Bush: Cheney era "el Darth Vader del gobierno"

George W. Bush
Image caption La autobiografía de George W. Bush se publicará la próxima semana.

El ex presidente de Estados Unidos George W. Bush dijo en su autobiografía que siente "rabia" por la infructuosa búsqueda de armas de destrucción masiva en Irak.

La declaración se encuentra en su libro de memorias "Decision Points" ("Puntos de decisión"), que se publicará el 9 de noviembre.

El ex mandatario, de 64 años, no hizo ningún comentario sobre su sucesor en la Casa Blanca, el presidente Barack Obama.

En su autobiografía, a la cual tuvo acceso el periódico The New York Times, Bush defendió su decisión de invadir Irak.

Argumentó que los iraquíes están en una mejor situación sin Saddam Hussein, a quien calificó como un "dictador homicida".

Añadió que incluso Estados Unidos está mejor sin Hussein y sin sus intentos por desarrollar armas químicas y biológicas.

Sin embargo, admite que le "estremeció" saber que ninguna arma de destrucción masiva fue hallada en Irak.

"Nadie se impresionó y se molestó tanto como yo cuando no encontramos las armas", escribió.

"Sentí rabia cada vez que pensaba en eso. Todavía la siento".

Cheney en la mira

Image caption Dick Cheney fue una de las figuras más controversiales del gobierno de George W. Bush.

El presidente número 43 de Estados Unidos dijo que llegó a considerar reemplazar al vicepresidente Dick Cheney, a quien llamó "el Darth Vader del gobierno".

Durante semanas, analizó la posibilidad de sustituir al funcionario con el senador del estado de Tennessee Bill Frist, en el marco de su campaña por la reelección presidencial en 2004.

La propuesta de retirarse se la puso sobre la mesa el mismo Cheney en 2003.

"Consideré la oferta", escribe Bush en sus memorias, según The New York Times. "(Cheney) era visto como un hombre oscuro y sin corazón".

Según el mandatario, la propuesta le simpatizaba porque quería ponerle fin a la creencia de que Cheney era la persona que en realidad tomaba las decisiones en la Casa Blanca.

Sin embargo, el ex presidente decidió incorporar en su fórmula de gobierno a Cheney, a quien escogió para "hacer el trabajo" y eso fue "exactamente lo que había hecho".

Errores

En su libro, Bush relata los detalles de 14 episodios que marcaron su vida y su presidencia.

Entre ellos están su decisión de dejar de beber y las medidas que tomó tras los ataques del 11 de septiembre en suelo estadounidense.

Admite que cometió errores frente a la devastación que dejó el huracán Katrina en 2005 y señala que se sintió "como el capitán de un barco que se hundía" cuando la crisis económica escaló a finales de su gobierno, en 2008.

No obstante, añade: "La crisis financiera no debió convertirse en una excusa para aumentar los impuestos".

Algunos expertos aseguran que el libro podría ayudar a Bush, quien abandonó la Casa Blanca con uno de los niveles de aprobación más bajos de la historia de ese país, a reconciliarse con algunas personas que ven su paso por la presidencia como uno de los capítulos más oscuros de la historia contemporánea de Estados Unidos.

Para millones de estadounidenses de tendencia conservadora, indica el corresponsal de BBC Mundo en Washington, Carlos Chirinos, Bush fue un presidente "ejemplar" que supo defender a su país de la amenaza del extremismo, como demostraría la ausencia de atentados desde septiembre de 2001.

Más allá de simpatías políticas o afinidades ideológicas, pese a esa mala imagen que puedan tener algunos del ex presidente republicano, Bush es un líder carismático y como tal es capaz de engancharse con el público, señaló Chirinos.

"Cualquiera sea el veredicto sobre mi presidencia, estoy cómodo con el hecho de que no estaré cerca para escucharlo", indicó Bush.

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