30 años de la caída del Muro de Berlín: "ostalgie", la nostalgia en Alemania por los tiempos socialistas en la antigua RDA

Dos alemanes admirando un carro de la época de la RDA. Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption El término "ostalgie" se utiliza para referirse al sentimiento de nostalgia por el pasado socialista de la extinta República Democrática Alemana (RDA).

Cada 9 de noviembre, los alemanes conmemoran la caída del Muro de Berlín. Pero no todos la celebran de la misma forma: para un pequeño grupo se trata de una fecha que provoca sentimientos encontrados.

La "ostalgie", un neologismo que deriva de las palabras ost (este en alemán) y "nostalgie", se refiere al sentimiento de nostalgia por el pasado socialista de la extinta República Democrática Alemana (RDA), cuando el este del país formaba parte del llamado bloque soviético.

30 años después de la caída del Muro, que dio paso a la reunificación de Alemania, algunas personas echan de menos los viejos tiempos, especialmente aquellas que perdieron mucho.

"Hay que recordar que casi un 50% de los trabajadores en el este perdió su empleo luego de la reunificación", sostiene Dalia Marin, profesora de economía en la Universidad de Múnich e investigadora del Centro de Investigación en Economía y Política (CEPR).

"Hubo una reforma monetaria que hizo que los salarios en el este aumentaran de manera estrepitosa y las empresas simplemente perdieron competitividad en el mercado y tuvieron que cerrar", explica.

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Image caption Emiliano Chaimite afirma que el racismo está desatado en la Alemania actual.

Nostalgia de un Este menos racista

Emiliano Chaimite, originario de Mozambique, fue uno de los desempleados que dejó la caída del Muro. "Tras el cambio de modelo económico, mi empresa no podía seguir pagándole a los trabajadores, así que tuvieron que despedir a todo el mundo".

Él llegó a Alemania en 1986 en calidad de trabajador invitado de las "naciones hermanas", gracias a un convenio que existía entre la RDA y otros Estados socialistas, como Cuba, Vietnam, Argelia, Angola y Polonia.

Inicialmente Chaimite quería trabajar como mecánico. "En Mozambique me dijeron: 'No hay problema, podrás hacer eso en Alemania Oriental'. Pero cuando llegué aquí, me quitaron el pasaporte y me emplearon en una fábrica de fundición de hierro. Me engañaron".

A pesar de esa mala experiencia, el mozambiqueño extraña algunas cosas del pasado socialista de la RDA.

"Había menos racismo. O tal vez existía, pero la gente lo ocultaba mejor. Yo nunca tuve problemas en esa época por ser negro. Pero actualmente el racismo está desatado en esta ciudad", afirma.

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Image caption Muchos alemanes del este echan de menos la solidaridad y la hermandad que se vivía en los tiempos de la RDA.

En los últimos años, el número de ataques racistas ha proliferado en el estado de Sajonia, al este de Alemania.

Según la asociación RAA Sachsen, que apoya a víctimas, las denuncias aumentaron en un 38% el año pasado, llegando a totalizar 317. Las dos ciudades más grandes de la región, Dresde y Leipzig, presenciaron 60 ataques cada una.

De hecho, recientemente los concejales de Dresde declararon una "emergencia nazi" en la ciudad, con el fin de que las autoridades ayuden a las víctimas de la violencia de extrema derecha y protejan a las minorías.

Un museo para los "ostálgicos"

En pleno centro de la nueva ciudad de Dresde, reconstruida después de los bombardeos de la II Guerra Mundial, se encuentra un lugar especial para los "ostálgicos": Die Welt der DDR (El mundo de la RDA en español).

Se trata de un museo que ofrece una exposición extensa sobre la vida cotidiana de los habitantes de la extinta Alemania Oriental con objetos de la época y reproducciones.

Según sus empleados, la mayoría de los visitantes son alemanes del este. "Es un lugar para recordar", asegura Hermine Molle, encargada de prensa del museo.

"A veces tenemos talleres a los que asisten personas mayores que se sientan en pupitres como si estuvieran en un salón de clases de la RDA y leen libros viejos que se utilizaban en las escuelas de la época".

Para Molle, muchos alemanes tienen una idea romántica de Alemania Oriental. "Siempre dicen: 'no todo era malo como la gente piensa'".

