75 años del Día D: por qué Rusia ve de manera diferente a Occidente el Desembarco de Normandía

Ilustración montada con la costa norte francesa y las banderas de los ejércitos aliados que participaron en el Día D.
Image caption En Rusia, la conmemoración del Desembarco de Normandía no es tan importante como otras victorias soviéticas durante la Segunda Guerra Mundial.

Mientras esta semana Occidente conmemoró el 75 aniversario del Día D, el inicio de la campaña para liberar Europa de la ocupación nazi, para los rusos -entonces soviéticos y socios de los Aliados en la derrota de Hitler- la fecha pasó casi desapercibida.

Todo a pesar de que la antigua Unión Soviética fue, con diferencia, la nación que más vidas perdió en la contienda: más de 25 millones.

Pero pese a la contribución del Ejército Rojo, este año en los actos conmemorativos celebrados en Normandía (Francia) y Portsmouth (Inglaterra), no estuvo el presidente ruso, Vladimir Putin, ni ningún otro alto representante de Rusia.

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Image caption Altos representantes del frente aliado en la Segunda Guerra Mundial conmemoraron esta semana el 75 aniversario del Desembarco de Normandía.

Sí estuvieron el presidente de Francia, Emmanuel Macron; la canciller alemana, Angela Merkel; la primera ministra británica, Theresa May; y hasta el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, entre otros muchos líderes mundiales.

No haber sido invitado, sin embargo, poco pareció importarle a Putin, quien durante una rueda de prensa el jueves en San Petersburgo aseguró que "no era un problema" .

"Tampoco nosotros invitamos a todo el mundo a nuestros eventos. ¿Por qué tendrían que invitarme a todos lados? Tengo suficientes asuntos de los que ocuparme aquí", justificó el gobernante que sí fue invitado a los actos conmemorativos del 70 aniversario en 2014.

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Image caption Putin asegura no sentirse ofendido por no haber sido invitado a los actos del 75 aniversario del Día D, aunque sí estuvo en los eventos de hace cinco años.

Sus palabras llegaron después de que la cancillería rusa minimizara la importancia del Día D.

"El desembarco de Normandía no fue decisivo para el resultado de la Segunda Guerra Mundial y la Gran Guerra Patriótica. El fin (de la guerra) tuvo que ver con las victorias del Ejército Rojo, principalmente en Stalingrado y Kursk. Durante tres años, Reino Unido y luego Estados Unidos alargaron la apertura del segundo frente".

Y lo cierto es que en Rusia, explica Olga Ivshina desde el servicio ruso de la BBC, se tiene la visión de que el Desembarco de Normandía no hubiera ocurrido sin la insistencia soviética de abrir un segundo frente y sin el avance de las tropas soviéticas por Europa tras ganar importantes batallas a los alemanes.

Un segundo frente "forzado"

El Ejército Rojo había estado luchando contra las fuerzas alemanas en el este durante casi tres años en el momento del Día D y había logrado hacer retroceder gradualmente a las tropas alemanas desde 1943.

Moscú llevaba desde agosto de 1942 instando al entonces primer ministro británico, Winston Churchill, y a su homónimo francés, Albert Lebrun, a que abriesen un segundo frente en el oeste para frenar las pretensiones de Hitler en Europa.

Esta pasividad del frente aliado fue recordada esta semana por la portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores ruso, Maria Zakharova.

"Había un deseo expreso de esperar al máximo el debilitamiento del poder militar de Alemania como consecuencia de las pérdidas que había sufrido en el este, mientras también perdía efectivos en el oeste", dijo el miércoles Zakharova.

Image caption El 6 de junio de 1944, fuerzas británicas, estadounidenses y canadienses invadieron la costa de Normandía, en el norte de Francia.

Así que en Rusia, el Desembarco de Normandía fue casi una respuesta a las continuas advertencias soviéticas.

"Para Rusia ese segundo frente fue forzado por el avance alemán por un lado, y por el otro, el rápido progreso de las tropas soviéticas en Europa tras importantes victorias contra los nazis", apunta Ivshina.

Esas batallas fueron las de Kursk, en menor medida, y sobre todo la de Stalingrado, que según el discurso ruso sí fueron determinantes para el fin de la guerra.

Image caption Tras el Día D, los Aliados empezaron a recuperar posiciones en la Europa continental perdidas contra los alemanes.

"Como señalan los historiadores, el Desembarco de Normandía no tuvo un impacto decisivo en el resultado de la Segunda Guerra Mundial y la Gran Guerra Patria. Fue consecuencia de las victorias del Ejército Rojo, principalmente en Stalingrado (a fines de 1942) y Kursk (a mediados de 1943)", afirmó Zakharova ante los reporteros.

La batalla de Stalingrado

Los nazis atacaron la ciudad de Stalingrado, renombrada Volgograd en 1961, el 19 de agosto de 1942.

Situada en el suroeste del país, era una ciudad de una gran importancia estratégica para los alemanes en sus anhelos de ocupar el sur de Rusia y hacerse con el control de los campos petrolíferos del Cáucaso.

Además, tenía relevancia simbólica por su nombre, que honraba al entonces líder de la Unión Soviética, Joseph Stalin.

Tras seis meses de feroces combates, las tropas soviéticas vencieron al Sexto Ejército alemán en febrero de 1943. Era la primera derrota que sufría el Ejército alemán desde el inicio de la guerra.

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Image caption En lugar de recordar el Día D, los rusos conmemoran la batalla de Stalingrado, considerada una de las más sangrientas de la historia moderna.

Fue una de las batallas más sangrientas de la historia moderna. Rusia estima que cerca de dos millones de soldados y civiles murieron durante los meses que se prolongó la contienda, considerada uno de los principales puntos de inflexión de la Segunda Guerra Mundial.

El excorresponsal de la BBC en Rusia, Daniel Sandford, dijo en la celebración del 70 aniversario de la batalla de Stalingrado que el vasto número de muertos no es la única razón por la cual la batalla tiene un gran significado en Rusia.

"Se ve como el momento en que la suerte cambió para los nazis", afirma Sandford en un análisis de 2013.

Ivshina concuerda que esta percepción se mantiene hoy en día y las declaraciones de los representantes del ministerio de Exteriores ruso esta semana parecen corroborarlo.

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