Albania: cómo un pequeño país se convirtió en el principal productor de marihuana al aire libre de Europa

La policía destruye una plantación de marihuana en Ducaj. Derechos de autor de la imagen AFP
Image caption La erradicación de las plantaciones de marihuana es una de las tareas de las autoridades.

Dicen que es "oro verde" para los agricultores en aprietos y se ha convertido en una industria de miles de millones de euros que florece en uno de los países más pobres de Europa: Albania.

El pequeño estado balcánico se ha convertido en el mayor productor de marihuana cultivada al aire libre del continente.

Fuera de un camino de tierra, en un pequeño pueblecito al norte de la capital albanesa, Tirana, hay una ruinosa casa de ladrillos a medio construir. Parece abandonada. No es así. El dulce y estimulante olor que sale de una de sus habitaciones revela su uso actual: producción de marihuana.

En su interior, el suelo está cubierto de la yerba puesta a secar.

"Hay unos 20 kilos aquí", dice el dueño del lugar. Es un joven, de unos veintitantos años, vestido con jeans ajustados. Es solo uno de los miles que están ganado dinero con el boom de la marihuana.

Image caption La marihuana secándose al sol.

En Albania, un kilo de esta droga ilegal se vende a entre 100 y 200 euros (US$106 a US$213). Pero, en Italia alcanza hasta 1.500 euros (US$1.600).

La mayor parte de la marihuana del país es exportada: al norte a través de Montenegro, al sur por Grecia o al oeste cruzando el Adriático hacia Italia.

No hay un mercado interior significativo.

Una fuente estima que esta industria ilícita puede valer unos 5.000 millones de euros (US$5.300 millones) al año. Eso es en torno a la mitad del Producto Interior Bruto de Albania.

Los 20 kilos de olorosa yerba que lentamente se secan con el sol que entra por la ventana no son todo lo que este hombre cultiva.

Image caption La mayor parte de la marihuana del país es exportada.

"He producido 350 kilos", dice.

"Este año casi cada casa de este pueblo cultiva marihuana. Muchas toneladas fueron producidas solo en este comunidad", agrega.

Este hombre tiene unos 15 empleados que le ayudan a recoger y procesar la plantación, así como guardias armados para protegerla.

Él dice que está a cargo de esto, pero probablemente pertenezca a una red más grande.

Pero, si todo el mundo está cultivando marihuana y todo el mundo parece estar al tanto de ello, ¿por qué no hay una redada policial?

"Le pago 20% a la policía. Todo el mundo tiene que pagar. Si tú no pagas, te llevan a la cárcel", dice.

Entonces, se pone a la defensiva.

"Esta es nuestra maldición. No hay trabajos aquí. No se gana dinero cultivando ninguna otra cosa. Sé que no es algo bueno lo que estoy haciendo, pero no hay otra forma", dice.

Image caption En los depósitos de la Policía hay miles de sacos de marihuana que fueron incautados durante las redadas.

Alto desempleo

Durante décadas, los albaneses vivieron bajo un férreo y cerrado régimen.

Luego, tras la caída del comunismo, vino una época marcada por la agitación social y el rápido crecimiento del crimen organizado.

Un cuarto de siglo después, el desempleo sigue siendo alto y la corrupción está extendida, lo que crea las condiciones para favorecer el comercio de la marihuana.

El gobierno ha tenido algún éxito en la lucha contra esta industria ilegal.

Afirma que más de dos millones de plantas de marihuana han sido destruidas este año y, ahora que la temporada de cultivo terminó este año, la policía se concentra en confiscar la droga que está siendo preparada para ser exportada.

Algunas de las incautaciones han sido enormes.

En un gran almacén en el pueblo de Rreshen, escondido entre las montañas al norte de Tirana, se amontona la marihuana sobre estantes de malla. En el piso de hormigón, hay más montículos enormes de la droga. Sacos llenos se encuentran alrededor y la yerba se desborda por las puertas traseras abiertas de una furgoneta.

Image caption Los productores guardan la marihuana en almacenes acondicionados para ello.

En medio de este mar de marihuana, se encuentra el funcionario policial a cargo, Agron Cullhaj, quien afirma que se trata del cargamento más grande hallado en esta área.

En este sitio hay más de cuatro toneladas de marihuana, cuyo valor en las calles de Italia puede llegar a unos 6 millones de euros (US$6,41 millones).

"Cuando asumí el cargo en 2013, empecé a planear un enorme esfuerzo contra el cultivo ilegal de marihuana", dice el ministro de Interior, Saimir Tahiri.

En su tarea de librar a Albania del flagelo de la marihuana, el gobierno cuenta con el apoyo de Italia.

Image caption La marihuana es almacenada en furgonetas para su transporte.

