La revolución de la ñ

Portada revista Granta
Image caption La lista de seleccionados estuvo dominada por escritores argentinos y españoles.

Tienen menos de 35 años. Vienen de Latinoamérica y España. No son famosos, pero han emergido como un nuevo movimiento de escritores jóvenes. Y están a punto de irrumpir en el mundo anglosajón con una antología traducida al inglés.

Algunos hablan de ellos como la "generación Granta" y otros los llaman la "generación ñ", por la reivindicación de la lengua castellana a nivel internacional.

Los ojos están puestos en esta nueva generación luego de que la revista británica Granta, una publicación especializada en literatura, que cada diez años lanza listas de potenciales grandes escritores, publicara una lista con 22 promesas litararias hispanoamericanas.

Es la primera vez Granta hace una lista de escritores que provienen de una lengua distinta del inglés. Y no solo eso. La revista decidió arriesgarse con escritores poco conocidos, rompiendo la fórmula tradicional de las editoriales que sólo se la juegan por aquellos narradores que se han consagrado en su propia lengua, como Gabriel García Márquez o Roberto Bolaño.

En noviembre saldrá al mercado una antología en inglés con fragmentos de las obras de estos 22 escritores y con un tiraje de 40 mil ejemplares.

Y si a lo anterior sumamos que el Nobel de literatura se lo ha ganado Mario Vargas Llosa, tal parece que se podría hablar de un resurgimiento de la escritura hispanoamericana a nivel internacional.

BBC Mundo conversó con el escritor chileno Carlos Labbé, uno de lo seleccionados por la revista Granta como los mejores narradores jóvenes en lengua castellana.

Image caption Carlos Labbé es unos de los 22 escritores seleccionados por la revista Granta.

¿Por qué piensa que los británicos se interesaron en publicar una antología de narradores hispanoamericanos?

Creo que es por la fuerza del español a nivel internacional. Al mismo tiempo se ha producido una apertura del idioma inglés para integrar algunas expresiones foráneas. Y pienso que poco a poco se van a ir generando más mezclas de idiomas e irán surgiendo combinaciones, como por ejemplo el spanglish en Estados Unidos.

Tiene que ver con los movimientos migratorios, la disolución de las fronteras nacionales y el hecho de que muchos escritores latinoamericanos han vivido en otros países. Es una especie de diáspora joven y más cosmopolita que también refleja eso en su literatura.

¿Y qué tienen en común estos escritores jóvenes, o esta "generación ñ" como algunos están diciendo?

Es una generación más suspicaz en relación al aspecto comercial de las editoriales. Somos, quizás, menos estratégicos desde el punto comercial. No escribimos pensando en vender y vender bien. También los contenidos son distintos.

Por ejemplo nosotros recogemos elementos del Boom literario como la mirada hacia los pueblos indígenas, las perspectivas políticas, en fin... creo que tenemos distintas influencias, pero no nos oponemos al pasado como lo hizo la generación de los 90.

Ellos seguían los modelos de la literatura anglosajona pero escribiendo en español y de una u otra forma estaban cercanos al triunfalismo de los gobiernos latinoamericanos por el auge económico. Muy ligados al punto de vista neoliberal.

¿Cuáles son los elementos específicos que le dan un sello distintivo a esta corriente emergente?

Yo veo tres. Primero el cosmopolitismo, que tiene que ver con una identidad latinoamericana que va más allá de las naciones o de las fronteras nacionales. Muchas veces el escenario de una novela puede ser Latinoamérica, pero la historia puede tener relación con cuestiones más universales.

Lo segundo es que esta generación tiene una estética de la ferocidad. No hay complacencia con lo que está ocurriendo alrededor. Los narradores integran la diversidad social trabajando con estéticas homosexuales, la perspectiva de género, el interés por los pueblos indígenas.

Y no hay tanto escepticismo como en las generaciones literarias previas. Yo creo que hay más fe, menos nihilismo. Por ejemplo aparecen mucho los temas como relaciones de pareja, los nuevos conceptos de familia, el amor. Apuestas por ciertas certidumbres, aunque sean pocaso escasas. Quizás se podría decir que es más minimalista.

¿Intimista también?

Sí, intimista. Y lo último es el tema de la identidad lingüística. Creo que hay una fuerte experimentación con el lenguaje y la forma. Quizás por eso los británicos le pusieron atención.

Que la revista Granta haya puesto los ojos en escritores hispanos ¿no tendrá que ver con que existen más eventos de promoción literaria como el Hay Festival en Colombia o ferias del libro en distintas partes del mundo dedicadas a la literatura Latinoamericana?

Sí. Desde hace una década más o menos se ha producido un reordenamiento del campo cultural con democracias más establecidas que han promovido festivales de este tipo. Son instancias que también nos han permitido mirarnos y ver qué estamos haciendo en los países hispanos.

Quizás el hecho de que exista una institucionalidad cultural más organizada ha permitido que los europeos sientan que existe un interlocutor del otro lado, que hay con quién conversar. Y el boom editorial que se produjo en España y Argentina prepararon el terreno para que editoriales independientes, pequeñas, casi suicidas, se decidieran a publicar sin el afán de hacer dinero por sobre todas las cosas.

Tuvimos el boom, luego el post boom, luego la generación del 90 y ahora estamos nosotros que hemos publicado gracias al interés de editoriales independientes.

¿Para quién escribes, cuál es tu lector imaginario?

Cuando escribo me desdoblo. En el sentido de la enunciación. Escribo lo que me gustaría leer. Y todos escribimos en un español que es una mezcla, un híbrido. Yo uso palabras chilenas como "guata" y soy intransigente al respecto.

Pero eso limita el número de tus lectores porque muchos hispanos no van a entender...

Sí, es verdad, pero quizás algunos lo podrán sacar por el contexto, o si no se entiende, bueno, al lector que le interese buscará en internet o preguntará qué significa "guata". A mí que me dejen las palabras chilenas. No las saco.

¿Sobre qué contenidos trabajas, cuáles son los temas que más te interesan?

A veces son las preguntas las que me hacen escribir. Por ejemplo, ¿cuál es la relación entre el cuerpo de un personaje y el ambiente donde se mueve? Me gusta mucho la búsqueda detectivesca donde el lector y el narrador intentan descifrar un misterio. Me gusta que exista un misterio, no sólo a nivel de contenido, sino también del lenguaje.

Y sobre la forma, tal parece que hay innovaciones en la estructura narrativa...

Sí, el desafío es jugar con la forma tanto como con la historia. En mi última novela, "Locuela", hay una historia policial que usa la narrativa habitual mezclada con el diario íntimo de uno de los personajes y así vemos la misma historia desde distintos puntos de vista al mismo tiempo.

Y es que la literatura nos enseña a escuchar a los otros. A ponernos en el lugar del otro. Y me gusta tener múltiples narradores, precisamente porque no hay una sola verdad. Y tampoco escribo para que todos me entiendan. Que me entiendan los que me entiendan y a los que les guste.

¿Y como te llegó la noticia de estar entre los 22 seleccionados de la revista Granta?

Como una súper buena oportunidad de ser traducido al inglés. Primero, el hecho de participar en una antología de narradores jóvenes. Y después que tu texto sea traducido, es increíble.

¿Ya viste tu texto traducido?

No, todavía, no, me muero de ganas por verlo.

Carlos Labbé, 33 años, ha publicado tres novelas y este mes saldrá al mercado un libro de cuentos. Por lo pronto, está trabajando en su nueva novela llamada "Piezas secretas contra el mundo", que espera publicar el próximo año.

Hace un mes se trasladó a vivir en New Jersey, Estados Unidos.

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