Última actualización: Sábado, 9 de octubre de 2010

Chile / mineros: campanas y cánticos para celebrar el fin del túnel

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Varios familiares de los 33 mineros hicieron fila para cumplir con un ritual ansiado: blandir una campana metálica y estridente, una y otra vez, para celebrar el fin de la excavación de una vía de rescate para los obreros que permanecen enterrados desde el 5 de agosto.

Ocurrió apenas pasadas las 08:00 hora local (12:00 GMT), cuando se informó oficialmente que la máquina T-130 había hecho contacto con el taller subterráneo, aledaño al refugio donde permanecen los mineros, tras excavar unos 630 metros de roca.

clic Gráfico animado: Cómo será el rescate a los mineros

Familiar abraza a operario

El campamento Esperanza fue todo abrazos, chicharras y bocinas.

El llamado Plan B había cumplido su misión, en un operativo sin grandes contratiempos y mucho antes de la fecha prevista originalmente, en diciembre. Fueron 33 días, para finalmente comenzar a sacar a "los 33".

El campamento Esperanza que pueblan las familias de los damnificados fue todo abrazos, chicharras y bocinas. Llantos de confianza más que de angustia. Y campanadas.

Por más de una hora, el repiqueteo se siente en cada rincón de este asentamiento entre montañas. Campanazos sin ritmo, que se imponen por sobre el rugir de las máquinas y los generadores eléctricos.

clic Lea: Chile: el taladro llegó hasta los mineros

"Estoy muy emocionada al ver que se hizo el milagro", expresa Cristina Núñez, esposa de Claudio Yáñez, entre llamados por celular para compartir la noticia con otros familiares que no subieron a la mina San José.

"Ante todo le doy las gracias a todos los que trabajaron, a todos los que estuvieron día y noche con ellos sacrificándose. A toda esa gente yo le bendigo los hogares", dice a BBC Mundo María Villegas Rojo, familiar de Darío Segovia.

María Villegas Rojo

María Villegas Rojo agradeció el trabajo de todos los involucrados.

Todos se abrazan al paso, otra vez. Como tantas veces en estos 65 días de espera, desde el derrumbe trágico. Muchos han pasado la noche en vela, demasiado nerviosos para dormir, dicen, porque se sabía que el "rompimiento" -como se llama a la perforación final del túnel- era inminente.

Aún falta la fase crítica del rescate: el izamiento de los hombres en unas cápsulas metálicas especialmente construidas, que ocurrirá en los próximos días. Las autoridades han pedido prudencia y paciencia, pero en el campamento todo es euforia.

"Esta es una señal de que la Madre Tierra nos devolverá a nuestros seres queridos, y yo a mi niño lo voy a mimar 24 horas al día porque se lo merece", anticipa Alicia Campos, mientras espera a su hijo Daniel Herrera.

Cuestión de espera

Todo en el campamento está como hace semanas, pero más grande: más familiares, más policías, más periodistas, más carpas, más vehículos. Más calor, mientras se acerca el verano, y una neblina impenetrable por la mañana, a la que aquí llaman "camanchaca". La infraestructura de una pequeña ciudad en pleno desierto de Atacama, hasta con un salón de clases en una caseta de madera para los niños que esperan al pie del cerro.

Brunela Oliva

Brunela Oliva expresó su emoción por la cercanía del fin del rescate.

Hoy no hay clases, porque es sábado y es fiesta. Por la calle principal del lugar, todos se asoman a despedir una estructura metálica gigante cubierta de polvo: es una parte de la excavadora T-130 que cumplió el cometido y ahora parte hacia otro destino, a bordo de un camión de carga. Otra vez el campamento estalla en aplausos para "La Milagrosa", como bautizaron a la máquina.

"La emoción es demasiado grande", celebra Wilson Avalos, tío de Florencio y Renán Avalos, ambos encerrados bajo tierra. La familia ofrece unos pasteles, especialmente horneados y "reservados para este momento".

"Saber que quedan tres días a lo más para que ellos salgan, para volver a verlos, para estar con él…no sé, son muchos sentimientos", se emociona Brunela Oliva, esposa de Renán, el más joven de los dos hermanos.

Sobre el cerro que corona el campamento hay plantadas 33 banderas: todas chilenas menos una, boliviana, en honor al único minero extranjero atrapado en el derrumbe. El sonido de las sirenas y la campana lleva a los familiares hacia allí, trepando una pendiente de polvo y rocas sueltas, para festejar cantando el himno patrio y el "Chi-chi-chi, le-le-le" y vitoreando el orgullo minero.

No todos son parientes. Hasta aquí llegaron también otros compatriotas que, emocionados por la proeza posible del rescate, se acercaron para dar apoyo a las familias.

Como Brandy, Toty y Rolly, los payasos solidarios, "tíos, hermanos y papás adoptivos de todos aquí", según proclaman con sus bocas blanquirrojas. Como Juana Ceballos Caro, de ocupación "evangélica", quien normalmente organiza sesiones de oración pero hoy sólo hace ondear unos globos a modo de festejo. O Rubén Figueroa, quien pedaleó 200 kilómetros e hizo otro tanto en camión para acercarse, simplemente "porque soy padre de familia y me emociona".

"Yo quiero que Dios ponga la manito para que todo salga bien, pero hoy sentimos que las cosas no pueden más que salir bien", dice, a bordo de su bicicleta con los colores chilenos.

Políticos visitantes

Campamento de San José

El campamento se ha convertido en una suerte de pasarela para los políticos.

El campamento se ha convertido, además, en una suerte de pasarela para los políticos, que han llegado para los días definitivos del rescate. De senadores y alcaldes hasta la misma primera dama con su cuerpo de guardaespaldas.

"(Estoy) muy orgullosa de la experiencia, del profesionalismo, de la seriedad y del trato que se ha dado a las familias, con delicadeza, privilegiando siempre su bienestar sobre cualquier otra consideración", destaca a BBC Mundo Cecilia Morel, la esposa del presidente Sebastián Piñera.

Sin custodia, en cambio, camina por el campamento el ministro de Minería, Laurence Golborne, quien se ha instalado en la zona durante toda la operación y ha pasado de ser un funcionario casi ignoto a un posible presidenciable. Su trato con las familias es tal vez un reflejo de su popularidad en el país: el anuncio de las buenas nuevas lo encontró abrazado a la hija del minero Franklin Lobos, ex futbolista del seleccionado nacional, y luego cantando el "Ceacheí" con los familiares eufóricos.

Pero el ministro también llamó a mantener la calma: aunque este sábado se alcanzó "un hito importante" en el proceso de salvataje, Golborne matizó el avance: "Seguimos trabajando. Todavía no hemos rescatado a nadie".

Diario de los familiares

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