Gobierno de Ecuador cree que hubo un intento de golpe de estado

Ministro de Seguridad de Ecuador, Miguel Carvajal.
Image caption Carvajal dijo que el jueves hubo un proceso insurreccional armado.

El Gobierno de Ecuador considera que la violencia que se desató el jueves en el país como consecuencia de las protestas de policías que rechazaban una ley que eliminaba algunos de sus beneficios laborales fue un "proceso de desestabilización" y un intento de golpe de estado.

"La policía disfrazó el pretexto inicial que era una aparente molestia sobre una norma legal y se fue constituyendo en un proceso de desestabilización de la democracia hasta el punto que hubo un secuestro de un jefe de estado y hubo evidentemente intento de homicidio", afirmó a BBC Mundo el ministro de Seguridad de Ecuador, Miguel Carvajal.

Las reivindicaciones laborales de los policías dieron paso a una intensa jornada de confrontación y caos en distintas ciudades de Ecuador que culminó con el rescate del presidente Rafael Correa del hospital donde acudió por la mañana tras recibir gas lacrimógeno por parte de un grupo de manifestantes.

Como consecuencia de los disturbios y el operativo especial para rescatar al presidente, al menos cuatro personas, tres militares y un civil, fallecieron.

En conversación con BBC Mundo, Carvajal aseguró que en la jornada del jueves "hubo un proceso insurreccional pensado, armado, planteado, con acciones simultáneas en todo el país (en el que) se intentó sublevar a las Fuerzas Armadas, el orden público y la seguridad de los ciudadanos".

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"Gesto de Correa"

"Fue una acción concertada durante todo el día y en la tarde no se permitió al presidente salir, se le tuvo de rehén, afectando de manera muy grave la democracia en el Ecuador", destacó Carvajal quien además destacó que varios ministros y altos funcionarios fueron agredidos.

La versión de que lo que se dio el jueves en Ecuador no fueron simples protestas policiales fue defendida por el propio presidente Correa quien dijo que fue "una sublevación muy grave" que no se debió únicamente a los sueldos.

Frente a las críticas que acusaban al presidente Correa de aprovechar la protesta de policías para aparecer como la víctima, el ministro defendió que pese a que el gobierno había explicado en numerosas ocasiones a los policías el alcance del veto presidencial a la Ley de Servicio Público, "el presidente tuvo el gesto de volver a explicarlo" en la mañana del jueves.

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Sin embargo, el ministro señaló que pese a los disturbios de ayer, el país vive en un "proceso de normalización creciente" y que la mayoría de las ciudades están tranquilas, si bien la policía "todavía no está plenamente incorporada a su trabajo".

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