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Image caption Al museo Die Welt der DDR asisten personas mayores que se sientan en pupitres típicos de la RDA para leer libros viejos que se utilizaban en las escuelas de la época.

Solidaridad, hermandad y sentido de pertenencia

Luke Wolff, nacido y criado en Dresde, no siente ningún tipo de "ostalgie". Pero puede entender que haya personas que extrañen algunos elementos de la sociedad y del sistema de la extinta RDA.

"Mis padres, por ejemplo, eran personas muy simples. Ella era enfermera y él conductor de camiones. Tenían una vida organizada, tenían trabajo, ganaban un poquito de dinero y eran felices: vivían sin preocupaciones".

"Luego, el capitalismo llegó de repente y todo se puso muy caro. La gente en el este ya no se podía comprar nada y el consumismo se desató en algunas zonas", explica el trabajador social de 42 años.

Otra ventaja para Wolff era que en aquel "sistema comunista", como él lo llama, la gente le daba mucha más prioridad a tener una identidad, no se trabajaba en exceso y había "mucha más solidaridad".

Luis Mazuze es otro mozambiqueño llegado a Alemania Oriental bajo el régimen socialista, específicamente en 1980, y efectivamente lo que él más extraña, es el sentimiento de hermandad y el sentido de pertenencia de la antigua RDA.

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Image caption Luis Mazuze no extrañaba el capitalismo cuando se mudó a Alemania Oriental en 1980.

"Yo viví 15 años de capitalismo en Mozambique y cuando llegue aquí, nunca me hizo falta. En Alemania Oriental vi muchas cosas buenas, como un buen acceso universal a la salud y oportunidades para todo el mundo a través del sistema educativo", agrega.

Él emigró bajo el mismo programa que Emiliano, con el objetivo de estudiar alemán, pero terminó trabajando en una fábrica de cerveza.

Un descontento creciente en la población del Este

Wolff, por su parte, tiene dudas sobre la calidad de la medicina en la era socialista. "Es verdad que teníamos muchos doctores y todo era gratuito".

"Ahora tenemos dos sistemas: uno con seguros privados y uno público, y no hace falta decir cuál es mejor. Pero antes, un paciente de cáncer tenía más oportunidad de sobrevivir en un hospital occidental: el sistema de salud allá era más avanzado".

Sin embargo, el sajón concuerda con la "superioridad" del sistema educativo en la RDA. "En la Alemania actual, los niños de las familias más humildes no tienen oportunidades reales de salir adelante".

Según Wolff, el sistema educativo alemán segrega a los alumnos muy pronto. "El profesor decide si vas al Hauptschule (escuela secundaria donde se recibe una formación básica) o al Gymnasium (que prepara a sus estudiantes para el Abitur, un examen que garantiza el acceso a una universidad). Si te mandan al primero, no tienes ningún chance de subir de estrato social", dice.

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Image caption En el este de Alemania existe un descontento generalizado con respecto al sistema político actual: solamente un 31% de la población cree que la democracia es la mejor forma de gobierno.

Las quejas de este alemán ponen en evidencia el descontento generalizado de la población del oriente del país con respecto al sistema político teutón.

En julio de este año, el Instituto Allensbach publicó una encuesta realizada a los alemanes del este sobre si estos creían que la democracia era la mejor forma de gobierno, y solamente un 31% estuvo de acuerdo. Un descenso de más de 20% con respecto a hace dos años.

Nostálgico, pero no tanto

Existe mucha diversidad de opiniones dentro de los "ostálgicos alemanes", sin embargo, la gran mayoría coincide en que no todo era mejor antes.

"Extraño algunos aspectos de la RDA, pero otros absolutamente no", confiesa Chaimite. "En realidad, tengo sentimientos contradictorios, a veces siento un poco de nostalgia, pero no me gustaría volver a esos tiempos".

El mozambiqueño reconoce las ventajas del sistema político actual y alaba la libertad y la libre expresión de la Alemania reunificada.

"Actualmente trabajo como enfermero en el Hospital Municipal y también llevo una carrera política en el Partido Socialdemócrata de Alemania" (SPD, por sus siglas en alemán). "Esto último, jamás habría sido posible en la RDA", concluye.

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