Qué busca Mohammed Bin Salman, el príncipe heredero de Arabia Saudita, con su ofensiva para conquistar Asia

Mohammed bin Salman Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption Mohammed bin Salman acaba de terminar una gira por Asia.

Arabia Saudita se ha embarcado en una ofensiva diplomática global para mejorar su imagen.

En los últimos días nombró por primera vez a una mujer como embajadora, y nada menos que en Estados Unidos.

Y el líder de facto del reino, el príncipe heredero Mohammed bin Salman, acaba de concluir una gira de alto perfil en Asia, en la que se discutieron inversiones y acuerdos comerciales valorados en miles de millones de dólares en China, Pakistán e India.

Han pasado menos de cinco meses desde que Occidente descubrió con horror el espeluznante y planificado asesinato de Jamal Khashoggi, periodista saudita crítico de las políticas del reino, que ocurrió en el consulado de Arabia Saudita en Estambul, Turquía.

La Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. y organismos similares concluyeron que lo más probable es que el príncipe estuviera detrás del asesinato, algo que las autoridades sauditas niegan vehementemente.

Y mientras que antes de ese episodio al heredero antes lo agasajaban en distintos países del mundo, en la última cumbre del G20, celebrada en Buenos Aires a finales del año pasado, muchos los evitaron.

Honores

MBS, como también se le conoce, se enfrenta a la crítica constante de medios occidentales, no solo por Khashoggi, sino por encarcelar a manifestantes pacíficos, incluyendo mujeres, y por continuar con la catastrófica guerra en Yemen.

¿Entonces qué hace? Va al este, al igual que hicieron otros líderes del Golfo Pérsico en 2011, cuando Europa criticó las prácticas autócratas en la región.

Y en el este lo recibieron con la alfombra roja.

Derechos de autor de la imagen Reuters
Image caption MBS posa con el embajador chino en Arabia Saudita en una visita a la muralla china.

En Pakistán, un país con un arsenal nuclear que atraviesa una difícil situación económica, el príncipe mostró la generosidad saudita.

Recibió los honores de un saludo con 21 cañonazos y fue escoltado por aviones de combate. También le regalaron una metralleta bañada en oro.

En India fue recibido cálidamente por el primer ministro, Narendra Modi, y habló de millonarios acuerdos comerciales, particularmente en el sector energético.

Y en China, la superpotencia asiática, el príncipe conversó con el presidente Xi Jinping y firmó un acuerdo porUS$10.000 millones destinados a una refinería.

Retos

Los miembros de la familia real saudita no viajan solos. Si eres el príncipe heredero y el líder de facto, te llevas a un séquito de 1.100 personas que viajan en varios aviones y se alojan en centenas de habitaciones de hoteles. También te llevas un gimnasio portátil personal.

Entre las personas que viajan con MBS, se encuentran periodistas que trabajan para medios controlados por el Estado que le cuentan a los sauditas lo bien que fue recibido.

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Image caption Reema Bint Bandar al-Saud (d), conversando con Theresa May en 2017, es la primera mujer embajadora de Arabia Saudita.

La posición del heredero en Arabia Saudita no está en riesgo en el país, no hay contendores al trono.

Pero recibir una bienvenida cálida al llegar a importantes naciones asiáticas funciona bien con la audiencia saudita y ayuda a disipar la idea de que MBS es un paria tras el asesinato de Khashoggi.

EE.UU. sin embargo, es un reto mayor. No es una coincidencia que la nueva embajadora saudita en Washington sea una mujer.

La princesa Reema bint Bandar Al Saud es una exitosa empresaria. También ha abogado para que las mujeres en el reino tengan mayor participación en la sociedad.

Pero tendrá que lidiar con un Congreso crítico y con medios que han reportado extensamente violaciones a los derechos humanos en Arabia Saudita.

Su predecesor en el puesto, el príncipe Khalid bin Salman Al Saud, se fue de Washington precipitadamente tras lo ocurrido con Khashoggi. Se le ha acusado de ser cómplice en su asesinato, algo que él niega.

Se le dijo que no regresara al país sin tener una explicación clara de lo ocurrido.

Disyuntiva

¿Y dónde queda Europa? En una disyuntiva.

Arabia Saudita es el socio comercial más grande del Reino Unido en el Medio Oriente. Alrededor de 50.000 puestos de trabajo dependen de esa relación.

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Image caption En India, el príncipe heredero habló de millonarios acuerdos comerciales.

Con su enorme riqueza petrolera, el reino del desierto es un mercado inmenso para exportaciones y, controversialmente, un importante cliente de armas británicas.

Las relaciones con los británicos y los franceses se han enfriado, pero ninguno de esos países ha tomado medidas significativas en contra de Riad, la capital del reino.

Alemania, sin embargo, reaccionó al asesinato de Khashoggi con la suspensión de exportaciones de armas, lo que afecta la relación comercial con el Reino Unido porque componentes de los aviones de combate Typhoon se elaboran en Alemania.

El mensaje de Arabia Saudita a Occidente parece ser doble.

Al acercarse a importantes naciones asiáticas, dice: "Tenemos otros amigos en el mundo y estamos muy complacidos de poder hacer negocios con ellos".

Y al enviar a una mujer joven como embajadora a Washington, dice: "Sabemos que tenemos varias cosas por arreglar, así que estamos dispuestos a escuchar lo que tienes que decir".

Sin embargo, lo que le importa a los críticos de Arabia Saudita, es si esto hará alguna diferencia en la forma en la que la disidencia política se suprime en el reino, algo que sigue avergonzando a los gobiernos occidentales que hacen negocios con Riad.

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