente quiere hablar sobre inmigración, y si hablamos sobre inmigración, no me llamen racista".

"Divisiva y perjudicial"

El discurso de Rudd causó reacciones airadas de los líderes empresariales en este país.

Adam Marshall, director general de la Cámara de Comercio Británica, dijo que tener una fuerza laboral global no debe ser visto como "un símbolo de vergüenza".

Tim Thomas, director de políticas laborales de EEF, una asociación de productores, dijo: "El concepto de empresas informando sobre el número de trabajadores que no son británicos será un anatema para todos los empleadores responsables".

Agregó: "esta propuesta será divisiva y perjudicial para las fuerzas laborales diversas y multiculturales de Reino Unido".

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Image caption "Este tipo de política divisiva no tiene lugar en el Reino Unido del siglo 21", dijo el parlamentario conservador Neil Carmichael.

Cuando la BBC le preguntó a Amber Rudd si estaba pidiendo que se "nombrara y avergonzara" a las compañías que no informen sobre la nacionalidad de su fuerza laboral, dijo que esto "no es algo que definitivamente vamos a hacer", pero que esta era "una de las herramientas" bajo revisión "como una forma de alentar a la gente a que se comporte mejor".

"Perturbadora"

También hubo críticas dentro de su propio partido conservador.

"Esta política perturbadora alejará a personas y empresas, eliminará la compasión de la sociedad británica, y no debe perseguirse más", declaró el diputado conservador Neil Carmichael.

"Este tipo de política divisiva no tiene lugar en el Reino Unido del siglo XXI".

Hubo quien llevó las críticas más lejos. El locutor de la estación de LBC Radio, James O'Brien, dijo que el discurso de la ministra era similar a la retórica que se encuentra en las páginas de "Mi Lucha", el tratado autobiográfico sobre ideología política de Adolf Hitler.

"Quiero leerles algo del discurso de Amber Rudd ayer" dijo en su programa James O'Brien.

"El Estado debe establecer una línea firme que distinga entre quienes, como miembros de la nación, son el fundamento y la base de su existencia, y aquéllos que están domiciliados en el Estado, simplemente como asalariados para subsistir aquí".

O'Brien siguió leyendo: "Es muy importante que las firmas declaren cuánta de su fuerza laboral es extranjera porque ellos están domiciliados en este Estado simplemente como asalariados para su subsistencia".

Y el locutor agregó: "No. Esto no es parte del discurso de Amber Rudd. Lo siento mucho. Esto es de 'Mi lucha', de Adolf Hitler".

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