Elecciones en Estados Unidos: 5 grandes problemas que Donald Trump enfrentará en la presidencia

Una persona sin hogar pide dinero en una calle en Estados Unidos. Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption Más de 43 millones de personas viven en la pobreza en Estados Unidos.

Única superpotencia, principal economía, mayor poder militar, el país con la mayor influencia en las instituciones internacionales y sede de las mejores universidades; Estados Unidos acumula títulos que le permiten subirse al podio en una larga lista de categorías mundiales.

Sin embargo, el país más poderoso del planeta también padece de una serie de importantes problemas internos.

Se trata, en muchos casos, de asuntos que paradójicamente han sido resueltos en países menos ricos: desde un disfuncional sistema de salud hasta las crónicas fallas de una infraestructura que tuvo sus tiempos de gloria hace varias décadas y que ahora requiere de una urgente modernización.

BBC Mundo te cuenta cuáles son algunos de los desafíos a los que deberá enfrentarse el sucesor de Barack Obama en la Casa Blanca.

Salud precaria

"Ésta es la más importante legislación social desde la creación de la Seguridad Social en 1930", aseguró el presidente Barack Obama en diciembre de 2009, cuando el Senado aprobó la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible, que establecía la reforma sanitaria popularmente conocida como Obamacare.

La ley entró en vigor en enero de 2014. Desde entonces, el porcentaje de personas que no tenían seguro médico se redujo de 20% a 13%, una cifra histórica en ese país, gracias a que pudieron asegurarse unos 20 millones de ciudadanos que no tenían cobertura de salud.

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Image caption Se estima que las primas del Obamacare aumentarán 25% este año.

Sin embargo, aún hay unos 24 millones de adultos sin seguro médico y las compañías aseguradoras empiezan a resentir en sus finanzas un fuerte impacto de la normativa.

Se estima que cuatro de las mayores aseguradoras del país perderán unos US$2.000 millones este año, por lo que varias de ellas están planeando reducir drásticamente el número de estados en los que prestan servicios a través del Obamacare.

Por si fuera poco, las primas de 2017 se incrementarán en un 25% en 38 estados del país, de acuerdo con cálculos del Departamento de Salud y Servicios Humanos.

Pero, las dificultades del Obamacare son solo una parte de los problemas que enfrenta el sistema de salud estadounidense.

Según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), correspondientes a 2014, Estados Unidos es el país desarrollado que mayor porcentaje de su Producto Interior Bruto dedica a la atención sanitaria: 16,58%, superando ampliamente a países como Suiza, Japón, Francia y Alemania, que dedican 11%.

Gasto sanitario anual per cápita

US$9.024

Estados Unidos

  • US$6.787 Suiza

  • US$5.119 Alemania

  • US$4.367 Francia

  • US$3.971 Reino Unido

También es el país con el mayor gasto en salud per cápita: US$9.020, superando por amplia diferencia al segundo país, Suiza, que destina US$6.787.

Según un estudio del Commonwealth Fund, estas diferencias no se deben a que los estadounidenses acudan más al médico (cosa que no hacen), sino a que hacen uso más frecuente de costosos equipos tecnológicos y a que los precios de la atención sanitaria así como de las medicinas son mucho más altos que en otros países.

El informe cita el ejemplo de una cirugía para hacer un bypass coronario: en Estados Unidos cuesta US$75.000 y en Holanda, unos US$15.000.

La inversión en salud tampoco se ve reflejada en indicadores como la esperanza de vida, en los que Estados Unidos aparece en el puesto 26, por detrás de Japón y de toda Europa occidental.

Una infraestructura envejecida

"¿Vas a viajar por carretera este verano? Disfruta de la deteriorada infraestructura de Estados Unidos".

Ese era el título de un reportaje publicado en julio pasado por el diario británico The Guardian, que envío a una de sus reporteros en un viaje por tierra de Nueva York a Los Ángeles para comprobar de primera mano el mal estado en el que se encuentran las carreteras.

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Image caption La extensa red vial de Estados Unidos necesita ser rehabiilitada.

Pero, los problemas de infraestructura de Estados Unidos van mucho más allá.

La Sociedad Estadounidense de Ingeniería Civil publicó en 2013 un informe en el que evalúa el estado de la infraestructura de todo el país en 17 categorías distintas y les va adjudicando notas con letras al estilo de los reportes escolares en ese país: A, para excelente; B, para bueno; C, para mediocre; D, para precario; y F, para fallido.

