Elecciones en Reino Unido: 3 razones por las que el laborismo liderado por Jeremy Corbyn sufrió la peor derrota en 70 años

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Image caption Jeremy Corbyn señaló que no será el líder del laborismo en las próximas elecciones británicas.

El partido laborista británico liderado por Jeremy Corbyn sufrió este jueves la peor derrota electoral desde 1935.

Los laboristas sólo lograron 203 escaños en el Parlamento, 59 menos que en los comicios de 2017.

Pero no solo eso, sino que cayó derrotado en lugares donde el laborismo había dominado por décadas. Por ejemplo, en las localidades de Bishop Auckland y Blyth Valley, en el norte de Reino Unido, que siempre le habían dado mayoritariamente sus votos.

Este pobre desempeño en las urnas no solo permitió que el partido conservador, liderado por el actual primer ministro Boris Johnson, se alzara con una mayoría absoluta en el Parlamento Británico -obtuvo 364 escaños-, sino que pavimentó el camino para la salida de Reino Unido de la Unión Europea.

Está previsto que el Brexit se convierta en realidad el próximo mes de enero.

Este viernes, a la luz de los aplastantes resultados electorales, Corbyn anunció que no será "líder del laborismo en las próximas elecciones", pero no habló de su renuncia al frente del partido.

Muchos críticos, sin embargo, exigieron su renuncia. "Corbyn está hablando sobre un periodo de reflexión. Yo he reflexionado y llegué a una conclusión: él fracasó y debe renunciar", dijo la parlamentaria laborista Margaret Hodge.

Pero ¿cómo llegó la principal fuerza de la oposición en Reino Unido a esta estrepitosa derrota electoral? En BBC Mundo te presentamos tres de las principales razones.

1. Su posición frente al Brexit

Aunque la costumbre es que en cada elección los partidos políticos británicos discutan sobre lo que está en sus manifiestos -donde reflejan sus principales propuestas-, los recientes comicios estuvieron marcadas por un tema muy distinto: el Brexit.

Y en ese punto, los críticos de Corbyn siempre señalaron que su ambigüedad frente a Europa y el Brexit no le ayudó.

"El liderazgo del laborismo culpó de los resultados a que la salida de Reino Unido de la UE había copado el debate electoral por encima de otros temas, pero hasta los propios parlamentarios laboristas señalaron que la opinión del partido sobre el Brexit fue extremadamente poco clara", señaló la correponsal política del diario británico The Guardian, Kate Proctor.

El partido había prometido renegociar el acuerdo que Johnson logró alcanzar con la UE para el Brexit, y dijo que después lo sometería al voto popular en otro referendo.

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Image caption El Brexit fue un tema que dominó las elecciones de este jueves en Reino Unido.

Esa estrategia fue criticada por varios miembros del partido, que indicaron que eso significaba olvidarse de los votantes laboristas Leavers, o sea, los que habían votado por salir de la UE.

Por ejemplo, Ian Lavery, uno de los directivos del partido, anotó que esa estrategia había conducido a creer que el laborismo era una agrupación que luchaba "por la permanencia en la UE".

"Ellos (los Leavers laboristas) creyeron que realmente debían ser escuchados y ahora piensan que su propio partido laborista rechazó el resultado del referendo de 2016", le dijo el político a la BBC.

2. La baja popularidad de Corbyn

Desde que se alzó con el liderazgo del partido en 2015 e impulsado principalmente por las bases jóvenes del laborismo, Jeremy Corbyn fue considerado por muchos analistas políticos como una figura impopular y con pocas probabilidades de convertirse en primer ministro.

Especialmente porque siempre se le vinculó con el ala más radical de la izquierda británica y con que es un "socialista democrático", como él mismo se identifica.

A pesar de ello, Corbyn -que evitó una moción de censura, vio su liderazgo desafiado y cómo varios parlamentarios renunciaron a ser sus colaboradores- logró imponerse y, en las elecciones de 2017, evitar la mayoría conservadora en ese momento liderada por Theresa May.

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Image caption El laborismo recibió la peor derrota en unas elecciones generales desde 1935.

Pero desde la llegada de Johnson al liderazgo de los conservadores y al poder en julio de este año, su popularidad se desplomó un 55% en solo cuatro meses.

Ello sucedió en paralelo con lo que fue visto como una reacción tibia y sin pedido de disculpas ante acusaciones de antisemitismo dentro de su partido, además de la posición ambigua de Corbyn frente al Brexit.

La noche antes de las elecciones, según una encuesta deIpsos Moris,Corbyn era el candidato del laborismo con los índices más bajos de apoyo desde finales de los años 70.

"Cuando intentamos puerta a puerta hablar sobre nuestra propuesta, nos dábamos cuenta que tener de líder a Corbyn era desastroso. Todo el mundo sabía y decía que él no podía liderar a la clase trabajadora en este país", concluyó el parlamentario laborista Alan Johnson.

3. No conectaron con los votantes tradicionales del laborismo

Pero más allá de la baja popularidad de Corbyn, los números de la elección de este 12 de diciembre reflejan que se perdieron muchos escaños que habían sido tradicionalmente laboristas, lo que ocasionó en Reino Unido el "derrumbe del muro rojo", el color insignia de este partido opositor.

Y la respuesta a por qué ocurrió tal vez la tenga su rival, el primer ministro Boris Johnson, quien agradeció los votos en regiones donde los conservadores nunca habían ganado antes.

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Image caption Johnson estaba pletórico en la madrugada de este viernes cuando apareció con su pareja en el 10 de Downing Street.

"Es posible que solo nos haya prestado su voto, que no se considere a sí mismo como un tory natural y que tenga la intención de regresar al laborismo en las próximas elecciones. Si ese es el caso, me siento honrado de que haya confiado en mí. Nunca daré su apoyo por hecho", dijo Johnson a los votantes.

Corbyn habló de su manifiesto laborista como "una propuesta de esperanza", que hablaba de acabar con las políticas de austeridad y aumentar el gasto público en propuestas sociales.

Pero reclamó que "el Brexit ha polarizado tanto el debate que ha anulado gran parte del debate político normal".

Para el laborista Lavery, el resultado fue "extremadamente decepcionante", sobre todo porque se notó que los votantes tradicionales estaban "ofendidos" por la posición de su partido y muchas de las políticas propuestas.

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