Mongolia: el auge de las luchadoras de sumo

Mujeres practican sumo en Mongolia
Image caption El sumo se ha vuelto extremadamente popular entre las mujeres en Mongolia.

El sumo, la lucha japonesa, se ha tomado Mongolia por asalto. Y su popularidad crece día a día entre las mujeres.

En la semipenumbra del sótano de un edificio en el centro de la capital, Ulan Bator, está la sede de la Federación de Sumo de Mongolia.

Ahí, la entrenadora Sogoo Yadamdorj y su equipo de luchadoras se preparan para su primera sesión de entrenamiento del día.

Las niñas se ponen sus trajes de entrenamiento rápidamente y comienzan a precalentar, mientras la entrenadora asperja el sitio de entrenamiento, cubierto de arena, en el medio del salón.

El equipo nacional consta de doce competidoras. La de mayor edad tiene treinta años, mientras que la más joven, sólo 15.

"Mi equipo se hace día día más joven a medida que se populariza el deporte en Mongolia", dice la entrenadora Sogoo.

"En 2002, cuando Mongolia comenzó a tomar parte en torneos mundiales de sumo femenino, tuve que pedir participantes al equipo de judo. Ahora, niñitas de hasta diez años vienen a entrenar con nosotros."

No hay estadísticas oficiales, pero de acuerdo con la entrenadora, miles de niñas practican el sumo en todo el país.

El seleccionado femenino de sumo ha estado compitiendo exitosamente en todo el mundo y rara vez regresa de un campeonato con las manos vacías.

"Mongolia se encuentra entre los tres mejores equipos del mundo, al lado de Rusia y Ucrania. Incluso la selección japonesa nos viene a la zaga", afirma orgullosamente la entrenadora Sogoo.

"Para llegar a ser una buena luchadora de sumo se necesita un gran equilibrio y la capacidad de reaccionar rápidamente".

"Por ser una nación nómada, los ciudadanos de Mongolia nacen con estos atributos", afirma.

Admitidos en Japón

Los participantes extranjeros recién fueron admitidos para competir en Japón, pero los luchadores de Mongolia se encuentran entre los pocos extranjeros que han alcanzado el mayor rango dentro de la jerarquía del sumo, yokozuna.

Y aunque las mujeres sólo pueden participar en eventos amateur, dado que el sumo es todavía considerado un deporte exclusivamente masculino, la entrenadora Sogoo espera que esto no desaliente a la niñas para practicarlo.

"El sumo es un gran deporte", dice. "Aparte de ser un fantástico ejercicio, inculca la disciplina de mantener la resistencia y el peso".

Hambre de éxito

La periodista de la BBC destacada en Ulan Bator, Nga Pham, dice que las luchadoras de sumo deben seguir un régimen estricto y una dieta para mantener su peso de combate.

Existen cuatro categorías por peso: bajo 65 kilos, bajo 80 kilos, arriba de 80 kg y peso abierto.

Sunjidmaa Khishidorj pesa 110 kilos y mide 1.74 mt. Tres veces campeona nacional, es una de las veteranas del sumo femenino de Mongolia y una de las luchadoras más condecoradas del país.

Sundjidmaa come tres veces al día, incluyendo un abundante almuerzo y cena.

"Por suerte los platos nacionales son ricos en almidón y proteína, de manera que puedo comer con la familia y no necesito alimento especial. Como, apenas, un poquito más que mi marido e hijo. Bueno, en realidad, bastante más", confiesa risueña.

"No les importa, eso sí. Mi hijo adora el hecho de que su mamá sea una luchadora de sumo"

A pesar de su peso, Sunjidmaa se mueve con admirable velocidad y gracia. Dice que el sumo le da un buen físico y una mente en calma.

Para Solongo Jargalsaikhan, de 15 años, y una campeona en ciernes, hay otra razón para practicar sumo: el hambre de éxito.

"Me fascinaron los logros de nuestros compatriotas y me dieron ganas de participar".

Este mes, Solongo va a tomar parte en el Campeonato de Sumo Femenino de Polonia, en la categoría bajo 65 kilos.

Con 60 kilos y 1.60 de estatura, Solongo admite que es un poco flaca.

"Sólo puedo tratar de comer más, entrenar más y ya veremos. Éste es mi primer campeonato mundial y lo que realmente quiero hacer es ganar", afirma.

Solongo entrena dos veces al día por lo menos y con el trabajo de la escuela es bien poco el tiempo que le queda para otros intereses.

"En cuanto a la atención de los chicos, no me preocupa mucho", concluye.

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