El Metro de Caracas, de "gran solución" a "caos"

Toma aérea de una de las zonas del oeste de Caracas llamada Antimano
Image caption El Metro de Caracas tiene ante sí el reto de ser una alternativa de transporte a una ciudad de 5.500.000 habitantes.

Cuando comenzó a funcionar en 1983, el Metro fue inaugurado como "la gran solución" para una Caracas de 3.500.000 habitantes, que ya parecía intransitable por sus calles congestionadas y su transporte superficial desorganizado y deficiente.

En 2010, 2.000.000 de habitantes adicionales después, calles mucho más congestionadas y transporte superficial sin evolución positiva, parece haberse convertido en el "gran dolor de cabeza" de usuarios y autoridades.

Según datos oficiales, el subterráneo caraqueño transporta unas 510.000.000 de personas anualmente (1.300.000 a diario), lo que lo convierte en el segundo de América Latina por número de usuarios.

Pero, admite el propio gobierno, las inversiones no han ido de la mano del crecimiento de la población. De esta manera, el sistema (que fue diseñado para unos 600.000 usuarios al día), una vez considerado un oasis citadino donde imperaba la civilidad y el buen servicio, se ha transformado en un caso permanente de vagones atiborrados, insultos y empujones, y fallas permanentes.

En este sentido, críticos lo consideran un ícono de las contradicciones de un país que ha experimentado la mayor riqueza de su historia (gracias a los altos precios del petróleo de años recientes), sin que ello se reflejara en una mejora en ciertos servicios básicos.

"De ser una solución, al inframundo del caos", "los retrasos son constantes y sin explicación alguna", "la TV podría perfectamente producir un reality show que se llame Metro de Caracas, la gran aventura", son algunos de los mensajes más recientes en una protesta que comenzó la semana pasada a través de la red social twitter, que llegó a colapsar los canales de los organizadores.

Recuperación intensiva

Image caption Las aglomeraciones son comunes a lo largo del día.

La protesta comenzó después de que se produjeran una serie de desperfectos en trenes y otros inconvenientes, que se tradujeron en el desalojo de vagones, esperas de hasta una hora para abordar y recorridos a paso lento.

Como consecuencia, algunas restricciones fueron impuestas en ciertas estaciones y la expresión de inconformidad por parte de los usuarios fue tanta, que la situación del transporte subterráneo, sin el que la ciudad parece ya no poder vivir, volvió a colocarse en el tapete.

En respuesta, el gobierno nacional aprobó recursos para ejecutar planes de mantenimiento y mejoramiento en las vías y los trenes. El Ministerio de Transporte y Comunicaciones prometió que la mejoría comenzaría a verse esta misma semana.

Su titular, Francisco Garcés, dijo en programa de la estatal Venezolana de Televisión que la principal línea, la número 1, estaba sometida a un "uso excesivo" y recomendó usar "otros medios de transporte", lo que recibió un fuerte rechazo por parte de usuarios.

Pero después aclaró que estaba refiriéndose sólo a una falla puntual y que sus palabras sólo replicaban el mensaje que se difunde por los altavoces del Metro cuando un imprevisto provoca dilaciones de envergadura.

En una nueva rueda de prensa este miércoles, Garcés señaló que el sistema seguiría siendo prioridad para el gobierno, y que está inmerso en "un proceso intensivo de recuperación y de mantenimiento, para garantizar a los usuarios del Metro de Caracas el confort y la tranquilidad necesaria".

No lo notaron

Image caption Máquinas y escaleras fuera de servicio serán atendidas con recursos otorgados por el gobierno.

Usuarios consultados por BBC Mundo la mañana de este miércoles no parecían satisfechos. "Esto es de terror a todas horas, ya no hay hora punta, está igual todo el día", dijo una joven apretujada entre dos en un tren cerca de las 10.30 de la mañana.

"Da la impresión de que hay más trenes, pero sigue el gentío y además sin aire acondicionado", dijo una joven que se abanicaba en un andén repleto.

Las fallas de ventilación son una queja permanente, en una ciudad con temperaturas promedio que oscilan entre los 22 y los 28 grados centígrados todo el año. "El Metro de Caracas ofrece ricas aguas termales directo de sus aires acondicionados dañados, para humectar la piel y relajarse", ironizaba un usuario en twitter.

Pero también hay quejas de carácter más estructural, que van desde escaleras mecánicas fuera de servicio, trenes con motores descompuestos y deficiente mantenimiento de las vías, hasta filtraciones que estarían afectando ya paredes y bases de concreto.

A esto se suma la inseguridad, con al menos dos casos notable de robos múltiples en vagones, a mano armada, ocurridos en enero y julio de este año.

"No quiero llamar a desgracias, sino a la prevención. Aquí va a haber un colapso muy lamentable. El Metro está en coma", le dijo a BBC Mundo Elenis Rodríguez, consultora jurídica del Comité de Usuarios del Metro de Caracas.

Rodríguez no se manifestó optimista acerca de la aprobación recursos para implementar los cambios. Dice que es la tercera vez en tres años que se le otorga dinero al proyecto, sin que se haya notado ninguna mejoría. "Por eso estamos exigiendo la rendición de cuentas y la renuncia del presidente del Metro", señaló.

"No se trata de que se politice el Metro de Caracas, porque es un servicio público para todos los venezolanos. Lo transitamos personas que no tienen que ver con la política, y ahí tiene que haber un respeto (…) Pero hoy es un gran caos, una necesidad, pero a riesgo", añadió.

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