¿La nota general del país? D+.

De todos los sectores analizados, el único que obtuvo una B fue la gestión de residuos sólidos; mientras que áreas tan importantes como agua potable, carreteras, transporte público, aviación y escuelas recibieron una D.

"La infraestructura es un reto para Estados Unidos. Tenemos la necesidad económica de invertir en ella, pues el no hacerlo le cuesta a cada familia estadounidense unos 3.400 dólares anuales", dijo Casey Dinges, director general de Asuntos Públicos de la Sociedad Estadounidense de Ingeniería Civil, en entrevista con BBC Mundo.

Explicó que esa pérdida se debe al impacto económico negativo de no tener una infraestructura en buenas condiciones.

"Estados Unidos corre el riesgo de perder 3.900 billones de dólares de PIB y 2,5 millones de trabajos para el año 2025 si no aumentamos la inversión en infraestructura", añadió.

El estado de la infraestructura en Estados Unidos
Energía D+ Escuelas D
Parques públicos C- Transporte público D
Carreteras D Ferrocarriles C+
Puertos C Vías navegables interiores D-
Aguas negras D Aeropuertos D
Diques D- Desechos sólidos B-
Agua potable D Desechos peligrosos D
Puentes C+ Represas D
Valoración:
A= Excelente B= Bueno C= Mediocre D=Precario

Dinges destacó que aunque en los últimos tiempos ha habido algún aumento de la inversión por parte de los estados, así como alguna inversión privada en sectores como los ferrocarriles, en general, no se ha hecho aún el tipo de inversión que hace falta para cambiar la situación de forma evidente.

Más pobreza y desigualdad

La llamada "tierra de las oportunidades" parece haber dejado de cumplir con su promesa.

La idea de que en Estados Unidos todos tienen posibilidades de progresar se aleja cada vez más de lo que indican las estadísticas.

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Image caption País de contrastes, el lujo y la pobreza conviven en Estados Unidos.

Según el último informe "El Estado de la Unión", publicado en marzo pasado por el Centro de la Universidad de Stanford sobre Pobreza y Desigualdad, quienes nacen en familias de altos ingresos resultan mucho más beneficiados en Estados Unidos que quienes pertenecen a familias pudientes en otros países desarrollados.

El estudio elabora una clasificación a partir de variables como el mercado laboral, la pobreza, la red de protección social, la desigualdad y la movilidad económica.

¿El resultado? Estados Unidos queda en el último lugar de una lista de 10 países ricos. En otra clasificación hecha modificando algunas variables y añadiendo otros 10 países menos prósperos, Estados Unidos queda en la posición 17 de 20, solo por delante de España, Estonia y Grecia.

¿A qué se debe esto? "Estados Unidos tiene una anémica red de protección social y una desigual distribución de la riqueza que le son características", indica el informe.

Los autores alertan que pese a que históricamente se ha considerado a Estados Unidos como "una máquina generadora de empleos", en la actualidad el país está en octavo lugar entre los 10 países de la lista en cuanto a la participación de las mujeres en el mercado de trabajar y de noveno, en cuanto a los hombres (sólo por detrás de España).

Ranking de pobreza y desigualdad entre países desarrollados
Finlandia 1
Noruega 2
Australia 3
Canadá 4
Alemania 5
Francia 6
Reino Unido 7
Italia 8
España 9
Estados Unidos 10
Fuente: Informe sobre Pobreza y Desigualdad de la Universidad de Stanford, 2016.

El informe destaca que Estados Unidos también se ubica en el último lugar entre esos 10 países en términos de desigualdad.

Los autores atribuyen gran parte de este problema a la carencia de una red de seguridad social, por lo que aseguran que las mejoras que se puedan hacer en este campo redundarán grandemente.

"No necesitaríamos, por ejemplo, una red de protección social de proporciones socialdemócratas. Incluso si Estados Unidos se ajustara solo al estándar de otras economías liberales (especialmente de Reino Unido) se harían un gran avance en la reducción de la pobreza", apuntan.

Según datos del censo oficial en 2015, 43,1 millones de estadounidenses viven en la pobreza, lo que equivale al 13,5% de la población del país.

Tensión racial

Paradójicamente, luego de que el primer presidente negro haya pasado ocho años en la Casa Blanca, las relaciones interraciales en Estados Unidos están en uno de sus momentos más difíciles de las últimas décadas.