Redadas

La Guardia di Finanza italiana paga por las labores de vigilancia aérea para identificar las plantaciones y son sus estadísticas las que citan los políticos albaneses.

"Entre 2013 y 2016, las cifras muestran una reducción de más de 30% en el área cultivada con marihuana en Albania. Eso quiere decir que vamos por buen camino", dice Tahiri.

Esa reducción de 30% obedece principalmente a la enorme operación policial realizada en 2014, en la que se destruyó la muy asentada industria de la marihuana en Lazarat, un pueblo al sur del país que alguna vez fue conocido como la capital europea de la droga.

En la redada, en la que participaron las fuerzas especiales y vehículos blindados, fueron incautadas muchas toneladas de marihuana y miles de plantas fueron destruidas.

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Image caption La policía realiza redadas en busca de los responsables del negocio de la marihuana.

Pero si se comparan las cifras de los italianos de 2015 y 2016, se ve que se quintuplicó al área cultivada de marihuana.

Algunas fuentes en Albania sugieren que muchas comunidades se han dedicado a la producción de drogas por primera vez este año.

La corrupción es fundamental para el éxito del negocio ilícito. Eso lo reconoce el ministro de Interior.

"Sin duda, la policía ha sido corrompida. Desde mi primer día en el despacho, más de 3.000 funcionarios policiales han sido sometidos a investigación penal o disciplinaria. Eso es casi el 20% de toda la fuerza", dijo.

No todos los funcionarios han sido procesados por casos relacionados con la marihuana. La corrupción en Albania se manifiesta en múltiples formas en la vida cotidiana.

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Image caption Tras la redada en Lazarat, la policía erradicó los cultivos de marihuana.

Buen negocio

Otra razón por la que el negocio de la marihuana es difícil de extinguir es que paga bien: unos 20 euros (US$21,36) al día en algunos lugares.

"Como mesero solo me pagaban un tercio de lo que ganaba con la marihuana", dice un joven de 20 años cuyos padres le impidieron seguir yendo a trabajar cuando se enteraron a qué se dedicaba.

Él vive a las afueras de Tirana, en un suburbio al que emigraron las familias campesinas cuando colapsó el comunismo a inicios de la década de 1990.

Ellos vinieron buscando trabajo, pero más de dos décadas más tarde sigue siendo difícil hallar un empleo estable y legal. La yerba ha llenado un vacío.

"A las 4 de la tarde ves una multitud de personas yendo a trabajar. Las calles se llenan de mujeres, hombres, jóvenes, incluso niños…".

Flotas de furgonetas se llevan a los trabajadores al campo. En la temporada de cultivo el trabajo es en las plantaciones, pero después de la cosecha se dedica a preparar y empacar la droga lista para su exportación ilegal.

Los críticos dicen que estos jornaleros son los que con más probabilidad caen en las redadas policiales, mientras que los peces gordos escapan, y que incluso si alguien con vínculos con el crimen organizado es atrapado, hay pocos juicios por cargos graves como el de pertenencia a una red criminal.

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Image caption La policía quema los cultivos de marihuana que encuentra en las redadas.

El ministro Saimir Tahiri dice que eso no es cierto.

"No hemos escogido ir detrás de los campesinos que cultivan un área pequeña para matar su pobreza. Vamos tras aquellos que, según nuestro análisis, son los peces gordos. Tenemos casi 1.600 procesos judiciales en marcha, hemos hecho más de 400 arrestos, lo que muestra que perseguimos a quienes financian, organizan y obtienen ganancias de este negocio", afirma.

En muchos círculos en Albania hay una gran preocupación sobre el impacto que tendrá la producción de la marihuana y cómo se puede convencer a la gente joven -que ambiciona y está impaciente por tener una vida mejor- para que no caigan en ello.

"Hay demasiados jóvenes en las cárceles. Yo creo que son víctimas", dice el sacerdote Gjergj Meta.

"Muchos de ellos están convencidos de que pueden hacer mucho dinero. Así que el cultivo de la marihuana no nos ofrece una cultura de trabajo. La gente está desesperada. No ven un futuro", agrega.

Image caption El oficial Agron Cullhaj estuvo a cargo de la incautación de marihuana en el pueblo de Rreshen.

Gjergj escribió una carta que fue publicada en internet y se hizo viral. Se la dirigió a un joven imaginario.

"Puede que no seas capaz de leer esta carta. Quizá estás cuidando marihuana en un campo, procesándola, cargándola en sacos, o quizá estés en la cárcel…", escribió.

Luego con una bella prosa describió cómo la difícil historia de Albania (el comunismo, el culto a los hombres fuertes, el crimen organizado) ha reducido las oportunidades.

El texto concluye con un llamado a los jóvenes a dar la espalda a los campos de marihuana.

Pero con pocas alternativas, se trata de una llamada que probablemente caerá en oídos sordos.

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