Brasil: ¿cómo nos ven desde fuera?

Una mujer baila en el carnaval de Brasil
Image caption Una de las imágenes más populares de Brasil es su carnaval.

En los últimos años, Brasil -junto con China, India y Rusia- es visto como una de las futuras potencias internacionales y algunos creen que en un plazo de 10 o 15 años podría convertirse en una de las cinco mayores economías del mundo. Pero, ¿son conscientes los brasileños de la imagen exterior de su país y de las expectativas que está generando?

"Cachaza, samba y carnaval", sentencia el músico Ariel Teixeira cuando se le pregunta qué imagen cree que proyecta Brasil al resto del mundo.

"Yo creo que cuando dices Brasil piensan en fútbol, mujeres bonitas y gente casi desnuda", agrega Verónica Lima, una joven trabajadora de hostelería, en plena avenida Paulista.

La principal arteria de Sao Paulo está flanqueada por rascacielos a cuyos pies -si no fuera por las palmeras- el paseante podría pensar que está en Nueva York.

Desde aquí, esa imagen tópica de Brasil parece fruto de la imaginación de un publicista al servicio de una agencia de viajes.

De puertas adentro...

En uno de los principales centros de negocios de la capital industrial del país, nadie baila, hace filigranas con el balón o va ligero de ropa.

Pero los estereotipos son tozudos y, a veces, más difíciles de romper de puertas adentro que ante los extraños.

"El pueblo brasileño tiene el sentimiento de que algo cambió en su política mundial y que Brasil es cada vez más importante, pero aún no tiene una idea clara de la importancia real de Brasil en el mundo", señala en diálogo con BBC Mundo Cándido Vaccarezza, líder del gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva en el Congreso de los Diputados.

Sin embargo, en los últimos años, Brasil consolidó su liderazgo regional y empieza a ser percibido como una de las futuras potencias mundiales, tanto desde el punto de vista político como económico. "Un país que está aprendiendo a ser grande", como lo definió Marcelo Justo, analista de BBC Mundo.

Y de puertas afuera

Image caption Para muchos analistas, en el foro internacional, Lula apostó por la paz.

"Brasil anunció ostensivamente su liderazgo en Unasur, en Mercosur y en la OEA. Por ejemplo, con su papel en relación a Colombia y Ecuador en su conflicto, su papel en Honduras y esta semana respecto a lo sucedido en Ecuador (…). Y esta evolución continuará si Brasil obtiene un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU cuando se realice la reforma de Naciones Unidas", comenta David Fleischer, profesor emérito de ciencias políticas de la Universidad de Brasilia, en conversación con BBC Mundo.

"En el aspecto político, Brasil se puso del lado de la paz, del diálogo y en contra de cualquier provocación y de cualquier guerra. Esto cualificó a Brasil para ser uno de los interlocutores del diálogo internacional", destaca Vaccarezza.

Para algunos analistas, este despegue internacional de Brasil se inició a partir de 2003, con la llegada al poder del presidente Lula, quien desplegó una política internacional en la que él mismo cobró un protagonismo notable.

Una estrategia duramente criticada desde la oposición, que acusa al gobierno de hacer un uso partidista del impulso internacional del país.

"Los brasileños creo que no son conscientes exactamente de la imagen de su país en el exterior porque buena parte de ellos están influidos por la utilización política por parte del gobierno actual, que intenta explotar con fines electorales la presencia del presidente Lula en el exterior. Es casi una operación de marketing", señala a BBC Mundo Álvaro Dias, senador del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), el principal grupo opositor.

Después de las elecciones

Pero ante la inminente salida de Lula da Silva del poder, como en tantos otros aspectos, también en torno a la política exterior surgen dudas sobre el rumbo que tomará este país tras las elecciones de este domingo.

"Si Rousseff fuera electa, es probable que practique menos diplomacia presidencial que Lula durante los últimos ocho años. Brasil volverá probablemente a una situación más tradicional en política exterior. Hay indicios de que se haría más énfasis en las relaciones económicas y un poco menos en cuestiones políticas e ideológicas", indica Fleischer.

Sin embargo, sea cual sea el resultado de los comicios, pese a las diferencias, la clase política brasileña parece tener un consenso amplio sobre el papel preponderante que su país ha de representar en el escenario internacional.

"Las potencialidades económicas del país y su posible protagonismo en el mundo hay que colocarlos en otro punto del debate. Brasil es un país emergente con perspectivas extremadamente favorables (…). Brasil ya caminó suficiente como para adoptar un papel de liderazgo internacional. El futuro de Brasil es hoy", apunta Dias.

De vuelta a la calle, este optimismo político -excesivo o no- parece encontrar un contrapunto con la realidad, como si la imagen exterior de Brasil se hubiera "vendido" mejor fuera que dentro.

"Brasil está creciendo y se está desarrollando ahora. Pero no creo que eso continúe después de Lula porque él tiene una comunicación muy fuerte", opina Verónica Lima cuando se le sugiere que Brasil pueda ser visto como una potencia mundial.

Ante la misma cuestión, Ariel se muestra escéptico. "Si se considera Argentina, Uruguay… Incluso si se piensa en América Latina, quizá seamos una potencia. Pero si pensamos en América o en el mundo, no. Somos eso, cachaza, samba y carnaval", concluye entre risas.

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