Doan Thi Huong, la vietnamita acusada de haber matado al medio hermano de Kim Jong-un, es condenada a 3 años de cárcel

Doan Thi Huong Derechos de autor de la imagen EPA
Image caption De haber sido declarada culpable, Doan Thi Huong podría haber sido condenada a la pena capital.

Doan Thi Huong, la vietnamita acusada de haber matado a Kim Jong-nam, el medio hermano del líder norcoreano Kim Jong-un, se declaró culpable este lunes de un cargo de menor gravedad que le ha permitido librar la pena de muerte.

Huong admitió ante una corte de Malasia haber "causado daño voluntario con un arma peligrosa" a Kim Jong-nam.

La mujer, que está en la cárcel desde febrero de 2017, fue sentenciada a tres años y cuatro meses de prisión. Aunque, según la ley malasia, podrá ser liberada en mayo, dijo su abogado.

De haber sido declarada culpable de asesinato, Huong podría haber recibido la pena capital.

Kim Jong-nam, que no guardaba buenas relaciones con su medio hermano, fue asesinado a plena luz del día en 2017 en el aeropuerto de Kuala Lumpur, donde Huong y la indonesia Siti Aisyah le rociaron el agente nervioso VX en la cara.

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Image caption El 14 de marzo, el abogado de Huong dijo que ella no había podido dormir desde la inesperada liberación de Siti Aisyah.

Ambas aseguraron que habían sido contratadas para realizar una broma para un programa de televisión y que pensaban que el espray con el que rociaron a Kim Jong-nam contenía perfume.

La fiscalía malasia, sin embargo, retiró el pasado 11 de marzo los cargos contra Aisyah de manera inesperada y sin dar explicaciones. La mujer fue devuelta a su país ese mismo día en un jet privado.

Una salida que guarda las apariencias

Huong no corrió la misma suerte. Pese a los pedidos del gobierno vietnamita de que su ciudadana fuera tratada de la misma forma que Aisyah, la fiscalía continuó con el caso sin dar más razones.

Ahora, la sentencia contra Huong por un delito de menos gravedad significa que, en la práctica, nadie ha rendido cuentas de la muerte de Kim.

Según el corresponsal de la BBC en el sudeste asiático, Jonathan Head, este veredicto le permite a Malasia una salida a un asesinato bochornoso de una forma que guarda las apariencias pero, a la vez, será vista por muchos como justa para la acusada que quedaba.

Sin embargo, también significa que ninguna de ellas podrá testificar y dar detalles de cómo fueron captadas para participar en la conspiración o de quién las reclutó.

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