Brasil: religión y medio ambiente, temas de la segunda vuelta

Dilma Rousseff y Jose Serra
Image caption De entre Rousseff y Serra saldrá el sucesor del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

A poco más de dos semanas de la segunda vuelta de los comicios presidenciales en Brasil dos temas parecen haber acaparado la agenda de los contrincantes Dilma Rousseff y José Serra: la religión y el medio ambiente.

Tanto la oficialista Rousseff, quien obtuvo el 46,7% de los votos en la primera vuelta del 3 de octubre, como su rival conservador Serra, quien salió segundo con el 32,6% de los sufragios, buscan atraer a los electores de la candidata que quedó en el tercer puesto: Marina Silva, del Partido Verde.

Silva, quien sorprendió a todos obteniendo un apoyo del 19,4% del electorado, anunció que su organización definirá a quién apoyará en el balotaje durante una convención que se realizará el domingo.

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Image caption Marina Silva fue ministra de Medio Ambiente del gobierno de Lula.

En tanto, los rivales del 31 de octubre se han abocado en los últimos días a convencer a los cerca de 20 millones de electores de Silva que ellos son la alternativa más cercana a su candidata de elección.

Silva, ex ministra de Medio Ambiente (2003-2008) es una de las ecologistas más famosas del país y también es una reconocida seguidora de la iglesia evangélica.

Por ello, acaparó el voto de los brasileños más religiosos y de los defensores del medio ambiente.

Según los observadores, las políticas del oficialista Partido de los Trabajadores (PT) a favor del derecho al aborto y al matrimonio homosexual podrían explicar por qué Rousseff no triunfó en primera vuelta, como pronosticaban la mayoría de las encuestas.

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El peso del voto religioso

Según Juliana Peixoto, investigadora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), las comunidades religiosas han adquirido un importante peso en la vida política de Brasil.

En particular ha crecido la influencia de la iglesia evangélica, al que se adhiere cerca del 25% de la población brasileña.

Image caption En su época de ministro de Salud, Serra aprobó la píldora del día después.

Peixoto le dijo a BBC Mundo que para estos electores la postura respecto a temas como el aborto o el matrimonio gay podrían definir a qué candidato votar, incluso más que cuestiones económicas o políticas.

Conscientes de esto, el equipo de Rousseff buscó en los últimos días atenuar expresiones previas de la candidata, en las que se había mostrado partidaria de ambas causas.

Tanto la postulante oficialista como su rival del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) aseguraron que están en contra de la despenalización del aborto y de la legalización de las uniones del mismo sexo y buscaron mostrarse cercanos a los representantes de la iglesia.

De acuerdo con Peixoto, si bien existen dudas sobre la capacidad del oficialismo para atraer el voto religioso, tampoco puede descontarse un apoyo a Serra, quien como ministro de Salud durante el gobierno de Fernando Henrique Cardoso (1998-2002) aprobó el uso de la píldora del día después y la legalización del aborto en casos de violación.

Voto ecologista

Image caption El presidente Lula acompañó a Dilma Rousseff en buena parte de la campaña.

Si bien históricamente ha tenido poco peso en las elecciones brasileñas, el inusitado apoyo logrado por Silva ha elevado la importancia del cuidado del medio ambiente en la agenda política del país.

Señal de ello es que este jueves el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva anunció que revisará el plan propuesto por Silva para proteger la Amazonía, diseñado cuando era ministra de Medio Ambiente.

Fueron justamente los choques por este plan entre Silva y Rousseff, por entonces ministra de Energía, los que llevaron a la candidata del Partido Verde a alejarse del Ejecutivo.

Tras dejar el gobierno, Silva también abandonó en 2009 el PT, al que ayudó a fundar junto a Lula.

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El voto desencantado

A pesar de que la religión y el medio ambiente han acaparado la agenda electoral de cara a la segunda vuelta, Peixoto señaló que los resultados del próximo 31 de octubre también dependerán en gran medida de lo que ocurra con los otros electores que no optaron por ninguno de los dos principales candidatos en primera vuelta.

La incógnita más grande es qué harán los 24 millones de brasileños que el pasado 3 de octubre decidieron no ir a votar. En un país donde el sufragio es obligatorio, la abstención del 18% del electorado llamó la atención.

"Ese gesto mostró un desencanto con la clase política en general, por los altos niveles de corrupción", señaló la analista.

Según los sondeos, los comicios de fin de mes arrojarán resultados mucho más ajustados que los de primera vuelta.

La encuesta Sensus, divulgada este jueves, da a Rousseff el 46,8% de intención de voto, contra el 42,7% de Serra, mientras que otros dos sondeos divulgados el miércoles le atribuyen a la candidata oficialista una ventaja de apenas 6 a 8 puntos sobre su rival, cifras muy por debajo de los 14 puntos que los diferenciaron el pasado 3 de octubre.

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