"Derecha", una palabra maldita en Brasil

De izquierda a derecha, Dilma Rousseff, José Serra y Marina Silva
Image caption Los candidatos a la presidencia de Brasil se definen de izquierda o centro-izquierda.

Si se echa un vistazo a los principales partidos que concurren a las elecciones presidenciales brasileñas, parecería que todos los candidatos se presentan bajo nombres que remiten a la izquierda: Partido de los Trabajadores (PT), Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), Partido Verde, Partido Socialismo y Libertad (PSOL)… Y surge una pregunta, ¿dónde está la derecha en Brasil?

"Izquierda" y "centro izquierda" son las expresiones que utilizan los dos candidatos principales a la presidencia de Brasil, José Serra, del opositor PSDB, y Dilma Rousseff, del oficialista PT, para definir sus opciones políticas, mientras "derecha" y "centro derecha" parecen desterradas de su vocabulario político.

Pero, a pesar de sus siglas, el PSDB es percibido por muchos como una candidatura conservadora de centro, a la derecha del PT y representante de los intereses de las elites.

Para un observador externo, podría haber algo contradictorio en esto, ¿socialdemócratas de derecha? Quizá sea una cuestión de ideas, pero también de modos de nombrarlas.

En este sentido, la sintonía formal en el discurso político de los grandes partidos es uno de los rasgos particulares de la política brasileña, que la diferencia de otros países latinoamericanos en los que los postulados liberales tienen mayor presencia o se formulan de manera más abierta.

"Lo que pasa en Brasil es que hay una reducción del tamaño de la derecha, tanto de los partidos como en el electorado. Identificarse como de derecha es una cosa problemática y las personas no lo hacen", señala en conversación con BBC Mundo Lucio Rennó, profesor de la Universidad de Brasilia.

"Los partidos que adoptan una agenda de derecha son los que más disminuyen en tamaño. De hecho, el mayor de ellos, que era el Partido del Frente Liberal y que ahora se llaman Demócratas sigue perdiendo tamaño a pesar de conservar la alcaldía de Sao Paulo", agrega el analista.

Razones históricas

Image caption Expertos apuntan que, aunque que no tenga visibilidad mediática y política, no significa que la derecha no exista.

Las razones de esta "desaparición" de la derecha del mapa político –o al menos de grupos que se reivindiquen abiertamente de esta tendencia- son, en buena medida, históricas.

"Hay una vinculación entre la imagen de una política autoritaria y clientelista con la idea de la derecha (…). Esto se debe por un lado al legado de la dictadura y, por otro, a los gobiernos de Fernando Henrique Cardoso, que se basaron en una coalición de la que formaba parte la derecha, y se asociaron a la idea del libre mercado y a las privatizaciones", agrega el analista.

En cambio, apuntan los expertos, que no tenga visibilidad mediática y política, no significa que la derecha no exista en la sociedad brasileña.

"Creo que hay un sector social conservador o de derechas, sobre todo profesionales liberales y empresarios, pero no se declaran abiertamente a favor del mercado como árbitro general como solución a los problemas (…). No se meten directamente en política, sino que se dedican a mantener sus negocios", señala a BBC Mundo Arthur Chagas Diniz, presidente ejecutivo del Instituto de Estudios Liberales, de tendencia conservadora.

Paradójicamente, para algunos, esta ausencia de un discurso conservador potente, está significando un viraje al centro en la política brasileña.

Movimiento al centro

Image caption Algunos críticos cuestionan la fidelidad del PT a sus orígenes de izquierda.

De este modo, sugieren, en lugar de preguntarse dónde está la derecha, cabría plantearse si la autodenominada izquierda lo es tanto.

"En cierto modo, es como si la política brasileña se hubiera concentrado en el centro. Pero eso es así en otras muchas partes. El proceso de elecciones continuas y la búsqueda de votos atenúa la radicalidad de los partidos y los conduce al centro del electorado, al elector mediano. Se está produciendo una homogeneización y los partidos se parecen cada vez más", sugiere Rennó.

En este sentido, algunos críticos del PT, cuestionaron la fidelidad de este movimiento a sus orígenes de izquierda.

"El PT y los partidos del gobierno del presidente Lula maduraron en estos últimos años (…) porque para gobernar un país del tamaño de Brasil, es fundamental ampliar sus alianzas (…). Pero el compromiso con los más pobres y la inserción de Brasil de manera soberana en el plano internacional se cumplió plenamente", rebate Alexandre Padilha, ministro de la Secretaría de Relaciones Institucionales, en diálogo con BBC Mundo.

Por otro lado, según los analistas, este proceso de abandono de los extremos por parte la política brasileña contrasta con la polarización política que viven otros países latinoamericanos.

"Creo que la región tiene dos caminos distintos. En los países del cono sur -Brasil, Uruguay, Chile- la moderación de todos los partidos de izquierdas o derechas está bastante consolidada. En los países andinos, las posiciones están más radicalizadas. La diferencia es que acá sí se puede dialogar. De hecho, ya los partidos votaron juntos en varias ocasiones", asegura Rennó.

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