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El conciliador discurso de Donald Trump tras la victoria

De acuerdo con un estudio del Pew Research Center publicado en junio pasado, 61% de los afroestadounidenses y 45% de los blancos consideran que las relaciones interraciales en el país son "generalmente malas".

Solo 8% de los negros consideran que en el país se han hecho los cambios necesarios para darles igualdad de derechos que a los blancos y 43% considera que estos cambios nunca ocurrirán.

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Image caption Varios casos cuestionados en lo que ciudadanos negros murieron a manos de la policía elevaron las tensiones raciales.

Las tensiones se han hecho evidentes en las multitudinarias protestas para denunciar la violencia policial en contra de los negros y en el surgimiento del movimiento Black Lives Matter (Las vidas de los negros importan), creado en 2013.

Blancos y negros difieren mucho en sus visiones sobre el racismo. Mientras 64% de los negros consideran que los afroestadounidenses son discriminados en su trabajo, sólo 22% de los blancos lo cree.

De igual modo, 84% de los negros cree que la policía no les trata igual que a los blancos, opinión que comparte 50% de los blancos.

Más allá de estas valoraciones, durante el mandato de Obama la brecha entre los ingresos de ambos grupos se ha mantenido. El ingreso medio de un hogar blanco es de US$71.300, mientras que el de una familia negra es de US$43.300.

Los cambiantes retos de la seguridad

El pasado sábado 17 de septiembre, 29 personas resultaron heridas por la explosión de una bomba artesanal colocada en una calle de Manhattan. Al día siguiente, domingo 18, en una acción reivindicada por el autodenominado Estados Islámico, un hombre armado con un cuchillo apuñaló a 8 personas en un centro comercial en Minnesota.

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Image caption La explosión de una bomba casera en Manhattan en septiembre reavivó las preocupaciones de los habitantes de Nueva York por su seguridad.

El lunes 19, las autoridades hallaron unos cinco artefactos explosivos en una mochila abandonada en la estación de trenes de Elizabeth, en Nueva Jersey.

Esta seguidilla de actos reavivaron en los ciudadanos los temores que les acompañan desde que Estados Unidos se sintió vulnerado con los ataques en Nueva York y Washington del 11 de septiembre de 2001.

Esos atentados cambiaron la percepción de seguridad que tenían los estadounidenses al punto que 80% de los votantes para las próximas elecciones presidenciales consideran el tema del terrorismo como "muy importante" a la hora de definir su voto. Se trata de la segunda preocupación de los estadounidenses, sólo superada por la situación económica.

"Un reto que tendrá el próximo presidente es asegurarse de que el país se mantiene a salvo y seguro, a medida que cambian las amenazas", explicó Henry Willis, investigador para temas de Seguridad Interior y Defensa de la Corporación Rand.

El experto indicó que un segundo reto tiene que ver con la vulnerabilidad del país ante las amenazas de ciberataques, como el ocurrido hace poco en el que miles de aparatos domésticos fueron infectados por un virus y usados para atacar los servicios de internet.

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Image caption Decenas de miles de niños han emigrado a Estados Unidos en los últimos años sin estar acompañados de ningún adulto.

En tercer lugar, Willis señaló que el país tiene que prepararse para hacer frente a eventos transnacionales que puedan afectar a todo el continente americano.

Entre estos incluye desde enfermedades como el virus del zika hasta procesos de inestabilidad regional que puedan llevar, por ejemplo, a procesos de migración masiva como el vivido por Estados Unidos en 2014 con la llegada de miles de menores indocumentados procedentes de Centroamérica.

"En temas de seguridad no puedes dejarte sorprender y tienes que ser capaz de anticipar los nuevos asuntos que puedan surgir", advirtió.

¿Un líder sin liderazgo?

Independientemente de quien gane las elecciones, el nuevo presidente tendrá un desafío adicional: el establecimiento de un liderazgo claro y reconocido por todo el país o, al menos, por una mayoría suficiente que le permita contar con la fuerza política necesaria para hacer frente a todos los retos anteriores.

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Lágrimas y vítores en Nueva York tras victoria de Donald Trump en EE.UU.

No será una tarea fácil, pues tanto el aspirante republicano, Donald Trump, como su rival demócrata, Hillary Clinton, son los candidatos presidenciales con mayor nivel de rechazo en sus respectivos partidos de la historia.

Establecer su liderazgo será un paso primordial para poder impulsar los cambios que el país necesita.

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