Por qué Hillary Clinton perdió las elecciones en EE.UU. pese a conseguir 2,8 millones de votos más que Donald Trump

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Image caption Clinton ganó en 20 estados y en Washington D.C.

"¿Qué pasó aquí? Lo acabo de actualizar, ¿alguien me lo puede explicar?".

El mensaje, plasmado sobre una imagen que mostraba los resultados de las elecciones presidenciales de Estados Unidos, lo escribió en un chat de WhatsApp Adam, un adolescente venezolano que no lograba entender las cifras.

Su perplejidad tenía sentido. Esos números mostraban que la candidata demócrata, Hillary Clinton, había conseguido un mayor número de votos que su rival republicano, Donald Trump, quien había sido anunciado como el ganador de la carrera por la Casa Blanca.

Más de dos meses después de las elecciones y ya con Donald Trump en la Casa Blanca, los datos otorgan a Clinton más de 2,8 millones de votos que al nuevo presidente: 65.844.954 para Clinton frente a 62.979.879 para Trump.

El nuevo presidente estadounidense no confía en estos números y anunció una investigación ya que cree que millones de personas votaron de forma ilegal a favor de Clinton.

Pero, ¿cómo puede ser que Clinton no sea presidenta pese a haber logrado casi más de 3 millones de votos que Trump?

Colegio Electoral

La causa reside en el hecho de que la elección presidencial en Estados Unidos es una votación indirecta.

Los ciudadanos con su voto, en realidad, lo que escogen es el llamado Colegio Electoral, un organismo conformado por 538 electores procedentes de todos los estados y de la capital Washington D.C.

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Image caption Los votantes escogen a los miembros del Colegio Electoral.

De acuerdo con la cantidad de habitantes que tienen, a cada estado se le permite elegir a un número determinado de miembros del Colegio Electoral para representar de forma proporcional a la población del país.

Pero las reglas de la mayoría de los estados establecen que el candidato que obtenga la mayoría de votos allí obtendrá todos los votos que corresponden a ese estado en el Colegio Electoral.

La consecuencia de ello es que para ganar las elecciones resulta más útil ganar en muchos estados aunque sea por un voto de ventaja que ganar en unos pocos estados por una abrumadora ventaja de millones de votos.

En el caso de Hillary Clinton, aunque consiguió 2,8 millones votos más que Donald Trump, sólo ganó en 20 estados y en Washington D.C., acumulando 227 sufragios correspondientes al Colegio Electoral.

Por su parte, Trump triunfó en 30 estados y sumó 304 votos del Colegio Electoral: 34 más de los 270 requeridos para hacerse con la presidencia de Estados Unidos.

Trump logró victorias clave pero ajustadas en los estados de Wisconsin, Michigan y Pensilvania, con una diferencia en total de unos 80.000 votos sobre Clinton.

Si esos pocos miles de votos hubieran ido a parar a la candidata demócrata y esta se hubiera impuesto en esos estados, ella sería hoy la presidenta de EE.UU.

¿Antidemocrático?

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Image caption Trump logró sumar 304 votos del Colegio Electoral.

Para quienes están acostumbrados a la elección presidencial directa, el sistema de Colegio Electoral puede parecer injusto y antidemocrático.

Su aplicación ha sido objeto de numerosas polémicas.

De hecho, con Hillary Clinton es la quinta vez que un candidato presidencial gana el voto popular pero resulta derrotado en el Colegio Electoral.

La ocasión anterior se produjo en el año 2000, cuando el candidato demócrata Al Gore perdió la presidencia ante el republicano George W. Bush, pese a aventajarle en más de 500.000 votos.

Los defensores del sistema de Colegio Electoral afirman que este método evita que en las elecciones sean ignorados los estados pequeños y las zonas rurales en favor de las grandes capitales, por lo que garantiza que los candidatos se vean forzados a buscar apoyo en todo el país.

Los críticos del sistema argumentan que, en la práctica, los candidatos ahora suelen concentrar sus esfuerzos en una decena de estados, como Florida u Ohio, considerados clave debido a que sus votantes no guardan de forma mayoritaria fidelidad a ninguno de los dos grandes partidos.

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Image caption Clinton no ha disputado los resultados de los comicios.

Aunque las encuestas señalan que la mayor parte de los ciudadanos son favorables a la adopción de un sistema de elección presidencial directa y el tema ha sido objeto de debate público, resulta poco probable que vaya a ser adoptado en el corto plazo.

La última vez que el tema fue debatido seriamente en el Congreso estadounidense fue en 1934, cuando una propuesta para eliminar el Colegio Electoral fue derrotada por apenas dos votos.

*Esta nota se publicó en noviembre de 2016 y ha sido actualizada tras conocerse la decisión de Donald Trump de iniciar una investigación sobre supuesto fraude en las presidenciales de EE.UU.

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