El video en el que un corredor tira las pertenencias de una persona sin techo: ¿qué pasó con los implicados, un año después?

Hombre tirando las cosas de un sin techo a la basura Derechos de autor de la imagen J.J. Harris
Image caption Las acciones de "Jogger Joe" generaron un debate sobre el tratamiento a las personas sin techo en California y EE.UU.

En junio de año pasado un video en el que se veía a un corredor tirando las pertenencias de una persona sin techo se volvió viral y atizó el debate sobre los problemas de vivienda, la gentrificación y el racismo en Estados Unidos.

En las imágenes, capturadas en un parque público de Oakland, California, se ve a un hombre con el torso desnudo revolviendo los objetos de un indigente y deshaciéndose de ellos, mientras un grupo de personas cuestiona sus actos.

"Estoy recogiendo la basura, ¿qué quieren que haga?", se justifica el corredor.

"¡Deja de tocar sus cosas!", le responde, igual de indignado, uno de los presentes.

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El corredor revolvió y arrojó al lago las pertenencias de un indigente.

Para ese entonces el hombre ya había tirado sábanas y ropas en las aguas de un lago cercano.

Y cuando BBC Mundo reportó la historia, el video ya había sido visto más de 250.000 veces y una campaña de financiamiento colectivo había logrado recolectar cerca de US$10.000 para la víctima del agravio.

Pero, ¿qué pasó después de eso?

El día siguiente

El mismo hombre que grabó el video, J. J. Harris, dijo haber visto muchas veces al indigente que acostumbra a acampar cerca del lago Merritt, conocido como Drew por los locales.

"Él nunca molesta a nadie. No tiene ningún sentido que venga alguien y tire sus cosas. Él ni siquiera estaba allí", dijo en su momento.

Derechos de autor de la imagen J.J. Harris
Image caption Muchas de las pertenencias de Drew terminaron en el lago.

Los usuarios de las redes sociales, por su parte, no tardaron en identificar al corredor -originalmente bautizado como Jogger Joe- como Henry Sintay.

Y al día siguiente Sintay estaba de regreso en el parque.

"Yo paso por donde vive Drew todos los días en mi bicicleta", cuenta el residente local Matt Nelson.

"Y cuando pasé por allí fue muy extraño ver a un hombre en el lago... en lo que parecía ser un video promocional de Jogger Joe limpiando. Era algo absurdo y ridículo", dice Nelson, quien inmediatamente empezó a filmar a Sintay con su teléfono.

Derechos de autor de la imagen Oficina del alguacil del condado de Alameda
Image caption Henry Sintay fue condenado a cinco años de libertad condicional.

"Empecé a preguntarle ¿qué ocurre aquí? ¿Por qué alguien tiraría las posesiones de este hombre en el lago? ¿Por qué sientes que tienes ese nivel de derecho y control sobre el bienestar de otra persona?".

"Realmente no tenía una respuesta, así que respondió con violencia", recuerda.

El teléfono de Nelson fue robado y este terminó recibiendo tratamiento en un hospital después de sufrir una conmoción cerebral.

Y Sintay, quien no respondió a las solicitudes de comentarios para esta historia, fue arrestado.

Se declaró culpable de delitos menores y vandalismo y fue condenado a cinco años de libertad condicional.

"Gracias, pero no"

Por su parte, la campaña de crowdfunding para ayudar a Drew -iniciada por J.J. Harris y otro residente local, Kenzie Smith- logró a recolectar US$14.000.

Pero como reporta el periodista de BBC News Chris Bell, eso en realidad fue lo más fácil.

Kenzie y J.J. también le consiguieron un trabajo, un barbero para darle un corte de cabello gratis y un teléfono de prepago.

Pero él no quiso aceptar ninguna ayuda y todavía vive al lado del lago.

Derechos de autor de la imagen Kenzie Smith
Image caption Kenzie Smith, Drew y J.J. Harris.

"Él rechazó la oferta", cuenta Kenzie. "Dijo que el lago era su hogar. Y dijo que realmente no quería ser parte del mundo".

"Yo intento charlar con él de vez en cuando, pero se ha vuelto un poco difícil", dice por su parte J.J.

"Toda la atención de los medios y todo lo que sucedió con Jogger Joe realmente tuvo un impacto negativo en él. Creo que todavía está tratando de lidiar con toda la locura que de desató", explica.

El dinero recaudado fue donado a dos organizaciones benéficas para personas sin hogar: el Homeless Action Center y el East Oakland Collective.

Y es que, como recuerda Bell, el problema de los sin techo es especialmente grave en esta ciudad estadounidense.

Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption Uno de los muchos campamentos improvisados de personas sin hogar en Oakland.

Entre 2015 y 2017, el número de personas sin hogar en la ciudad aumentó en un 26%, mientras que en el condado de Alameda, al que pertenecen Oakland y también ciudades como Berkeley, la población sin hogar ha aumentado un 43% desde 2017.

Y algunos investigadores dicen que estas cifras subestiman el problema, al que se suman políticas que hacen que casos como el de Jogger Joe y Drew en realidad no sean tan raros.

"Trato cruel e inhumano"

De hecho, en septiembre de 2018 un informe de la ONU condenó el trato de Oakland a sus residentes sin hogar como "cruel e inhumano" y "una violación de múltiples derechos humanos".

"He visto la miseria, he visto personas sin hogar en países de todo el mundo. He visto cosas realmente horribles. Y vi todo eso en Oakland, pero también presencié una crueldad que podría no tener paralelo", denunció en ese entonces la relatora especial de la ONU, Leilani Farha.

Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption Empleados municipales desarmando el campamento de una persona sin vivienda en Oakland.

Efectivamente, como explica Bell, lo que hizo Henry Sintay (deshacerse de las posesiones de una persona sin hogar) es bastante común en Oakland. Solo que la mayoría de las veces esto no lo hace un ciudadano, sino las autoridades.

Equipos contratados por la municipalidad regularmente tiran carpas, mantas y refugios improvisados ​​en la parte trasera de camiones de basura.

Pero la mayoría de las veces hay pocos testigos, y no hay campañas de indignación viral o de crowdfunding..

"Parte de la razón por la que la gente estaba indignada fue porque esto es algo que nunca vemos", dice Heather Freinkel, una abogada del Homeless Action Center.

"Pero la ciudad y la policía llegan y retiran por la fuerza las cosas de la gente. Y la mayoría de las veces, la gente no tiene a dónde ir", agrega.

Como suele suceder, la historia de Drew -y de la gente como él- es mucho más complicada de lo que podría capturar un corto video viral.

Pero más un año más tarde, el debate y la atención que generó en su momento siguen siendo necesarios.

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