EE.UU.: el resultado electoral y la política exterior

Barack Obama
Image caption El presidente Obama podría concentrarse más ahora en política exterior.

A pesar de que las elecciones de mitad de período en Estados Unidos se realizaron casi exclusivamente en torno a asuntos internos, los resultados podrían tener un efecto que iría más allá de las fronteras del país.

El Partido Demócrata del presidente Barack Obama perdió la mayoría en la Cámara de Representantes y aunque mantienen control del Senado sus números se redujeron.

La nueva distribución de poder significa que el presidente estará enfrentando un Congreso hostil durante los dos años que le restan en el poder.

Sus propuestas para lidiar contra el déficit y el desempleo, así como la aplicación de medidas de estímulo a la economía y la realización de otros proyectos prometidos durante su campaña electoral tomarán muchísimo tiempo más para lograr aprobación legislativa, si es que no son rechazados del todo.

El más primer y más probable impacto de este nuevo ambiente político se sentirá en las relaciones exteriores de la Casa Blanca, afirma el corresponsal de asuntos diplomáticos de la BBC, Jonathan Marcus.

Por una parte, si el presidente se embarca en arduas luchas en el Congreso para avanzar su agenda de gobierno, no tendrá suficiente tiempo para dedicarse a la política exterior, argumenta Marcus.

Sin embargo, el estancamiento legislativo podría alejar a Obama de su programa interno para dedicarle más energías a asuntos internacionales, un ámbito donde todavía puede dejar su huella.

Medio Oriente, Rusia y el G20

El Medio Oriente y la paz entre israelíes y palestinos es un frente donde esta administración ha invertido la mayoría de su capital diplomático, dice el corresponsal de la BBC.

Obama ha presionado el gobierno de Benjamín Netanyahu a no continuar con la construcción de asentamientos judíos en territorio ocupado, pero algunos argumentan que los republicanos -con su mayoría en la Cámara Baja- podrían fortalecer la postura del primer ministro israelí.

No obstante, resalta Jonathan Marcus, la política exterior continúa siendo la esfera de acción del presidente y le quedaría muy difícil al Congreso restringir la actividad diplomática de Obama.

Añade que el control del Senado es más influyente es estos asuntos, pues después de todo es ésta cámara la que ratifica los tratados internacionales.

En ese aspecto, la ratificación de un nuevo acuerdo de control de armas estratégicas con Rusia sería lo que tendría más proyección de prosperar.

En el ámbito económico internacional, a un Obama debilitado por el resultado electoral le quedará más difícil negociar la posición de Estados Unidos.

Frente al G20 los analistas concluyen que el presidente continuará abordando los temas de la guerra de divisas, presionando a China y abogando contra el proteccionismo.

Es ese aspecto, en el escenario político estadounidense hay consenso bipartidista en que China es el malo de la película y que su moneda está seriamente devaluada, lo que afecta la producción local.

Pero Pekín se sentirá respaldado por los republicanos que tradicionalmente favorecen mayor liberalización de los mercados, especialmente los asiáticos, y no estarían muy dispuestos a aplicar sanciones.

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